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Viernes, 19 de Julio de 2019

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No ha sido un domingo cualquiera

Con actos religiosos en todo el país, Sudáfrica celebra este domingo el Día Nacional de la Oración y la Reflexión para honrar al expresidente Mandela

La misa, en la Iglesia Metodista de Bryanston, en honor a Nelson Mandela. /

Iglesias, sinagogas, mezquitas y templos de otras religiones se llenan para recordar a Mandela, cuya lucha contra el régimen racista del "apartheid" envió al mundo un mensaje de reconciliación y paz que trasciende toda raza y religión. El presidente de Sudáfrica, Jacob Zuma, pidió ayer sábado a sus compatriotas que apoyen de forma masiva el Día Nacional de la Oración y la Reflexión declarado para recordar al venerado exmandatario.

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La mayoría de los que este domingo por la mañana acudían a la Iglesia Metodista de Bryanston, acuden todos los domingos. Pero a diferencia de otros domingos, hoy sólo los más madrugadores pudieron dejar el coche en el aparcamiento de la puerta y para entrar al templo tuvieron que bajar las escaleras entre dos filas de cámaras y periodistas; y las primeras sillas estaban reservadas. Hoy era un domingo de rezo, pero dedicado a Mandela y a su legado, como casi todo lo que pasa por aquí desde el 5 de diciembre. Hoy no era otro domingo.

Poco antes de la hora prevista para el servicio de media mañana, las diez y cuarto, el presidente Jacob Zuma ha ocupado una de esas sillas reservadas. Cuando por fin ha arrancado, con algo de retraso, Carol, una de las coordinadoras de la Comunidad ha podido tomar aire por primera vez en todo el día. Llevaba toda la jornada tratando, con bastante éxito, de que todos los periodistas pudieran hacer su trabajo sin molestar a los parroquianos. "Una de las hijas de Mandela", nos explicaba en una inusual pausa, "suele venir a esta iglesia, aunque Mandela nunca pasó por aquí. Por eso se ha organizado esto, de hecho, creo que ella está también dentro".

Lo estaba, junto a uno de los nietos de Mandela, Mandla, la que fue su esposa, Winnie, y los habituales, entre los que la frase más repetida era "hoy venimos a honrar la memoria de Mandela". Anelle, joven negra vestida y maquillada para un día de fiesta grande, añadía "y a desearle lo mejor en su camino hacia el cielo", antes de que su amiga Wendy la interrumpiera para decir que "él ya está en el cielo", y las dos entraran riendo a la iglesia. A la fiesta.

En las palabras que Zuma ha dedicado a Mandela ha pedido que no se olviden los valores por los que dio la vida, ha recordado que luchó por la libertad y contra todos los que quería oprimir al otro, y ha citado al propio Madiba cuando decía que él luchaba contra la dominación de los blancos, pero también contra la dominación de los negros. Madiba creía en el perdón, ha concluido, y perdonó incluso a los que le tuvieron 27 años en la cárcel.

Al acabar la ceremonia, entre cánticos y bailes como casi todas las celebraciones aquí, tras escuchar el clásico "que la Paz del Señor esté con vosotros", los fieles volvían a sus casas como cada domingo pero con la extraña sensación de haber escuchado un sermón en el que los nombres de Mandela, Madiba o Tata, han sonado muchas más veces que el del "Señor" en cuyo nombre el reverendo les acababa de desear la paz. No había sido un domingo cualquiera. Había sido el domingo de rezo por el hombre que cambió sus vidas.

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