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Rubalcaba se retira

Abandonará su escaño tras 21 años y dará clases en la Complutense

Rubalcaba abandona la política en septiembre / El secretario general del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, ha anunciado este jueves que el próximo mes de septiembre abandonará su escaño en el Congreso y volverá a la universidad, tras 21 años como diputado. Rubalcaba ha hecho este anuncio en el Congreso tras subrayar que, a su juicio, "el mayor honor que puede tener un político, es ser diputado". / ATLAS

Cuando conversa, Alfredo Pérez Rubalcaba repite una pregunta que le acompaña como una muletilla: "¿Lo ves?". Se le escapa con naturalidad cada vez que, por ejemplo, intenta convencer a un periodista de que los líos que preceden a un comité federal son tradición en el PSOE y, al insistir con esa pregunta, desvela su vocación de profesor, a la que se entregará a partir de septiembre tras 21 años en la vida política. El anuncio lo ha hecho este jueves por sorpresa en el Congreso en una comparecencia urgente y sin preguntas. "Espero que me echéis tanto de menos a mí como yo a vosotros", ha dicho a los periodistas.

A muchos diputados socialistas les ha provocado extrañeza el anuncio y su formato. "Ha sido frío", concedía uno de ellos; "a mí me da pena que acabe así después de tanto tiempo", comentaba una parlamentaria próxima a Rubalcaba. El todavía secretario general del PSOE, de 62 años, ha escogido este momento porque era el último pleno ordinario del periodo de sesiones. Así que, tras compartirlo con su entorno más cercano -con "bastantes" personas, según él mismo reconocía- ha decidido explicar sus razones en el escritorio del Congreso: "En septiembre dejaré mi escaño y volveré a mi universidad. El mayor honor que puede tener un político es ser diputado, no hay otro puesto más relevante ni gratificante. Han sido 21 años de un gran honor para mí, a los que pongo fin ahora".

Rubalcaba ha logrado contener la emoción al despedirse de los periodistas, pero le ha costado más ante la ovación de buena parte de los diputados, después de que el presidente de la Cámara, Jesús Posada, le agradeciera que haya dado "categoría y altura" a la función parlamentaria. Después, en los pasillos, se han escuchado los lugares comunes que acompañan a las despedidas. La suerte que le deseaba Eduardo Madina o la definición de "animal político" que remarcaba Pedro Sánchez, dos de los aspirantes a sucederle. Ha llegado el canto a sus virtudes de quienes tanto le han criticado hasta ahora -fuera y dentro de su partido- y algún reproche, como el de Cayo Lara (IU): "Dicen que una retirada a tiempo es una victoria, pero no sé si es esa la razón. Echaba de menos sus políticas cuando estaba en el Gobierno".

Rubalcaba se va en un momento de fuerte convulsión para el PSOE. La contundencia de la derrota en las europeas fue tal que no le quedó más remedio que dejar la dirección de un partido en el que ha escuchado severas críticas. Muchos de los barones lamentan sus formas -"deja el partido dividido", sostiene uno de ellos- y existen socialistas próximos a Pedro Sánchez que ven a Rubalcaba tras la candidatura de Madina, de lo que el diputado vasco se ha despegado desde el principio.

Otros recuerdan que cogió el partido -tras imponerse a Carme Chacón por 22 votos de diferencia- en un momento difícil, que impulsó unas primarias cuya celebración depende ahora del nuevo líder y que, pese a los reproches continuos, el criterio de la dirección logró el aval mayoritario en los comités federales donde se tomaban las decisiones más trascendentes. En una de las últimas reuniones de la Ejecutiva, Jaime Lissavetzky -amigo y apoyo de Rubalcaba- se quejó de que cada paso que daba Ferraz suponía para ellos "un match ball", por las enormes resistencias internas. Cuentan varios participantes de la reunión que, en ese instante, Rubalcaba se emocionó.

Entre sus allegados ha explicado que quería jugar un papel de "árbitro" en el congreso que dirimirá el futuro de su partido, sin decantarse por ningún candidato. "Si se abrió el voto a los militantes fue para que el próximo secretario general tenga el respaldo directo de las bases y no se vea atenazado por los barones como se ha visto esta dirección", reconocía un dirigente del PSOE. Las pugnas internas y los equilibrios difíciles explican buena parte de cómo el partido ha llegado hasta aquí.

Seguramente porque sabía cuándo iba a abandonar, Rubalcaba ha lanzado en más de una ejecutiva una petición a quien vaya a sucederle: "Que no lance por la borda el trabajo que se ha hecho en este tiempo", en referencia a la conferencia política en la que el PSOE trató de rearmar su proyecto o a la declaración de Granada, que armonizó las posturas de Ferraz, los territorios y el PSC. "Cuesta creer que él vaya a abandonar la política", musitaba un diputado que lo describe como un superviviente. Pero la decisión está tomada: el profesor Alfredo Pérez Rubalcaba empezará en septiembre sus clases de química orgánica.

Rubalcaba, el político incombustible

Rubalcaba: "En septiembre dejaré mi escaño en el Congreso y volveré a mi universidad"

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