Últimas noticias Hemeroteca

Domingo, 22 de Septiembre de 2019

Otras localidades

Reconstruyendo a Tutmosis III

Foto de una excavación del proyecto Tutmosis III. /

Durante su más de medio siglo de reinado protagonizó alguna de las más fabulosas conquistas de la antigua civilización egipcia. Fue él quien llegó hasta Palestina y Siria y quien cruzaría el Éufrates para enfrentarse al poderoso reino de los mitannios.

"Era un templo muy prometedor. Cubierto de arena y siendo de un personaje tan importante como Tutmosis III...", pensaba Myriam Seco que se encontraba ante una de las millones de joyas aún ocultas de la antigua Tebas. Sólo 70 años -desde las últimas misiones- habían bastado para que el viento camuflara en medio de un paisaje desértico la fama del 'faraón conquistador'. Atrás quedaban los trabajos de los arqueólogos Daressy, Weigall o Ricke, personajes grabados en los libros del Antiguo Egipto. La egiptóloga sevillana se enfrentaba al reto de adentrarse entre los elegidos.

Era el 2008, cuando poco después de ponerse al frente de la tarea encontró un almacén con cerca de 2.000 piezas de excavaciones anteriores. Una especie de patio trasero, de cajón de sastre, en el que sus predecesores habían ido acumulando un ingente material en los tiempos en los que hubiera sido necesario levantar una nueva ciudad para guardar los hallazgos del Egipto de hace más de 3.000 años. "Estaban las paredes del templo, relieves...", asegura la directora del proyecto. "Era como encontrarse un tesoro".

Era la parte alta de la excavación, habían comenzado la casa por el tejado. Con el terreno ahora despejado, desde aquí se pueden ver las otras dos alturas que componen el complejo. O más bien imaginar, ya que el paso del tiempo ha conseguido que la imagen de los años de gloria, de momento, sólo puedan ser rememorados.

"Imagínate, tres terrazas de unas grandes dimensiones, unos muros monumentales encalados, todos pintados de blanco", vislumbra con emoción. Y en medio de esas paredes, había "grandes relieves y grandes inscripciones pintadas también", apunta el epigrafista Javier Martínez Babón, miembro también del equipo. Para él se trata de una "auténtica maravilla".

Más de 100 metros de este a oeste, dos grandes pilonos a la entrada y una especie de maceteros gigantescos, que revelan que el patio era un gran espacio ajardinado, para el gusto de un faraón "amante de la botánica". El templo estaba excavado en la roca, al igual que la maravilla arquitectónica de la reina Hatshepsut, en Deir el Bahari.

Las similitudes con la obra de su antecesora en el trono serían patentes, si no fuera porque las casas de los actuales moradores se echan encima de una de las grandes columnas que dan acceso al recinto de Tutmosis III y por la moderna carretera que secciona el espacio en dos. En la parte más alta se encontraba el santuario y varias capillas; y en la altura intermedia, el peristilo descubierto, donde se han centrado los trabajos de esta campaña.

En esta zona han encontrado una estatua de cintura hasta los pies de Tutmosis III en gran estado de conservación y un espacio funerario de Ramsés II con dos dinteles completos. Los grabados en esta zona, construida 200 años después de la muerte de Tutmosis III, evidencian la gran proyección en el tiempo del faraón.

"Nuestro objetivo es ampliar su biografía", confiesa el epigrafista, porque "por más que fue un gran arquitecto la documentación sobre él no era demasiada". Gracias a las excavaciones de los últimos años se han descubierto dos princesas de las que no se tenía constancia. Y además las gestas dibujadas en sus paredes han permitido ir más allá en la historia del 'Napoleón egipcio'.

Durante su más de medio siglo de reinado protagonizó alguna de las más fabulosas conquistas de la antigua civilización egipcia. Fue él quien llegó hasta Palestina y Siria y quien cruzaría el Éufrates para enfrentarse al poderoso reino de los mitannios. Su figura pasó a la historia "por su habilidad desde el punto de vista militar, pero no debemos olvidar que fue un gran diplomático y un gran gestor", dibuja Javier.

