Domingo, 16 de Enero de 2022

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La confesión del blanqueador en Suiza de Francisco Granados y David Marjaliza

Michael Trevor Langdon declara al juez que Francisco Granados le entregaba remesas en metálico en su despacho de la Consejería de Transportes, para que las ocultase en Suiza

Los pagos para evadir el capital de Marjaliza y decenas de clientes, también tenían lugar en la cafetería de un hotel

Langdon, quien avisó a Granados en julio de 2013 de que la Fiscalía suiza le estaba investigando, detalla la mecánica del blanqueo

Francisco Granados y David Marjaliza, en una foto de archivo

Francisco Granados y David Marjaliza, en una foto de archivo / INTERVIÚ

Nunca había documento alguno. La consigna era no dejar rastro de los movimientos ilícitos de capital con destino a Suiza. Todo se basaba en una "relación de confianza" entre los clientes y Michael Trevor Langdon; un ciudadano de origen norteamericano, nacionalizado suizo y afincado en España desde hace 50 años, que resulta clave en las operativas de blanqueo de Francisco Granados; el conseguidor de la trama Púnica, David Marjaliza y decenas de clientes más.

La relación de Langdon con Granados comienza en 2003, cuando un amigo del exsecretario general del PP en la región se lo presenta para sacar dinero a Suiza. El blanqueador cuenta al juez que se reunían en el despacho que tenía Francisco Granados como consejero de Transportes del Gobierno de Esperanza Aguirre en la Comunidad de Madrid. Allí, Granados le daba el dinero. Siempre en efectivo para, según las palabras de Langdon, "no dejar huella".

El juez Eloy Velasco pregunta a Langdon si no le resultaba extraño que un político como Granados quisiera llevarse el dinero de España. Si no era motivo para sospechar de la licitud de los fondos entregados. El blanqueador asegura que en aquella época, antes de saber qué era la Púnica, no disponía de elementos para dudar de la procedencia del dinero.

Michael Langdon explica que era un agente comercial de las sucursales en Ginebra del BNP Paribas y del UBP. Cobraba un 0,5% de los fondos anuales que consiguiera captar en España para los bancos suizos. Langdon recibía el dinero en metálico en España, en reuniones que solían tener lugar en la cafetería del hotel Intercontinental de Madrid, y realizaba una transferencia por idéntica cantidad desde su propia cuenta a la que también tenía en Suiza el cliente que le había dado el dinero en España.

Cuando los evasores querían el proceso inverso, es decir, recibir el dinero en España, Michael Langdon se lo daba a través de una de sus empresas y el cliente le abonaba en Suiza la misma cantidad.

Los clientes solían tener nombres en clave para sus cuentas en Suiza con el objetivo de que fuera difícil identificarlos. En el caso de David Marjaliza, su apodo era Sheraton, mientras que Francisco Granados utilizó el pseudónimo Time, según cree recordar Langdon.

Los bancos suizos solían preguntar poco sobre la procedencia del dinero, según admite Langdon. Les bastaba con una explicación, sin que fuera necesario probar con rigor que los fondos eran lícitos. Pero todo cambió hace unos cinco años, recuerda el blanqueador, cuando Estados Unidos presionó a Suiza y arrastró al resto de Europa debido a las sospechas de financiación del terrorismo a raíz de las revelaciones de Hervé Falciani. Y no solo terrorismo. Langdon añade que a Suiza también se evadían diamantes, ocultos en tubos de pasta dentífrica.

Michael Langdon también blanqueó centenares de miles de euros de David Marjaliza. Fue Granados quien les puso en contacto cuando Marjaliza amasó tantos millones en negro producto de las actividades corruptas de la trama que no sabía dónde meterlos, tal y como el conseguidor declaró ante el juez.

Langdon cuenta que tampoco hubo jamás documentos ni recibos con Marjaliza, quien le daba el dinero en su despacho cerca del museo del Prado o en el hotel Intercontinental en remesas de entre 20.000 y 50.000 euros, la mayor parte de las veces en billetes de 500. Michael Langdon afirma que la primera vez que Marjaliza le aportó el sobre para ingresarlo en Suiza el conseguidor le tendió una trampa: le dio más dinero del que le dijo para ver si se quedaba con parte.

El blanqueador afirma que en el periodo en el que hizo de agente de Marjaliza, este llegó a amasar 10 millones de euros en una única cuenta en el BNP Paribas, mientras que, según asegura, no recuerda cuánto dinero llegó a tener Granados.

Michael Langdon confiesa al juez que en julio de 2013 advirtió a Francisco Granados de que la fiscalía suiza le estaba investigando. Hacía siete u ocho años que no hablaba con el exconsejero de Esperanza Aguirre y en 2013 éste le llamó para ver si podía interceder con el BNP debido a que el banco creía que detrás de la cuenta de Marjaliza se encontraba el propio Granados. Langdon llamó al banco, que le reveló que había una investigación de la fiscalía de ese país al respecto, y el blanqueador se lo contó a Granados.

También Marjaliza se interesó por la investigación. Michael Langdon les dijo que fueran a Suiza a informarse, pero desconoce si lo hicieron.

El blanqueador se ocupaba de muchos otros clientes, con quienes operaba de igual modo. En su declaración menciona a Jesús Roa Baltar, Tristán Domecq de la Maza, José Fernando Conti, Ricardo Antonio Guindos, José María Llopis Guiloche, o Jaime de Linos Peñalver. El agente para el blanqueo niega que operara jamás para Inés de Borbón, prima hermana del rey emérito, quien se ha visto salpicada por el caso.

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