Sábado, 27 de Noviembre de 2021

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CONFLICTO EN ORIENTE PRÓXIMO

Las facciones palestinas acuerdan un gobierno de unidad y convocar elecciones

La guerra entre islamistas y nacionalistas se ha dado por acabada con un acuerdo entre los dos principales partidos palestinos y una decena de facciones

El líder adjunto palestino de Hamas Musa Abu Marzuk (i), el jefe de la delegación de la Organización para la Liberación Palestina (OLP) Azzam al Ahmad (2-i), un representante del partido Fatah del presidente de la Autoridad Palestina Mahmud Abás, el primer ministro de Hamas, el jeque Ismail Haniya (2-d) y uno de los líderes superiores de Hamas Ahmad Nahar

El líder adjunto palestino de Hamas Musa Abu Marzuk (i), el jefe de la delegación de la Organización para la Liberación Palestina (OLP) Azzam al Ahmad (2-i), un representante del partido Fatah del presidente de la Autoridad Palestina Mahmud Abás, el primer ministro de Hamas, el jeque Ismail Haniya (2-d) y uno de los líderes superiores de Hamas Ahmad Nahar / EFE

La victoria de Hamás en las elecciones legislativas de 2006 y la pelea posterior que acabó en la expulsión de Gaza de Fatah y la cúpula de la Autoridad Nacional llevaron a la fractura absoluta entre los palestinos, en el plano político y en el territorial, con la franja y Cisjordania separadas, con el consiguiente daño para los civiles. La guerra entre islamistas y nacionalistas ha durado siete años pero hoy se ha dado por acabada con la firma, en Gaza, de un acuerdo de reconciliación entre estos, los dos principales partidos palestinos, y una decena de facciones más. El principal compromiso al que han llegado es la formación, en cinco semanas, de un Gobierno de unidad que estará encabezado por el actual presidente palestino, Mahmud Abbas, con un número dos de Hamás. El resto de miembros serán tecnócratas que valorarán "lo mejor para Palestina", indican fuentes de ambas formaciones. Luego, pasados seis meses, se convocarán elecciones presidenciales y legislativas, reclamadas por la población desde hace demasiados años.

De seguido, ya con más calma, se revisará la reforma de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), creada por Yaser Arafat y primera entidad formal de representación de los palestinos, y se acometerá una liberación masiva de presos políticos de las distintas facciones, encerrados en Cisjordania y Gaza. Todas estas etapas de hermanamiento estaban ya contempladas en los acuerdos firmados entre 2011y 2012 en El Cairo y en Doha por portavoces de Fatah -el partido de Abbas- y Hamás- que manda en Gaza con Ismael Haniyeh como cabeza visible-. El proceso de unidad se comenzó a forjar tres años atrás, pero no ha sido hasta ahora que ha dado frutos. Una serie de llamadas telefónicas al más alto nivel y de reuniones secretas en el Golfo Pérsico, la pasada navidad, dieron ya a entender que había una seria voluntad de que, ahora sí, hubiese un acuerdo.

Las diferencias son notables entre los firmantes del pacto de hoy. Esa es la mayor sombra que se cierne sobre el proceso. La negociación es entre nacionalistas e islamistas, entre un partido que sustenta un gobierno reconocido internacionalmente con sede en Ramala y otro que está en la lista de organizaciones terroristas tanto de Estados Unidos como de la Unión Europea, entre quien debate la paz con Israel en este mismo instante y quien le niega la legitimidad de existir como país, entre los que apuestan por la diplomacia internacional y los que aún creen en la resistencia armada y justifican por ello el uso de la violencia. Un abismo. Tan grandes eran las diferencias hasta ahora que, pese a que se llegaron a prometer elecciones para la primavera de 2012, nunca, ni remotamente, llegaron a prepararse.

En los últimos meses se habían dado ya señales que anunciaban un cambio de rumbo, con los permisos cruzados para que Hamás y Fatah celebrasen en territorio contrario los aniversarios de sus formaciones, la liberación de algunos líderes, la entrada de personal de Fatah a Gaza que no podía pisar la franja desde 2007...

El líder adjunto palestino de Hamas Musa Abu Marzuk (i), el jefe de la delegación de la Organización para la Liberación Palestina (OLP) Azzam al Ahmad (2-i), un representante del partido Fatah del presidente de la Autoridad Palestina Mahmud Abás, el primer ministro de Hamas, el jeque Ismail Haniya (2-d) y uno de los líderes superiores de Hamas Ahmad Nahar / EFE

El paso adelante dado hoy, pese a que deja un amplio espacio al escepticismo, ha provocado multitudinarias manifestaciones de júbilo en los territorios palestinos. En 2011, incluso, los jóvenes ya se habían echado a la calle pidiendo sencillamente un único timón para todos los palestinos. "El conflicto entre nosotros alienta la ocupación. Hay que superar la división para luchar por nuestro pueblo", afirmaba una estudiante en declaraciones a la Agencia Maan.

El primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, ha reaccionado con una de sus advertencias clásicas a Abbas: o negocia con Hamás o negocia con Israel. Ambos procesos son inviables a la vez. El ministro de Economía, el ultraderechista Naftali Bennett, ha dicho que hay que dejar de negociar con Abbas porque hoy abandera "el mayor grupo terrorista del mundo, a 20 minutos de Tel Aviv". Abbas ha insistido en que ambos procesos no son paralelos y en que su empeño sigue siendo "máximo" en lograr la paz con su adversario histórico. Israel, sin embargo, ha tomado su primera represalia ya, anulando la reunión que esta noche debían tener los dos equipos negociadores.

El martes que viene, día 29, finaliza el periodo inicial de diálogo reabierto en verano, tras tres años de bloqueo. En este tiempo debería haberse redactado un borrador de acuerdo o acuerdo marco, que fijase la base de una paz final. No se ha avanzado nada. Por eso estas últimas reuniones son esenciales, no hay tiempo que perder, porque el calendario aprieta. EEUU quiere lograr una prórroga de las negociaciones, al menos hasta fin de año. Esta tarde, altos funcionarios estadounidenses ya han pedido al nuevo Gobierno de unidad palestino que reconozca plenamente a Israel y se comprometa con la no violencia, un camino por el que apostó el Fatah de Arafat hace décadas.

El Ejército de Israel, además, apenas una hora después de que se conociera formalmente el acuerdo entre las facciones palestinas, ha atacado el norte de Gaza desde el aire. Fuentes militares han confirmado que buscaban un "objetivo terrorista", que no ha sido alcanzado finalmente. Varios testigos sostienen que se trataba de una motocicleta. El Ministerio de Salud de Gaza confirma que el ataque ha dejado 12 heridos, ninguno grave. Todas las víctimas son civiles y entre ellas hay al menos dos menores de edad.

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