Viernes, 19 de Agosto de 2022

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ENTREVISTA

Pedro García Aguado: "Cada mañana sé los riesgos a los que me enfrento por mi adicción"

Entrevista con el coach y conductor de 'Hermano mayor', el programa de Cuatro que concluye este viernes su sexta temporada

Pedro García Aguado: "Cada mañana sé los riesgos a los que me enfrento por mi adicción"

Aprendió del fracaso. La vida y sus decisiones le llevaron a que el éxito fuera lo más nocivo para él. Uno de los mejores waterpolistas del mundo. En la década de los noventa, Pedro García Aguado, ganaba, ganaba y ganaba sin ser consciente de que lo que realmente hacía era perder, perder y perder.

"Hay que enseñar a los hijos que las cosas se valoran más cuando se trabajan"

"Un buen amigo es aquel que siempre te va a decir lo que piensa de lo que estás haciendo; esa persona que te para los pies si ve que te estás dañando"

"Todo lo que aparece en \'Hermano mayor\' es verdad y ocurre porque se normalizan sus comportamientos"

"Durante la mayoría del tiempo de la terapia, soy una persona que ellos odian"

"Intento evitar que esos chavales tengan menos sufran menos de lo que yo sufrí"

Su adicción a las drogas y al alcohol transmutó el significado de éxito y fracaso para Pedro. El brillo de su rotundo éxito en su carrera deportiva ocultaba en la penumbra la realidad de un joven que, hasta bien entrado en la treintena de años vivió preso de las drogas y sus adicciones. Por el camino, dos esposas y mucha gente a la que él sabe que hizo daño. Por eso, Pedro, quizá inconscientemente, repite tanto la palabra "sufrir".

Otra palabra que repite mucho este madrileño de 45 años es "ayudar". Ayudarse a sí mismo ayudando a los demás. Lo aprendió cuando tocó fondo, cuando fracasó. Cuando en abril de 2003 entendió que necesitaba una mano, muchos sacrificios y mucha fuerza de voluntad para poder salir de ese agujero. Y mucha valentía.

Diez años después y fuera ya de ese mundo, Pedro sabe que no es complicado volver a caer. Su mejor terapia ha sido ayudar a otros con problemas similares. Lo lleva haciendo todos estos años. Desde 2009 lo vemos en el programa de Cuatro 'Hermano mayor' -que este viernes concluye su sexta temporada- en el que intenta reconducir la manera de comportarse y de ver el mundo de jóvenes con problemáticos. Dice que es su hermano mayor. Es mucho más. Es un ejemplo de superación y una mano a la que estos chicos pueden agarrarse.

¿Cómo valoras esta sexta temporada de 'Hermano mayor' que concluye esta noche? Audiencia, presencia en redes sociales...

Este año, lo que es de audiencia, no se puede valorar como un dato muy importante porque nos han estado cambiando el horario de emisión y demás... Nuestros fieles sí que han seguido fieles, y son un millón y medio de personas que están ahí siempre viendo el programa.

Estáis bastante por encima de la media de Cuatro...

Sí, es cierto. Por eso creo que es una marca que ellos cuidan y que les gusta que estemos ahí. Nos sentimos bien por apoyar a que el grupo sume con nuestro formato.

Y lo que comentabas de redes sociales, ahí el seguimiento es masivo. Cada viernes somos trending topic mucho tiempo y, a veces, llegamos a tener hasta el ochenta y pico por ciento del share social con lo cual eso es importante: gusta el programa y gusta comentar sobre él.

¿Qué crees que atrae de 'Hermano mayor'? ¿El morbo? ¿Tus consejos?

Tiene muchos alicientes interesantes. Es cierto que en esos primeros 20 minutos en los que los chicos están tan descontrolados, atrae y deja pegado al espectador y al comentarista de Twitter. Nos estamos dando cuenta de que gusta mucho la evolución de los chavales, cómo las dinámicas les van haciendo que se den cuenta y cómo ciertas frases de las que me saco de la manga se retuitean... Gusta ver cómo un chaval que parece un demonio no es así, sino que se trata de su comportamiento.

