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Martes, 12 de Noviembre de 2019

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Competición archiva la denuncia del Espanyol contra Piqué por la expresión "Espanyol de Cornellá"

  • Competición considera que la libertad de expresión prevalece sobre lo poco afortunadas que pudieran ser las palabras de los futblistas
  • El Espanyol ya ha decidido que no recurrirá y da por zanjado el procedimiento

Piqué durante un derbi en el estadio del Espanyol /

Competición ha decidido archivar la denuncia del RCD Espanyol a Gerard Piqué y Sergio Busquets por las declaraciones que hicieron tras el Barça-Espanyol de vuelta de cuartos de final de la Copa del Rey en el Camp Nou (2-0) que supuso la clasificación de los culés, ya que considera que la libertad de expresión prevalece sobre lo poco afortunadas que pudieran ser las palabras de los futblistas.

La sentencia es dura con las expresiones de Piqué, que se refirió al club rival como "Espanyol de Cornellá", y las tilda de "torpes, inoportunas o desafortunadas", pero justifica el sobreseimiento de la causa porque a los futblistas les ampara "el derecho constitucional a la libre expresión". El Espanyol ya ha decidido que no recurrirá y da por zanjado el procedimiento.

Aunque el texto contempla como "comprensible el malestar" del Espanyol, lamenta que la tendencia en el mundo del fútbol sea reseñar cada vez más comportamientos de los jugadores como susceptibles de provocación, en vez de poner el foco en los aficionados que utilizan estas acciones de los futbolistas como excusa para legitimar conductas violentas.

El argumentario concluye que con la advertencia que sancionar estas palabras de Piqué podría suponer la "legitimación de respuestas intolerantes y violentas de los hinchas" a la vez que habilitaría "una peligrosa vía para sancionar cualquier declaración inoportuna o cualquier comportamiento" de los futbolistas.

Ésta es la transcripción de la tipificación de los hechos de la sentencia al que ha tenido acceso la Cadena SER:

"Este instructor considera, de entrada, que las declaraciones realizadas por los jugadores, singularmente las de DON GERARD PIQUÉ BERNABÉU, no constituyen un modelo de prudencia y, desde luego, poco ayudan, ciertamente, a consolidar el deporte como espacio exento de confrontación social y a erigirse en un espacio de sana convivencia, rivalidad y respeto. Las manifestaciones realizadas por el citado jugador, respondan o no al criterio de la veracidad, pueden alimentar, sin lugar a duda, espirales de confrontación no deseables entre clubes y aficiones, como lo prueba el hecho de la denuncia posterior del REAL CLUB DEPORTIVO ESPANYOL SAD, la nota oficial del Ayuntamiento de Cornellá, la reacción de la LIGA NACIONAL DE FUTBOL PROFESIONAL, etcétera.

Pero este instructor también interpreta que dichas declaraciones constituyen el legítimo ejercicio del derecho constitucional a la libre expresión de la que también son titulares los citados jugadores y no resultaría admisible anudar consecuencias disciplinarias a manifestaciones que se realizan al amparo de ese derecho constitucional.

Aunque las declaraciones o actos de los deportistas profesionales en el terreno de juego puedan tener una incidencia negativa, espoleando los peores instintos de algunos colectivos de aficionados, no cabe expropiar a tales deportistas profesionales de un derecho constitucional. Las declaraciones de los jugadores expedientados, especialmente las de DON GERARD PIQUÉ BERNABÉU, podrán tildarse de torpes, inoportunas o desafortunadas, pero no cabe duda que encuentran en pleno amparo y protección en un derecho constitucional a la libre expresión, no pudiéndose reputar las mismas, ni con un gran esfuerzo intelectual, como violentas, racistas, xenófobas o intolerantes.

A juicio de este instructor, puede considerarse comprensible el malestar o desagrado de los integrantes del REAL CLUB DEPORTIVO ESPANYOL DE BARCELONA SAD por tales declaraciones, pero en una sociedad civilizada y en un estado de derecho no resulta posible sancionar disciplinariamente aquellas declaraciones ni admitir que todo constituye una provocación merecedora de sanción disciplinaria. Parece que en el ideario del mundo del fútbol desgraciadamente está enraizando la idea de que cualquier acto de los jugadores (la celebración de un gol cerca de la grada de la afición visitante, la celebración de un gol besando la camiseta o con el dedo en la boca invocando silencio, la resolución anticipada de un contrato laboral para integrarse en el equipo rival, la simulación de una falta, la exhibición de una bandera o, incluso, la exhibición de detalles técnicos ante los rivales o aficionados) debe ser elevado a la categoría de provocación o de incitación a la violencia y, por tanto, debe de ser reprimido disciplinariamente.

En opinión de este instructor, el foco debe ponerse realmente en los aficionados intolerantes y violentos que tratan de legitimar de cualquier modo su propia intolerancia, su propia violencia. Sancionar declaraciones como las denunciadas por el REAL CLUB DEPORTIVO ESPANYOL DE BARCELONA SAD por el mero hecho de que excitan a los hinchas intolerantes y violentos, constituiría una suerte de legitimación de las respuestas intolerantes y violentas de esos hinchas y habilitaría una peligrosa vía para sancionar cualquier declaración inoportuna o cualquier comportamiento de los jugadores en el terreno de juego."

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Cadena SER

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