Ocio y cultura

La arquitectura emocionante

El Museo Reina Sofía inaugura la exposición ‘El retorno de la serpiente. Mathias Goeritz y la invención de la arquitectura emocional’, primera gran retrospectiva en España sobre la obra del artista mexicano de origen alemán

Madrid

La exposición gira en torno al concepto de “arquitectura emocional”, un principio creado por el propio Goeritz, en el que basa todo su trabajo, tanto en el diseño de edificios, como en pintura, escultura, grafismo o en la poesía visual. Frente a lo meramente estético o de autoría individual, Goeritz apelaba a la necesidad de idear espacios, obras y objetos que causaran al espectador la máxima emoción.

El Museo Reina Sofía acoge más de 200 obras entre dibujos, bocetos, maquetas, fotografías, esculturas y cuadros sobre tabla, y demuestran cómo Goeritz entendía el arte como un proyecto más allá de lo artístico, con una dimensión pública, social y política.

Según el director del museo, Manuel Borja Villel, “Mathias Goeritz es “una de las figuras claves para entender el arte del siglo XX, una de las figuras que revolucionó el arte moderno de la segunda mitad del siglo XX, cambiando nuestra forma de entender qué es arte, cómo se hace el arte, cómo se escribe la historia y cómo se construye la jerarquía de valores”.

“Un superviviente nato”, así lo define Borja Villel, “que nació en Alemania, estuvo durante la II Guerra Mundial en el norte de África, en España, acabó en México y se adaptó a los diversos lugares en los cuales vivía; este adaptarse y establecer un diálogo forma parte de su propio trabajo”. La muestra se centra principalmente en el período de Goeritz en México, donde llega en 1949, instalándose primero en Guadalajara para trasladarse al año siguiente y de manera definitiva a México DF.

Explica Borja Villel que en aquella época se vivía una especie de Guerra Fría Cultural entre el bloque soviético y el americano, una guerra simbólica entre “un realismo de corte pedagógico que proponía el bloque de Europa del Este y el arte propugnado desde Estados Unidos, un arte basado en el gesto, en la abstracción, en el valor de lo individual y en un lenguaje de tipo universal”. En este contexto, “la figura de Goeritz es esencial para entender que no hay una sino muchas modernidades y que estas tienen otras formas de desarrollarse”.

Frente a lo individual, Goeritz defendió lo colectivo y lo colaborativo; y, frente a las fronteras artísticas, el diálogo entre disciplinas, lo que le granjeó las críticas de los muralistas mexicanos como Diego Rivera. Además, Goeritz defendió la invasión y ocupación del espacio público de México y de otros países. Lo hizo con poemas escultóricos dentro y fuera de edificios comerciales, o con muros, torres y pirámides en plazas.

La exposición muestra también el paso de Goeritz por España entre 1945 y 1949, su relación con artistas como Angel Ferrant y Joan Miró, y la creación en 1948 de la Escuela Pictórica de Altamira.

Y, junto a todo esto, un objetivo sencillo y ambicioso al mismo tiempo que define su hijo, Daniel Goeritz, que ha viajado a España con motivo de esta exposición: “Sin ser un arte elitista, Mathias trataba de darnos a todos algo en qué pensar”.

 
  • Cadena SER

  •  
Programación
Cadena SER

Hoy por Hoy

Àngels Barceló

Comparte

Compartir desde el minuto: 00:00