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Martes, 17 de Septiembre de 2019

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“Mis amigos me llaman la trituradora”

El cocinero vasco acaba de publicar un libro con más de 350 propuestas para cocinar en casa

Karlos Arguiñano asegura que "comer bien es comer variado", pero en cuanto le acercas un micrófono se pone a cantar. Damos fe. /

Karlos Arguiñano (Beasáin, Guipúzcoa, 1948) articula su discurso entorno a la cocina y a la felicidad, dos ingredientes que para él siempre van juntos, y lo mismo le echa una pizca de sexo que un poco de fundamento (“los cuchillos no son para toda la vida, ¡hay que cambiarlos de vez en cuando!), o un chorrito de activismo por el pequeño comercio.

También dice sin complejos que su nuevo libro, En familia con Karlos Aguiñano (Planeta, 2014) es un estupendo regalo para esta Navidad (“¿22,90? ¡A los de la editorial les va muy bien!”). Hace reír a su público, no puede evitarlo, y sostiene que, por encima de todo, se debe a la gente. Por eso sus recetas son siempre fáciles y baratas.

“Sobre lo mucho que se ha escrito de gastronomía, tiene mérito hacer algo nuevo”. Eso te dijo Juan Vives en una entrevista de 1994 para la Cadena SER. También estabas presentando nuevo libro, y ya han pasado 20 años…

¡Fíjate, esto no para! Aquel libro estaba bien y, de hecho, seguro que en aquel momento me llenó de orgullo hacerlo. Si es el que yo pienso, vendimos millón y medio de ejemplares. ¡Millón y medio! Ese mismo año salió el nuevo catecismo y vendió 700.000 [risas]. Pero en el de ahora hay mucho más contenido, mucho más color...

Dices que cocinar en familia es lo más importante del mundo. ¿Por qué?

En la vida, para ser feliz, hay que regar tres cosas: la familia, los amigos y los compañeros de trabajo. Cocinar en familia es algo que no se va poder superar nunca. Con tus padres, con tu abuelo, con tu abuela, con tus hermanos, con tu pareja… Yo no cambio mi familia por nada el mundo. ¡Es lo más grande que tengo! Mis hijos, mis nueras, mis ocho nietos… ¡Y mis amigos, que son la hostia! Y los compañeros de trabajo, a los que también se les llama familia...

¿Qué puedes contarnos de tu vida familiar?

Hasta los 17 estuve en casa. De los 17 a los 22 viví lo del solterito, pero con novia, porque me eché novia enseguida… ¡Y sin sexo! Era un poco pesadito, el asunto. Pero bueno, ¡la familia es lo más grande! Yo empecé a tener hijos y no he parado, llevo ya ocho partos. Dos se murieron al nacer, así que seis. Más una que tengo adoptada, siete.

Cocinar con tu familia es cocinar con mucha gente…

¡Pues yo cocino para todos! Para los Arguiñanos y sus compañeras. Porque tengo hijos cocineros, pero cuando estoy yo en casa, cocino yo. Me divierte hacerla compra, cocinar y luego ver cómo se comen lo que les he hecho. Mi mujer es la que me llama la atención de vez en cuando: “Esto está soso. Esto está poco hecho”. Haz el amor y no la guerra, y si quieres las dos cosas, ¡cásate!

Mucha gente vive sola o cocina sola. A menudo eres tú quien les hace compañía…

Quien sigue mis programas sabe que lo que yo hago puede hacerse en casa también, y quien no me siga en la tele, que sepa que puede ver mis recetas en hogarutil.com y, por muy solo que esté, preparar recetas con fundamento.

No te cansas de decir que hay que ir a comprar al mercado, pero algunos ya no son lo que eran y otros no adaptan sus horarios a los de la gente trabaja. ¿Cambiarán mucho las compras, en el futuro?

El mercado siempre va a seguir existiendo. En las grandes superficies hay de todo, pero también hay tiendas especializadas que dan mucho juego y algunas abren los domingos. ¡Hay que mantener esas tiendas pequeñas de los barrios! Los mayores de 70 u 80 años no pueden hacerse 8 kilómetros para ir al supermercado, pero esa tienda de la esquina en la que te dicen: “¿Qué le pongo María Luisa?”. Ese encanto y ese cariño es muy necesario.

San Sebastián acogerá en 2015 el primer Foro Mundial de Turismo Gastronómico. Parece que la comida escala posiciones en los motivos por los que la gente viaja…

En Donosti lleva años muchos sucediendo ya. A toda esa zona llegan cuadrillas de Madrid, de Barcelona, de Granada… ¡Hasta canarios que no han estado nunca en el norte! Vienen a comer pintxos y, si pueden, a darse el capricho de cenar en un dos o tres estrellas Michelin. El clima acompaña porque si estás a 28 grados te apetece un chiringuito, unas sardinas al espeto y una caña. Pero si estás a 7 grados y fuera llueve, te apetece tirar de cuchara y de un buen vino.

¿Tú mismo practicas el turismo gastronómico?

¡Sí, sí! Yo soy muy de comer. Mis amigos me llaman la trituradora. ¡Me encanta!

Dices que la cocina es más importante que el fútbol, pero también siempre que puedes nos recuerdas que eres de la Real Sociedad. ¿Cómo ves el equipo?

Ahora han traído a un entrenador escocés [David Moyes] que no sé muy bien quién es. La verdad es que me he ido quitando del fútbol porque está tan bipolar, Madrid-Barça, que me siento maltratado. ¡En provincias nos tienen hartos! Soy de la Real y lo seguiré siendo siempre, pero el furor se me ha ido. El fútbol no va bien.

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