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Domingo, 25 de Agosto de 2019

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El regalo de Silvio Rodríguez a Madrid

El cantautor cubano compartió escenario con Ismael Serrano, Luis Eduardo Aute y Luis Pastor en un concierto gratuito en Vallecas que reunió a unas 4.000 personas de todas las edades

Silvio Rodríguez, durante el concierto de este miércoles / ()

Ojalá encuentre sitio. Eran las ocho y media de la tarde y el Auditorio Municipal de Vallecas ya estaba desbordado. Aun así, hileras de gente seguían acercándose cuando Ismael Serrano apareció: "La primera vez que compartí escenario con Silvio bajé del escenario y me puse a llorar. Ahora me ha tocado hacerlo antes de subir". El cantautor vallecano estaba emocionado. Se cumplía un sueño que empezó hace tres años en un concierto en La Habana en el que Silvio le comentó las ganas que tenía de venir a España: "Sabía de las dificultades que estábamos pasando", apuntaba Serrano y el público gritaba "Sí se puede" por primera vez.

Ojalá se recaude mucho dinero. El concierto, además, tenía un fin solidario: recaudar fondos para ayudar a los damnificados por el terremoto de Ecuador. Alrededor del auditorio había varias mesas donde se podían hacer donativos. Mientras, las banderas ecuatorianas ondeaban junto a las de Cuba y los jóvenes se mezclaban con los septuagenarios. Íñigo Errejón y Alberto Garzón tampoco se lo quisieron perder. El espíritu de los conciertos de barrio que Silvio lleva tiempo haciendo en La Habana se empezaba a palpar. Comunión en torno a la música.

Ojalá no más noches largas. "Ahora mueren en Siria los que morían en Vietnam", cantaba Ismael Serrano. Papá cuéntame otra vez dio paso al Chan Chan, que sonaba siempre de fondo entre actuación y actuación, y  Luis Eduardo Aute, que pasaba por allí, salió al escenario. La interpretación de Al Alba a capella con todo el público coreando queda ya para el recuerdo de Vallecas.

Aun fuera del auditorio, 'Al Alba' retumbaba / ELISA MUÑOZ

Ojalá más poesía. Estaba ya Silvio Rodríguez cumpliendo el sueño cuando Luis Pastor dio un pellizco a la noche: "Esto no pasa todos los días. Hace un año no nos habrían dejado hacer esto". Y la poesía hizo el resto. "¿Qué fue de los cantautores", preguntaba insistentemente.

Ojalá García Márquez inmortal. Silvio hizo de Vallecas su casa. Bajo una gorra gris y junto al clarinete que le acompaña en los escenarios -y en la vida- fue intercalando canciones con historias. La más bonita tenía como protagonista a Gabriel García Márquez, con el que hace muchos años compartió un vuelo tortuoso: "Éramos los dos únicos pasajeros [...] y me contó que a veces se le ocurrían ideas que no daban para novelas o cuentos, y que posiblemente eran canciones". Una de esas historias inspiró muchos años después San Petersburgo, que empezó a sonar. En esa recta final también se escucharon temas como Tonada del albedrío, El Papalote, El mayor, Historia de las sillas o Escaramujo, con dedicatoria especial a Juan Carlos Monedero. Y llegó Ojalá.

Ojalá mil noches como esta.

El público, totalmente entregado a 'Ojalá' / ELISA MUÑOZ

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