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Jueves, 22 de Agosto de 2019

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Absuelto un militar acusado de presentarse borracho en un desfile

El Tribunal Supremo cree que no hay pruebas suficientes para considerar que fuera borracho en ese momento, y avala la teoría de que el acusado bebiera después de ser expulsado de la formación

El Tribunal Supremo ha decidido absolver a un cabo del Ejército de Tierra que había sido condenado por, presuntamente, presentarse borracho en los ensayos de un desfile militar y ser incapaz de caminar en línea recta y seguir el ritmo de la formación. Para los jueces del Supremo no hay pruebas de cargo que acrediten que los hechos sucedieron de esa manera, tiene en cuenta que los test de alcoholemia se le practicaron tres horas después del suceso, atribuyendo el resultado a una ingesta de cerveza posterior al incidente.

El Tribunal Supremo ha decidido absolver a un cabo del Ejército de Tierra que había sido condenado a tres meses y un día de cárcel por, presuntamente, ser incapaz de formar en un ensayo de un desfile militar por ir completamente borracho. Para los jueces de la Sala de lo Militar no hay pruebas suficientes que acrediten que el cabo, alcohólico crónico, fuera borracho en ese momento, y señalando también que "no poder caminar recto no es un síntoma exclusivo de la ebriedad". Tres horas más tarde del suceso, se le practicó un control de alcoholemia que arrojó unos resultados de 1.88 miligramos de etanol por litro de aire respirado.

Para los jueces del Tribunal Supremo, hay otras teorías que también explicarían el comportamiento del militar aquel día, como por ejemplo la señalada por un informe médico que atribuye su incapacidad para tenerse en pie a los efectos que causa la ausencia de alcohol en un alcohólico crónico. Los hechos tuvieron lugar en mayo de 2012: el cabo fue llamado a formar con el resto de la Compañía de Servicios del Tabor de Alhucemas en los ensayos para el desfile militar del "Viernes Regular" que tendría lugar dos días después: tardó cuatro horas en presentarse en la formación, y cuando lo hizo estaba "mareado, con mucho sudor y pálido" y siendo incapaz de mantener el paso y perdiendo el equilibrio. Sus superiores le expulsaron de la formación y tres horas más tarde se le practicaron dos controles de alcoholemia de forma sucesiva, con resultados de 1.88 y 1.66 miligramos de etanol por litro de aire respirado.

Bebió después del suceso

La sentencia del Supremo le absuelve finalmente del delito de embriaguez en acto de servicio de armas que le impuso el Tribunal Militar Territorial Segundo. Los magistrados, en primer lugar, quitan toda validez probatoria a los resultados de los controles de alcoholemia ya que no se practicaron hasta tres horas después de los hechos, eliminando "toda posibilidad de ser valorado como prueba principal". Ven más creíble la versión ofrecida por el acusado durante el juicio, donde alegó que sólo bebió cerveza tras el suceso, lo que según su versión explicaría el resultado del test de alcoholemia.

Uno de los jueces defendía la condena impuesta al militar

La sentencia absolutoria cuenta con un voto particular contrario del magistrado Ángel Calderón Cerezo, en cuya opinión sí había pruebas suficientes para incriminar al militar, y por tanto solicitaba la confirmación de la condena de tres meses que se le impuso. En cuanto a la posibilidad de que el ahora absuelto bebiera después del incidente, este magistrado señala "la falta de práctica de cualquier diligencia de investigación" en ese sentido.

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