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Unicef denuncia la situación de 100 menores extranjeros que malviven por las calles de Melilla

La ONG pide más intervención en la calle y reclama medidas urgentes. "No podemos permitir que haya niños durmiendo en la calle, a los que no estamos sabiendo proteger", explica Sara Collantes, responsable de migraciones de Unicef.

Detalle de la alambrada con concertina en el puerto de Melilla. / Antonio Ruiz

El tema es tan preocupante que hasta Naciones Unidas ha denunciado recientemente la situación. El comité de derechos del Niño ha urgido a España a reformar el protocolo para menores extranjeros no acompañados que llegan solos y adoptar medidas para asegurar que los niños sean correctamente identificados para mejorar su acceso al procedimiento de asilo y garantizar las condiciones adecuadas en los centros en los que son alojados. Desde Unicef, Sara Collantes hace una radiografía de situación. En estos momentos, según datos oficiales de octubre, en la ciudad de Melilla hay en el sistema de protección alrededor de mil niños no acompañados. De esta cifra, que sufre variaciones, unos 100 están en la calle y algunos están sin identificar y por tanto sin tutelar por la ciudad autónoma. Suelen escapar de los centros de acogida cuestionados hasta por el defensor del pueblo que llevó su preocupación hasta el congreso de los diputados. "Están pasando cosas demasiado desagradables", explicó Francisco Fernandez Marugán en una comparecencia en la que instó a diputados y senadores a que "averiguen por su cuenta" lo que ocurre con los menores de edad en la ciudad autónoma. Hasta en tres ocasiones dijo sentirse muy preocupado.

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Centros de acogida desbordados

La responsable de Unicef pide que se mejoren estos centros de internamiento. "No sirve de nada actuar en la calle generando un clima de confianza, escuchando a los pequeños, no asustándoles, para intentar que vuelvan a unos centros si luego allí las condiciones no son adecuadas. Entonces la respuesta está coja. Hace falta una respuesta integral para integrar a estos niños y no quitárselos de en medio", cuenta a la Ser, Sara Collantes. La responsable de Unicef es muy cuidadosa a la hora de atribuir culpas en la muerte del chico de Marruecos, Soufiane, que en su intento de cruzar a la península desde el puerto de Melilla fue atropellado por el camión en el que se escondía y como consecuencia sufrió la amputación de su pie izquierdo. Posteriormente tras una operación y dos meses de convalecencia el chaval apareció muerto en su habitación del centro de protección La Gota de leche de la ciudad autónoma. "Un terrible suceso, que no creo que pueda ser imputable a alguien en concreto, pero vuelve a poner el dedo en la llaga de lo que está pasando en Melilla con estos niños que arriesgan su vida para llegar a la península, niños que adoptan conductas de riesgo en la calle, niños muy vulnerables a los que no estamos sabiendo proteger, por la razón que sea". El defensor del pueblo ha abierto una investigación de oficio sobre la muerte del menor. Todavía no se ha conocido el resultado de la autopsia. La ONG en defensa de la infancia PRODEIN también pide que se aclaren las circunstancias. Su presidente José Palazón considera "inhumano", que el consejero de bienestar social, Daniel Ventura se negara a recibir a la familia del chaval, argumentando que no sabía si realmente eran sus padres. "Que hubieran venido antes a por su hijo y no por su cadáver", llegó a decir el consejero.

Cuchillas en el puerto

Unicef y otras asociaciones de derechos humanos piden que se quite la triple alambrada con cuchillas que se acaba de construir en el puerto de Melilla para impedir que los inmigrantes puedan acceder como polizones a los barcos que llegan a la península. Una medida totalmente inútil y peligrosa, que en opinión del activista José Palazón "no va a servir para nada y solo causará más daños de los que sufren los chavales que intentan escapar de la desatención que sufren en Melilla. Ellos seguirán intentando huir de la miseria". Además cuenta el presidente de PRODEIN que hasta la Guardia Civil ha declarado que esas concertinas sólo servirán para hacer daño. Un sistema de vallas que Interior, según contó el ministro Juan Ignacio Zoido en el programa Hoy por Hoy "estudia sustituir" por otras sin concertina. La alambrada de casi 600 metros ha costado más de medio millón de euros. Una valla que "no va a contener en absoluto la entrada de inmigrantes. Lo único que va a conseguir es que en vez de entrar por tierra entren por mar, en patera" Una ruta mucho más peligrosa, como quedó demostrado este mes, cuando aparecieron flotando más de 20 cadáveres en aguas de Melilla.