Viernes, 25 de Septiembre de 2020

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El viñedo español se enfrenta al riesgo de un posible aumento de la superficie de cultivo

El 1 de enero entra en vigor una nueva normativa europea para el viñedo

Viñedos cercanos a San Vicente de La Sonsierra, en La Rioja.

Viñedos cercanos a San Vicente de La Sonsierra, en La Rioja. / GETTY IMAGES

El nuevo año trae nueva normativa europea para la regulación del viñedo. Un sector que sigue teniendo problemas para vender todo lo que produce. Desaparecen los derechos de cultivo, que no estaban vinculados directamente a la tierra, se podían vender. Y la superficie de cultivo global podrá aumentar un 1% anual en cada país. Los Estados deciden.

Hasta ahora el dueño de un viñedo en la Unión Europea disponía de dos valores ligados a ese cultivo: la explotación vitícola y los derechos de plantación. Podía renunciar al cultivo, no vender la tierra -por falta de comprador, por ejemplo- pero le quedaba la opción de vender los derechos, que siempre se cotizaban en un sistema orientado en los últimos años a limitar e incluso reducir la superficie dedicada a viñedo.

Pero este 1 de enero esos derechos pasan a la historia. Los titulares recibirán en su lugar "autorizaciones" de cultivo, y podrán seguir con su actividad como hasta ahora. Pero las autorizaciones no están vinculadas al titular, sino a la tierra. Se puede vender el viñedo, con su autorización correspondiente. Pero no la autorización por separado. Los actuales viticultores pierden una parte de su patrimonio.

¿Más superficie?

La segunda gran novedad, que puede tener mayor efecto para el conjunto del sector, es que podrá aumentar la superficie total dedicada al viñedo. Hasta un 1% cada año en cada Estado. Se da la vuelta a la estrategia anterior, orientada a reducir superficie, aunque la producción no haya bajado en nuestro país: está muy ligada a la meteorología, y el record histórico en España es de fecha tan reciente como 2013. Ese año se produjeron con 5.300 millones de litros de vino, 115 por habitante. En esta campaña se esperan 4.100 millones: que son aún 88 litros por habitante.

Mucho, para un país en que se está hundiendo el consumo. "Podemos estar hablando de 17 a 18 litros por habitante al año", nos dice Ángel Villafranca, de la recién creada Interprofesional del Vino. Muy por debajo de los 30 litros por persona hace diez años, o los 70 litros en los años ochenta.

Cuatro años en stock

Revertir esta caída del consumo interno va a ser objetivo preferente de la Interprofesional, que va a invertir 5 millones de euros al año en promoción hasta 2018.

El resultado es un "excedente estructural", que casi todos reconocen en el sector. La vendimia de 2015 ha comenzado con 3.200 millones de litros en stock, según el Ministerio de Agricultura, equivalente a cuatro años de consumo de los españoles. En este marco, un aumento de la superficie de viñedo, que tirase de la producción, aumentaría los excedentes. El gobierno es quien decide. Está por ver quién gobernará... De momento la actual responsable del sector, María Jose Hernández, subdirectora general en el Ministerio de Agricultura, apuesta por la cautela: "Se van a poder realizar nuevas plantaciones cada año. Pero de una forma muy limitada, para poder evitar problemas de comercialización, de excedentes, o de mercado".

36 céntimos el litro

Hasta la reforma anterior del sector los excedentes se eliminaban con destilaciones "de crisis" subvencionadas y ayudas al almacenamiento. Pero también eso se ha terminado. La única alternativa está en la exportación, que ha aumentado en dos tercios en volumen desde el año 2000, pero apenas un tercio en valor si descontamos la inflación.

El precio medio del vino exportado fue de 1,11 euros/litro en 2014, frente a los 5,3 de Francia o los 2,4 de Italia. Por los graneles exportados apenas se han pagado 61 céntimos/litro de media en 2013, y tan sólo 36 céntimos este año.

"Vamos mal", dicen muchos en el sector. Pero también reconocen que es muy difícil vender más sin bajar el precio. Pau Roca, de la Federación Española del Vino destaca que "no tenemos la imagen de los vinos franceses, ni la distribución que garantiza tanta pizzería y restaurante italiano en el mundo". Además, la producción española no es homogénea -explica: "España tiene una realidad que no sabemos vender. Es muy difícil vender la diversidad. Es imposible resumirla en un slogan". Y sugiere apostar por una promoción vinculada al turismo, en el que España es una potencia mundial.

Pocos abandonos

A pesar de los problemas no hay muchos abandonos de la actividad, como ocurre por ejemplo en el sector lácteo. Incluso ha habido una reactivación de viñedos a raíz de la crisis, nos dice José Manuel Delgado, de UPA. "Muchos jóvenes, sin perder sus viñas, se metieron en la construcción. Y al llegar la crisis se volvieron al pueblo y han abordado incluso una reestructuración de su explotación".

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