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Martes, 16 de Julio de 2019

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De Minabo a Breaking Bar: los 10 mejores nombres de la hostelería en España

  • Recopilamos nombres curiosos de bares y restaurantes: juegos de palabras, escatología...
  • Los expertos en 'naming' aconsejan cuidar el "simbolismo" y el posicionamiento web

El lema de Breaking Bar juega también con el eufemismo empleado en la serie para referirse a la producción de metaanfetamina. /

Aunque nadie se ha dedicado a contar cuántos hay exactamente, España está repleta de establecimientos que se llaman Casa Paco, La Gran Muralla, Los Fogones, Cafetería París o Bar Manolo.

Pero, aunque están un poco más escondidos, también hay otros con un letrero de los que llaman la atención. Porque son un juego de palabras en sí mismos, porque contienen palabras malsonantes, porque suenan diferente a cómo se han escrito... Ahí van algunos de los más curiosos:

\'Er Cuchitri\' no es el nombre de bar que más ilusión transmite, la verdad #lanzarote #arrecife #funnynames #nombresraros #canarias

Una foto publicada por Gastro (Cadena SER) (@gastroser) el

  1. Er'Cuchitrí (Arrecife). El nombre de este establecimiento de Lanzarote, escrito tal y como un gaditano pronunciaría "el cuchitril", no parece una gran opción, desde el punto de vista del márketing. El diccionario de la Real Academia define cuchitril como "habitación estrecha y desaseada".
  2. Breaking Bar (Valencia). Quien haya visto la serie Breaking Bad  —protagonizada por un profesor de química con cáncer que decide costearse el tratamiento produciendo metaanfetamina— entenderá inmediatamente por qué los camareros de este local llevan trajes de protección, o por qué ofrecen dulces de color azul. Sergio Romero, el responsable del negocio, señala además que, además de los burritos y las Heisenburgers, las alitas son una de las especialidades de la casa. Todo un guiño a Los Pollos Hermanos.
  3. Minabo (Madrid). Si Bart Simpson viviese en España, se pasaría la vida llamando a este restaurante de latin sushi. Pero el doble sentido fálico de Minabo no ha sido una elección casual. ¡Al contrario! Aunque actualmente ya no está implicado en el proyecto, la elección del nombre fue cosa del cineasta Santiago Segura. Aún hay gente que se hace fotos frente a la puerta...
  4. Miano (Santa Pola). El nombre más escaológico de la restauración española se encuentra en Santa Pola, pero aunque hemos llamado en varias ocasiones para preguntar por qué, lo cierto es que seguimos sin respuesta.
  5. Potala (Barcelona). Algunos blogueros lo han definido como "un mal nombre para un buen tibetano" y es que, aunque Potala es un palacio dedicado al Dalai Lama, a cualquier cliente español, no nos engañemos, le sugiere una comida en mal estado. Los empleados del restaurante se defienden contraatacando: "Por ejemplo, ¡Qué pasa! En tibetano también suena mal".
  6. Latina Turner (Madrid). "Los turistas se hacen fotos en la puerta y mucha gente lo conoce por el nombre, aunque nunca haya entrado, pero nos ha ayudado a ganar clientela, ¡claro!", explica Tito, uno de los socios fundadores. Ubicado en el madrileño barrio de La Latina, en la entrada hay una pintura de Tina Turner, pero dentro ni siquiera ponen música. Es un habitual de estas listas y de las ponencias sobre márketing aplicado a la restauración.
  7. Misa de 12 (Úbeda). En un país con tanta tradición religiosa y, por extensión, con tantos chistes que hablan de Jesús o la virgen María, no es de extrañar que la broma haya llegado al naming hostelero. Una gran opción para que, si nos preguntan en tono inquisidor a dónde vamos, la respuesta suene católica y apostólica. Pero no, al entrar no hace falta santiguarse.
  8. Puta Parió II (Jarandilla de la Vera). El curioso nombre de este local extremeño fundado en 1960 procede de la expresión favorita de Pedro Luis, dueño del negocio y padre de Antonio, el actual encargado. Sirven platos tradicionales: migas, caldereta, ensaladas... y toleran regular tirando a mal que alguien sugiera que "Puta Parió" es una expresión malsonante.
  9. El Aroma (Berga). Al decirlo sin apellido geográfico, no tiene mayor interés, y es que en este caso lo gracioso no es el nombre en sí, sino la combinación del establecimiento con el pueblo que lo acoge: "El Aroma de Berga"... Otra referencia fálica (sobre todo, para los hispanohablantes de América Latina, donde "berga" se pronuncia a menudo). ¿Qué pensaría Freud de todo esto?
  10. China Te (Madrid). Es probable que los dueños de este restaurante de "alta cocina asiática", situado en el barrio de Prosperidad no sepan que muchos de sus vecinos utlizan "chinarse" como sinónimo de "enfadarse". De ser así, no les instarían, ya de entrada, a pedir el libro de reclamaciones...

Restaurante China Te (Madrid). / C. G. CANO

Fuera de la lista se han quedado aspirantes como la taberna de fusión Con dos fogones, cuyos propietarios regentan también A dos velas. Pero hay otros muchos establecimientos que merecerían entrar en un 50 Best de la categoría:  Qué bueno que viniste, Donde quieras, Ventorrillo de la perra, La Tapilla Sixtina, Ummmm, Jarra y Pedal... o el ya cerrado El Quinto Coño... Incluso hay algunos nombres que se postulan desde lejos, como El Café de Culico (Tokyo) o Herpes Pizza (Wisconsin).

El traductor y presentador de televisón Xosé Castro apunta que, salvo en casos intencionados y con un humorista detrás, como el de Minabo, muchos de estos establecimientos son bares. "En un restaurante serio, sería más complicado. ¿Te imaginas una cena con tu pareja ahí?".

Castro señala también que la elección de este tipo de nombres "jocosos" puede achacarse al carácter español y, de hecho, recuerda que ya hay muchos alimentos con nombres curiosos: "Espárragos cojonudos, tetas de monja, chochos de Salamanca, hijodeputa"...

Otra de las facetas del gallego consiste en preparar estudios de mercado para marcas, y por eso tiene claro que, de cara a la visibilidad en Google, al elegir un nombre genério o malsonante "corremos el riesgo de aparecer asociados a ítems negativos que no nos interesan".

El experto en márketing de restaurantes Diego Coquillat coincide con Xosé Castro: "El tema del nombre tiene una cierta relevancia, sobre todo al principio. Siempre hay dudas sobre cuál es la prioridad: ¿el simbolismo, el gancho o la relación con el producto?".

Coquillat cree que el humor "suma y resta a la vez" porque el efecto recordatorio puede ayudar, pero también tendemos a pensar que devalúa la propuesta gastronómica. Normalmente, además, "el nombre tiene una influencia directa sobre el posicionamiento web", asegura.

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