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Lunes, 27 de Enero de 2020

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La violencia de hijos a padres, dentro del armario

Buscar ayuda fuera de casa cuanto antes, fundamental para acatar el problema

No responder en caliente a las provocaciones, pero nunca esperar que los problemas se resuelvan solos: no lo harán. Una vez alguien aprende que la violencia concede poder, no la suelta. Y aunque las agresiones contra las mujeres sí están presentes en la conciencia ciudadana, todavía hay mucha vergüenza cuando toca denunciar los ataques de los hijos hacia sus padres. De nuevo, toca desmontar el mito de que quien más nos quiere nos hará llorar.

"Denunciar a un hijo puede resultar duro, pero a veces, es la única manera de evitar que se crucen algunas fronteras", cuenta Francisco Romero. Él es miembro de Sevifip, una joven asociación que estudia los casos de violencia contra los padres y ofrece recursos para que las familias salgan de ello. "En su día concienciamos contra las familias que educaban a golpes a sus hijos. Según esto se fue acabando, crecieron los ataques contra los padres", explica el experto. Así, uno de cada seis delitos cometidos por menores es contra su familia.

Los ataques siempre son graduales. Primero son verbales, pero luego empiezan los chantajes, la violencia contra objetos o enseres queridos para los padres y, finalmente, las agresiones físicas a los familiares. En ocasiones, también a tíos o abuelos y, con más frecuencia, contra las mujeres.

La experiencia de quienes han salido de ello nos dicta un consejo muy claro: buscar ayuda fuera siempre, cuanto antes mejor, sin importar la edad del niño o el estadio de las agresiones. Compartirlo con otras personas es fundamental para perder la vergüenza, la culpa -que sienten muchas parejas- y actuar contra la violencia. Joan María, sentado junto a Gemma Nierga, siguió este principio y aporta otro: los dos padres deben ser uno frente al niño.

¿Pero dónde ir? Las oyentes María Dolores y María lamentan la falta de sensibilidad y de atención que encontraron en la Administración. La primera ha llegado a denunciar a su hija tres veces y, tal y como cuenta, siempre ha encontrado desdén. Romero recomienda acudir a un trabajador social o a una asociación como la que ha fundado recientemente, y pide hacerlo sin reservas, ya que muchas familias cuelgan el teléfono cuando el asistente pide una cita en persona.

María se dejaba todo su dinero en terapia para que su hijo, que rompía cuanto encontraba a su alrededor, dejara la violencia. Fue otro camino a elegir aunque, tal y como reiteran los expertos, pedir a la justicia que intervenga nunca debe resultarnos extremo. La violencia contra los padres está recogida en la ley desde 1995 y, a veces, sobre todo cuando los problemas también son fuera de casa, es la única manera de proteger al niño.

"Lo importante es buscar ayuda siempre"

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