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Las violaciones vuelven a Tahir el primer día de mandato de Al Sisi

El Gobierno del país árabe reformó hace sólo tres días el Código Penal para endurecer los delitos de este tipo

La otra cara de Tahrir: mujeres violadas / Ella es Haina Moheeb. Egipcia, 42 años, periodista freelance, casada con un egipcio y violada en Tahrir hace ahora seis meses. No habla con medios árabes, le da vergüenza contar lo que le paso en su idioma natal. A nosotros nos lo cuenta en inglés. Además de periodista es activista. Denuncia que como ella hay decenas de mujeres violadas este año aunque solo una minoría denuncia. / ANA TERRADILLOS / ELISABET PALMA

Acostumbrada a acoger grandes aglomeraciones, la plaza Tahrir fue testigo este domingo de nuevas agresiones sexuales. Varias mujeres fueron acosadas por grupos de hombres que, camuflados entre la multitud, dieron rienda suelta a todo tipo de desmanes, coincidiendo con las celebraciones por la investidura de Abdel Fatah al Sisi como nuevo presidente de Egipto.

Las primeras denuncias surgieron ya la misma noche del domingo y poco después subía a la red un vídeo que sacaba a la luz uno de los sucesos más escabrosos. En los dos minutos de grabación se puede atisbar en medio del tumulto a una mujer completamente desnuda que tiene que abandonar la plaza, con el cuerpo ensangrentado, acompañada por varios de los asistentes al festejo.

Las organizaciones de derechos humanos no sólo dieron veracidad a las imágenes, sino que denunciaron hasta una decena de asaltos de este tipo sólo durante la noche del domingo. En un comunicado difundido por 25 colectivos aseguraron que "se produjeron violaciones en masa de forma brutal, agresiones con herramientas afiladas y con los dedos, que dejaron lesiones físicas graves en las víctimas". Varias de las agredidas tuvieron que acudir al hospital.

Las asociaciones firmantes acusaron además a las autoridades de "negligencia" ante su incapacidad de proteger a las mujeres. El Gobierno informó de que había abierto una investigación para encontrar a los culpables. Mientras que el Ministerio del Interior había reconocido previamente que siete personas habían sido detenidas y que un agente de policía resultó herido en los altercados

El fantasma de los acosos sexuales en la emblemática plaza cairota comenzó el mismo 11 de febrero de 2011, al calor de las celebraciones por la caída de Hosni Mubarak. Y desde entonces se han multiplicado el número de casos y también su gravedad. Decenas de denuncias por violación y agresiones con objetos cortantes en los órganos sexuales de las mujeres lo atestiguan.

El acoso es un fenómeno endémico en Egipto. Según un estudio independiente del Centro Egipcio para los Derechos de la Mujer prácticamente todas las egipcias han sufrido en algún momento de su vida abusos sexuales, ya sean físicos o verbales. Y para combatirlo el Gobierno del país árabe reformó hace sólo tres días el Código Penal para endurecer las penas por delitos de este tipo.

Según la nueva legislación, ya en vigor, los comentarios hirientes de índole sexual pueden ser castigados con multas de 300 a 500 euros. Si el agresor es reincidente puede ser condenado a un año de cárcel. Y si el delito implica un castigo físico, la prisión va de dos a cinco años y la sanción de 1.000 a 2.000 euros.

Las organizaciones feministas, sin embargo, reconocen que la medida es insuficiente. La investigadora de la asociación Nazra, Amal el Mohades, especializada en los derechos de las mujeres, aseguraba que la norma "no ha sido redactada de una forma transparente, sin contactar con las organizaciones feministas. Además la definición en las enmiendas del acoso sexual es muy vaga". Y subrayaba que "en definitiva, lo que hace falta es una definición clara en el Código Penal que estigmatice estos crímenes".

Soft el Taharos ('Yo vi el acoso', en árabe) también critica que la nueva ley no deja claro a qué se refiere con los "abusos sexuales". Uno de sus fundadores, Fathi Farid, agregaba que antes de legislar lo primero es la concienciación. "Trabajamos con dos mensajes: uno para las mujeres, a las que le decimos que ni deben tener miedo ni son las responsables; y otro para los hombres, a los que instamos a ser parte de la solución", sostenía.

Ubicado ya en la agenda como uno de los temas espinosos, el Gobierno de Abdel Fatah al Sisi deberá lidiar con la pandemia del acoso. Arropado además por un buen número de mujeres, que acudieron a las urnas para prestar su apoyo al exjefe del Ejército, deberá responder ante un viejo problema que vuelve a suscitar la atención dentro y fuera del país el primer día de su mandato.

La otra cara de Tahrir: mujeres violadas

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