Podemos llegar a creer que lo que vemos en 'Hermano mayor' no puede ser real, que son actores y que por eso tratan así a sus padres con una cámara delante. ¿Todo es real?

Es todo verdad. Todo eso ocurre porque se normalizan sus comportamientos. Un chaval hace eso delante de una cámara porque para él es algo normal. El "si tú me tienes que dar algo, me lo vas a dar y me da igual lo que tenga que hacer para conseguirlo" lo llevan haciendo toda la vida y les da igual si estoy yo delante, el cámara o quien sea.

No le dan importancia ni gravedad a esos hechos, los normalizan y por eso se comportan con tanta naturalidad delante de una cámara o de quien sea.

¿Cuándo se te ocurre a ti, Pedro, ser un buen hermano mayor?

Más que pensar en ser un buen hermano mayor, cuando yo me recuperé de las terapias de adicciones, me entró el gusanillo de poder ayudar a la gente. En principio ayudaba a adultos, muy enfermos, con problemas de adicción como los míos.

El hecho de poder ayudar a gente más joven es más gratificante porque a los jóvenes les evitas el sufrimiento. La gente tiende a pensar que con las drogas te lo pasas bien y si tienes problemas, te lo has pasado bien y que te quiten lo bailao. Y eso es mentira. Cuando uno tiene un problema con las drogas, hay un momento de tu vida en que ya no te lo pasas bien. Y tomas por tomar.

Y cuando uno se comporta de esa manera con sus familias es una persona que está mal. Tome drogas o no tome drogas, si no es un psicópata, ese comportamiento le hace sentir mal y culpable. Y eso es lo que yo intento evitar, que esos chavales tengan menos años de sufrimiento, como yo tuve.

En algún caso de esta temporada te hemos visto recordar al chaval que tú eres un adicto y que por eso no puedes probar, por ejemplo, el alcohol. Haciendo el programa, con situaciones así, ¿has terminado recordando algo de tu vida que te haya dolido?

Más que recordar cosas del pasado, son las cosas del día a día. Tengo dos hijas y voy viendo qué cosas no se deben hacer o qué cosas fomentan que los hijos se comporten de esa manera.

Al tener dos hijas en edad adolescente lo que pienso es "qué responsabilidad es ser padre y hacer las cosas bien para que tus hijas no se comporten como las de 'Hermano mayor'". Y eso es lo que más me toca en mi vida.

El pasado no. Lo tengo asumido y las cosas que digo sobre mi pasado me las creo y sé que sirven. A mí me ayudaron y sé que ayudan tanto para una adicción como para otro tipo de enfermedad...

Muchas de vuestras terapias son de shock, en poner al chaval frente a una realidad que no quiere ver y que oculta. ¿Cuánto de daño le hace a un chaval de estos o a cualquier persona el no querer ver su realidad?

Cualquier persona que niega la realidad vive en la realidad que se monta. Y normalmente esa realidad que se monta es por esas creencias que ha ido desarrollando durante toda su vida.

¿Qué ocurre? Que salir de esa zona cómoda (en la que maltratas a tus padres, les insultas, te sientes un inútil...), aunque sea una mierda, cuesta. Para mí es fantástica la demostración de valor de estos chavales cuando les llevamos al límite. Son capaces de asumir su propia realidad, darse cuenta lo que están haciendo mal y decidirse a cambiar. Me parece heroico porque son chavales muy anclados en que tienen la razón, en que lo que te dicen está justificado porque sus padres han sido malísimos y, por tanto, tienen el derecho de comportarse así.

La confrontación de "tú ves esta realidad y yo te voy a enseñar otra" creo que es de las terapias más eficaces que hay, dejándonos de tonterías, de charlas... Esto es lo que más hace sentir a la gente.

¿Cómo es la rutina tipo de vuestra terapia?

Va un equipo a la casa dos o tres días antes de que llegue yo para grabar la convivencia. Esa convivencia se empieza a torcer cuando los padres recuperan la autoridad y establecen normas. Ahí surgen los conflictos. Yo analizo esas imágenes y el día que menos se lo esperan yo aparezco. Y mi primera actividad con ellos tiene que ver mucho con lo que he visto en esas imágenes.

