Domingo, 26 de Junio de 2022

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Aviso para el 'hombre fuerte' de Turquía

Las protestas de estos días en varias ciudades de Turquía no provocarán la caída del gobierno, ni harán dimitir a Erdogan, pero sí suponen un toque de atención para los planes de futuro del primer ministro

Recep Tayyip Erdogan, Primer Ministro de Turquía, en una imagen de archivo

Recep Tayyip Erdogan, Primer Ministro de Turquía, en una imagen de archivo / REUTERS

La protesta contra la eliminación de un parque en el centro de Estambul sólo ha sido una excusa que ha servido como catalizador del descontento de una parte importante de la población turca contra lo que consideran que es la agenda secreta de Erdogan: un plan para romper con el laicismo de Turquía, la separación entre política y religión que está en la propia creación del Estado turco.

Erdogan lleva más de 10 años en el poder pero este giro islamista se está notando más en los últimos años en cosas como:

- La aprobación hace unas semanas de la ley que prohíbe la publicidad del alcohol y limita su consumo.

- La mano dura contra la prensa. Según Reporteros Sin Fronteras, Turquía es ahora mismo la mayor cárcel de periodistas del mundo, con al menos 70 encarcelados y un ley para combatir el terrorismo que convierte en delito penado con prisión casi cualquier información sobre determinados asuntos.

- O la posición que han tomado en el caso de Siria, un conflicto en el que para muchos turcos, su país no debería haber entrado.

En todo caso, no estamos ante una "primavera turca" si por tal entendemos una revolución (tendría gracia, dado que el modelo turco se citaba como referencia constante para las primaveras árabes). Tampoco parece probable que estas protestas provoquen algún cambio en el gobierno. Hay protestas, sí, miles o decenas de miles de personas en diferentes ciudades turcas piden la dimisión del primer ministro. Pero hace sólo dos años que Erdogan ganó las elecciones con los mejores resultados de la historia y sigue contando con el apoyo de gran parte de la población. Turquía no es sólo Estambul o Ankara, del mismo modo que en 2012 Rusia era algo más que Moscú, y en 2009 Irán no terminaba en Teherán.

Lo que sí constituyen estas manifestaciones, y esto sí es destacable, es una llamada de atención democrática de los ciudadanos de a pie, algo novedoso en un país en el que tradicionalmente ha sido el ejército el encargado de velar por el laicismo. El aviso llega en un momento en que Erdogan anda metido en una negociación para reformar otra vez la Constitución y llevar al país a un sistema presidencialista, en el que el presidente acumularía más poderes; y el presidente, si todo sale como él pretende, sería probablemente él, que ya no puede presentarse otra vez a primer ministro, pero reconoce sus intenciones para presentarse a las elecciones presidenciales del año que viene. Si tiene en cuenta el aviso que llega de desde la calle, tal como le pide incluso la prensa más favorable a su gobierno,Erdogan tendrá que rediseñar sus planes de futuro.

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