Miércoles, 24 de Febrero de 2021

Otras localidades

La confianza entre banquero y cliente desparece con la reestructuración financiera

Un total de 60.000 personas han perdido las sucursales que tenían en su localidad, según un estudio de CCOO

Confianza, seguridad y familiaridad. Estas son algunas de las características de lo que los expertos llaman Banca de Confianza. Una banca que en España no llega a más de 226.000 personas porque no tienen ninguna sucursal en las calles de su localidad, según un informe de Comisiones Obreras (CCOO) elaborado a partir del Anuario Económico de La Caixa. Se pierde así la estrecha relación que surge al entrar día tras día en la misma oficina. "Son todo incomodidades, se pierde esa familiaridad con los trabajadores, esa relación personal con la oficina y cualquier pequeño problema se convierte en una gran montaña. Las personas mayores son las más afectadas", explica Julio Rodríguez, economista.

La reestructuración bancaria ha hecho que 60.000 personas ya no tengan un banquero de confianza al que acudir, más de 7.000 sucursales han desaparecido desde 2008. La fusión y absorción entre cajas y bancos ha pasado factura.

En Navalafuente, Madrid, existió hace 4 años una sucursal de La Caixa. También hubo un cajero automático. Pero hoy, los 1.000 vecinos de esta localidad tienen que desplazarse 6 kilómetros hasta el pueblo más cercano para encontrar una oficina abierta. "El trato que tenían los trabajadores de La Caixa con la gente de aquí era muy bueno, incluso iban a las casas de personas mayores para llevarles lo que necesitaban para hacer sus gestiones", señala Miguel Méndez, alcalde del municipio.

El caso de esta localidad madrileña es similar al que viven otros 28 pueblos en España. Todos tenían oficinas abiertas y el proceso de concentración en la banca se las ha llevado por delante. "Se ha producido un retroceso de más de una década. Estos municipios se encuentran en exclusión financiera y ésta se convierte en una causa de exclusión social", indica el estudio del sindicato.

La mayoría de las oficinas que han desparecido eran cajas de ahorro. Las mismas que nacieron con la función de dar cobertura a los excluidos. "Llegará un día en el que nos acordaremos de las cajas de ahorro, lo dirán los partidos de izquierdas. Como pasó en el siglo XIX, entonces los bancos solo atendían a los ricos. Las cajas nacieron para luchar contra la exclusión bancaria y terminar con el mal trato a la gente que no tenían ingresos", apunta Rodríguez.

La situación de exclusión que viven estos municipios afecta sobre todo a las personas mayores que no pueden desplazarse hasta otras localidades y que tienen que pedir ayuda a familiares o amigos para llegar hasta una sucursal. Ya no tienen una cara conocida a pocos metros de su casa. "A mí, como alcalde, gente mayor del pueblo ha llegado a pedirme que un concejal les acompañe al banco", asegura Méndez.

"Hemos sufrido un retroceso, aunque con Internet ahora el problema no es como antes. Esto no ha terminado, la concentración aún va a ser mayor y el problema se acentuará", afirma Rodríguez.

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