A partir de ahí, soy su pesadilla porque interpretan que me pongo de parte de sus padres, el enemigo para ellos. Es así hasta que entienden que no hay ni buenos ni malos. Hay un comportamiento que cambiar y que yo no le doy la razón a nadie. Ahí es cuando empiezan a cambiar.

Pero sí, durante la mayoría del tiempo de la terapia, soy una persona que ellos llegan a odiar.

Mientras estos chavales aportan excusas, tú les apareces con argumentos. Y como los argumentos son difíciles de rebatir con sus excusas, primero te rechazan sin querer escucharte. Luego la cosa cambia...

Eso es maravilloso. Cuando al tercer o cuarto día que yo le estoy diciendo "me parece estupendo que pienses así, pero el pensar así te está haciendo comportarte de esta manera; con lo cual pierdes cualquier razón que tuvieras".

Cuando ellos reconocen que tengo razón -abiertamente sólo lo reconocen al final de la terapia-, cuando piensan que "el cabrón de Pedro tiene razón con lo que les dice", para mí es el principio del cambio.

Como tú dices, lo de ellos son excusas que les sirven para justificar su comportamiento. Cuando tú les dices que su comportamiento es inaceptable porque muchas de las excusas que te dan son situaciones que les han pasado a mucha otra gente que no se comporta como ellos, pierden totalmente la fuerza. El que es buen chaval o buena chavala, se da cuenta y quieren cambiar para dejar de sufrir.

Luego claro, hay que ver la otra parte, la de los padres. Ver que no han hecho o que no han sabido hacer para que eso ocurra.

Eso te iba a decir. En el programa vemos a padres muy permisivos en unos casos, en otros se han desentendido bastante de los hijos y en otros, cansados de todo, se enfrentan a ellos. ¿En esas familias falta un esfuerzo por mandar el mensaje al chaval de "te queremos ayudar"?

Para ningún padre es un plato de gusto enseñar sus trapos sucios a toda España. Eso ya es un paso por parte de los padres de demostrar al hijo que le quieren ayudar.

En muchas ocasiones, los padres culpabilizan a los hijos y ahí es donde nos encontramos con más resistencia de los chavales. Hay veces que la actitud de los padres es decir "estamos aquí porque tú eres el culpable, porque tú haces mal las cosas...". Ahí cuesta más que los chavales se rindan porque ellos entienden que su padre o su madre se han portado mal con ellos y se lo deben hacer pagar.

Lo que les digo yo es "¿y cuánto tiempo se lo vas a hacer pagar? ¿No crees que ya es suficiente el dolor infligido?". Entonces se dan cuenta. Hay mucho odio, mucho rencor acumulado por situaciones mal gestionadas tanto por los hijos como por los padres.

En algunos casos vemos que el entorno de amistades es un problema añadido para esos chavales. ¿Habéis pensado, para futuras temporadas, trabajar también con sus amigos para que puedan ser una solución?

Yo me sorprendo muchas veces de los amigos. Si yo trato lo que el chico o la chica tiene dentro de casa y al final depone esa actitud de tiranía, ya te digo yo que, en ocasiones, hasta han cambiado de amistades si eso era necesario para mantener la convivencia saludable en casa.

No pienso que debamos trabajar el círculo de amistades porque, al fin y al cabo, las amistades las elige uno. Y muchas veces las eligen porque hacen lo mismo que ellos. Y como esas personas no son la voz de su consciencia, por eso va con ellas cuando se está comportando mal.

En el momento que deja de comportase mal, el chaval deja de necesitar ir con gente así y suele recuperar amigos de antes que habían perdido. Los malos amigos desaparecen, por eso no es necesario gastar esfuerzo en ellos.

Tú, más que un hermano mayor, eres un buen amigo que llega a sus vidas durante unos días. ¿Qué características te gustaría que tuvieran los amigos de tus hijas?

Un buen amigo es aquel que siempre te va a decir lo que piensa de lo que tú estás haciendo, no de cómo eres como persona, sino de lo que haces.