El profesor de la Escuela de Egiptología del Museo Egipcio de Barcelona no oculta su fascinación por Tutmosis III. "No es un conquistador que machaca al vencido, sino que lo incorpora", relata, gracias a su diligencia en recaudar los tributos y educar a los hijos de los gobernantes locales bajo la doctrina central egipcia. "Construyó la gran administración que funcionaría durante los próximos 300 años, desde la Siria central hasta el norte de Sudán".

Era la etapa dorada del Antiguo Egipto. "La dinastía XVIII era mi dinastía", reconoce Myriam, que elaboró su tesis en la Universidad de Sevilla sobre las representaciones de niños en las tumbas de Tebas durante esta época. Después, la sevillana marcho a Tübingen, en Alemania, uno de los centros estudios de referencia para los egiptólogos. Quizá por eso, todavía mantiene el vínculo con ellos, donde a partir de este año acuden dos becarios de la Universidad de Granada que pasan tres meses por las excavación.

Otro puñado de estudiantes apuntalan un equipo compuesto por 30 especialistas -la mayoría españoles-, entre los que se encuentran arqueólogos, topógrafos, geólogos o dibujantes. El sol ha caído ya sobre Luxor y mientras la directora responde con paciencia a las insistentes preguntas, el grupo continúa con su trabajo. Se despiertan a las 6 de la mañana y el tajo no cesa hasta las 8 de la noche.

La financiación del Banco Santander, la Fundación Botín y -desde este año- Cemex permite que las campañas duren tres meses, desde octubre a finales de diciembre. Un periodo en el que se comportan como una gran familia, al resguardo de la casa que Myriam tiene justo enfrente del majestuoso templo de Medinet Habu, uno de los más bellos de la orilla oeste de la antigua capital egipcia.

La sevillana comenzó a trabajar en Egipto en 1996 y ya sólo pasa por España ocasionalmente para exponer los resultados de sus excavaciones. Al finalizar la temporada en el proyecto de Tutmosis III acude a otros yacimientos y el resto del año permanece en su residencia de El Cairo. Se muestra más que satisfecha con lo que ha conseguido, pero su empeño se mantiene intacto.

Este año han removido la undécima tumba y sabe que surgirán más. "Cada una enseña una historia", ya que muchas de ellas pertenecen al Imperio Medio, pero fueron saqueadas y reutilizadas después en épocas tardías. Sólo excavar donde nadie antes ha llegado permite avanzar siglos de un plumazo. El complejo está explorado en una tercera parte y, según los cálculos de la egiptóloga, aún quedan otros cinco o seis años para conseguir el propósito de diseccionarlo al completo.

El material encontrado sería tan colosal que para guardarlo haría falta algún otro almacén como el que apareció bajo las arenas. Pero la directora del proyecto se propuso que el legado de un "faraón tan importante como Tutmosis III" no volviera a caer en el olvido. Cuando terminen de remover tierra, tiene entre ceja y ceja "poder remontar un muro y abrir un museo para que pueda ser visitado por el público".

Termina la entrevista y dispone resuelta con sus ayudantes egipcios. El día siguiente tendrá que lidiar con 130 obreros que integran la mano de obra durante el trimestre. Recuerda que al comenzar esta temporada se presentaron a los pies del templo más de 500 personas para pedir trabajo y que cada tres o cuatro días imploran un adelanto de su salario, que se entrega cada semana y media. La actividad en las campañas arqueológicas supone un alivio para ellos. Aunque sólo los turistas que Myriam espera que algún día presencien su contribución al patrimonio egipcio podrán simular, como antaño, una ilusión de los días dorados de Luxor.

Cargando
Cadena SER

¿Quieres recibir notificaciones con las noticias más importantes?