Sábado, 19 de Junio de 2021

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Mamadee, el niño que engañó al ébola

Con solo 11 años el virus se apoderó de su cuerpo, pero logró ganar la batalla. Después de varias semanas en cuarentena, recibió el alta médica. Su hermana de 14 años no tuvo la misma suerte

Dos de cada tres pacientes con ébola que entran al Centro de Médicos Sin Fronteras en Foya, Liberia, no sobreviven al virus. Con este ratio, es fácil de imaginar el ánimo que se respira, el ambiente no precisamente el más apropiado para un niño. Tristemente, en este centro no solo hay uno hay muchos, el 26% de los pacientes tratados en este centro tienen menos de 14 años.

Pero en ese centro hay alguien capaz de escapar del miedo, de la monotonía y del aburrimiento. Es Mamadee, un niño de once años. De un pequeño transistor apoyado en un banco de madera suena un 'azonto', un género musical de Ghana.

Ese es el entretenimiento de Mamadee. De su muñeca cuelga la cinta blanca que confirma su condición de 'aislado', su estado de cuarentena. Sin camiseta, con sus chanclas y unos pantalanes remangados, Mamadee no para, salta de un lado a otro, no deja de bailar, sacude sus brazos, levanta las piernas, mueve su cadera... Le encanta bailar.

Aunque sea difícil de imaginar, Mamadee tiene ébola.

Según cuentan desde Médicos Sin Fronteras, "algunos pacientes le envidian, mientras que las enfermeras y el resto del personal médico se han enamorado de él. Mamadee es la estrella del centro de MSF en Foya. Su historia es realmente excepcional".

Su historia

Mamadee llegó al centro por primera vez el 15 de agosto, entonces, los análisis dieron negativo por Ébola y fue dado de alta. Tras pasar la noche en una pensión, su pueblo, Sarkonedu, queda demasiado lejos, desarrolló algunos síntomas y fue readmitido al día siguiente. Presentaba varios síntomas: náuseas, fiebre, dolor muscular, cansancio intenso, dolor abdominal y diarrea.

"Era un claro paciente Ébola", según explica la doctora de MSF Roberta Petrucci. "Sólo la ictericia nos hizo dudar". Los médicos trataron a Mamadee con multivitaminas, paracetamol, solución de rehidratación oral, antibióticos y medicamentos antipalúdicos, porque Mamadee también había dado positivo por malaria.

El 20 de agosto, el segundo resultado de la prueba del Ébola resultó como se esperaba: positivo por virus de Ébola. Lo único que no encajaba en la imagen era que, mientras tanto, el joven Mamadee ya se sentía bien y andaba corriendo por ahí.

"No podíamos creerlo", dice la Dra. Petrucci. "Pensamos que debía haber sido un error." Cuando el personal médico realizó otro análisis de sangre pocos días después, se dieron cuenta de que no había habido ningún error. Mamadee todavía daba positivo por el virus.

Según el relato que hace el periodista de Médicos Sin Fronteras en Foya, Martin Zinggl, Mamadee era la distracción del lugar. Pasaba sus días durmiendo, comiendo, charlando con los otros pacientes, y bailando por supuesto. Y era capaz de convertir cualquier cosa en un juguete, ya fuera una hoja de papel, una lata de refresco o una bolsa de agua.

"Quiero irme"

Después de dos semanas, el cansancio se apoderó de Mamadee, "echo de menos mi hogar, mis amigos, incluso extraño ir a la escuela". Aun así, Mamadee nunca se quejó de la enfermedad ni preguntó por sus resultados de laboratorio como suelen hacer otros pacientes.

Desgraciadamente, no podía concederse a Mamadee su deseo de abandonar el centro, su tercera prueba del 30 de agosto seguía resultando positiva. "Su historial médico es sobresaliente, aunque no excepcional", afirma la Dra. Petrucci. "Pero sin duda, su actitud sí que es lo es. Todos los días, Mamadee contagia su buena actitud a los pacientes y al personal. Siempre está sonriente y feliz. Agrada a todo el mundo. Al mismo tiempo que deseamos que salga de aquí lo antes posible, va a ser muy triste y le echaremos de menos una vez que se vaya".

Mamadee ha visto cosas terribles en el área de pacientes confirmados. "Este lugar está lleno de gente que muere. El Ébola es una enfermedad que te hace vomitar y sangrar por la nariz y acaba con tu vida", dice Mamadee. "Así se lo contaré a mis amigos cuando vuelva a casa."

Una semana después, la hermana de Mamadee, Maya fue admitida en el centro. La niña, de 14 años, falleció al cabo de unos días, a tan solo una tienda de campaña de su hermano. Cuando su madre, con lágrimas en los ojos, le explica la muerte de Maya, Mamadee se mantiene fuerte y sencillamente dice: "No llores, mamá"

El 4 de septiembre, la cuarta prueba del Mamadee regresó del laboratorio desde la vecina Gueckedou, en Guinea. Por fin era negativa. Mamadee salió corriendo del centro gritando "estoy muy feliz hoy".

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