Un buen amigo te va a decir lo que piensa que está bien, lo que piensa que está mal y va a ser esa persona que te va a parar los pies si ve que te estás dañando o estás dañando a alguien. O te lo va a decir. Si tú eres un inconsciente y te quieres seguir haciendo daño, vas a apartar a ese amigo porque no quiere que le coma la oreja.

Yo quiero que los amigos de mis hijas les digan las verdades y que no sean cómplices de situaciones y que si en un momento mi hija está tomando sustancias peligrosas, me lo comunicase. Para mí eso es una utopía. Los amigos, con respecto a los padres, suelen encubrirse unos a otros. Con el tiempo, se dan cuenta de que si ha habido un problema hubieran hecho mejor en contarlo a los padres de su amigo.

Pediría que los amigos de mis hijas sean leales, maduros y, sobre todo, buenas personas y sepan diferenciar entre lo que está bien y lo que está mal.

¿Es una mala época para ser joven?

Pienso que es una época de oportunidades. Los chavales de ahora, en buena parte por culpa de los mayores, no le dan valor a muchas cosas. Los mayores nos hemos dejado la piel para que las tuvieran, pero no les hemos hecho a ellos dejarse la piel.

Como estamos en una época de tanto desarrollo, productividad, de tanto gadget, de tanta facilidad para vivir en sociedad y comunicarte, las cosas ya cuestan poco. Las cosas para los estudios las tienes en un click, antes te ibas a una enciclopedia y te tirabas tu tiempo. Estamos en la época de la inmediatez. Eso es lo peligroso.

Les deberíamos educar a vivir en esta época de la inmediatez. Educarles a que las cosas se valoran más cuando se trabajan, cuando no todo te viene dado porque tus padres te lo dan. Tenemos que ayudarles a valorar las cosas.

Hay una parte de la juventud que debería esforzarse un poco más -hay otra parte que sí se esfuerza mucho-, son jóvenes que han vivido del pelotazo, de la construcción, de los de "mi padre me lo da"... Si les hubiéramos enseñado a esforzarse un poco más, podrían aprovechar la cantidad de oportunidad que hay. Esa facilidad de moverte por el mundo que hay ahora, de comunicarte con unos y con otros...

¿Alguna vez te has marchado de una casa con el temor de que no dentro de mucho tiempo ese chico o esa chica va a volver a las andadas y a su comportamiento de antes de llegar tú?

Pues sí. Muchas veces me he ido con la sensación de que ha habido cosas en las que no nos ha dado tiempo a ayudarle. En esas ocasiones, Sonia Cervantes -psicóloga del programa- y yo les dejamos nuestros contactos para que haya un seguimiento y que esos chavales, cuando tengan que enfrentarse a eso que no hemos podido tratar, nos tengan como apoyo.

Sin embargo, en otros casos me he ido con la tranquilidad de que estaba todo bien... y han surgido problemas después que no esperábamos.

Este éxito, o no, lo da mucho el entorno y si los padres han asimilado bien la terapia. Con los padres también hacemos terapia, enseñamos muy poquito, pero hacemos. Hay padres que las cogen muy bien y otros que siguen igual. Yo les digo la frase de Einstein, de que si quieren conseguir resultados distintos, deben hacer cosas diferentes.

'Hermano mayor' lo que hace es ofrecer a esos chicos/as y a sus familias una segunda oportunidad. Les tiende la mano y les ayuda a levantarse. En tu caso particular, ¿cuál ha sido tu caída y cuál ha sido tu reacción, ese impulso que te hace sentir orgulloso?

Todavía eso no ha llegado. Quizá cuando tenga ochenta años pueda hacer ese balance y decir que estoy orgulloso de lo que superé, mi adicción. De momento, mientras me levanto cada mañana, sé a los riesgos que me enfrento, a las situaciones complicadas que me trae la vida en la educación de mis hijas...

Me sentiré orgulloso cuando vea a mis hijas encarriladas en la vida y cuando yo tenga una paz interior buena y pueda decir "aquello quedó atrás".

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