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, 11 de de 2019

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Los peligros del Internet de las cosas: ¿dónde pueden acabar tus datos personales?

Los dispositivos conectados y las compañías que están tras ellos, saben cada vez más sobre nosotros

Nuestros datos llegan cada vez a más personas. /

Cada vez son más los dispositivos conectados en nuestro hogar. Desde termostatos inteligentes, que nos ayudan a regular la temperatura en nuestro puesto de trabajo, hasta cámaras de vigilancia que nos permite consultar, en todo el momento, si todo está en orden en nuestra vivienda a través de una aplicación instalada en nuestros teléfonos móviles. 

Todo ello gracias a la revolución del Internet de la cosas (iOT). Un concepto, que se introdujo hace un par de años en nuestras vidas, que pretende demostrarnos que nuestros hogares pueden convertirse en un espacio mucho más eficiente por medio de Internet y la conectividad de los dispositivos tradicionales. Desde entonces hemos sido testigos del nacimiento de un gran número de dispositivos conectados, entre los que destaca el altavoz inteligente. 

Un altavoz, con un inquilino en su interior, que nos permite controlar cada dispositivo del hogar mediante simples comandos de voz. Alexa, Google Home o HomePod son, entre otros, algunos de estos altavoces que nos permiten, sin hacer uso de mandos, controlar la televisión, las persianas de nuestro hogar, las luces del salón e incluso la temperatura del mismo. Una tecnología, que nos facilita el día a día, pero que entraña un gran número de peligros en caso de que no sea bien configurada.

La casa que sabía demasiado

Tras el escándalo de Cambridge Analytica, la compañía de análisis de datos que utilizó los datos personales de millones de usuarios de Facebook para inclinar la balanza a favor de Donald Trump durante las elecciones presidenciales de Estados Unidos en 2016, la sociedad ha mostrado su preocupación sobre el tratamiento de sus datos personales en Internet.

Sin embargo, pocas son las personas que se han percatado de que, gracias a los dispositivos inteligentes, cada vez ofrecemos más datos a terceros. Desde nuestras fotografías, contraseñas o mensajes personales, hasta los datos de nuestras cuentas bancarias, nuestros registros médicos, deportivos e incluso los escolares. Es decir, un hogar conectado puede llegar a ser quien más sepa sobre nosotros.

Desde contadores de agua inteligentes a cepillos de dientes conectados

En la actualidad contamos con más dispositivos conectados de los que creemos. Uno de ellos es el router, tal y como nos explica Miguel Ángel Moreno, de Liquid Squad: "A pesar de que muchos no sepan lo que hay dentro de él, el router es un aparato clave para gestionar la red del hogar. Un dispositivo que, en la mayoría de casos, está manejado por tu operadora telefónica". También destaca otros como el teléfono móvil, los termostatos y las cámaras de vigilancia.

Durante los últimos meses hemos sido testigos del despliegue del Internet de las cosas en cada vez más campos y aparatos. Además de los anteriormente citados, también ha llegado la era de los contadores de agua inteligentes. Contadores que, además de saber cuánta agua consumes, también son capaces de detectar fugas, roturas de tuberías e incluso controlar el consumo de agua por vivienda. Una tecnología que ayuda a las compañías a entender mejor el consumo de cada vivienda y, al mismo tiempo, conocer las preferencias de sus clientes.

Otro caso que ha destacado Moreno son los cepillos de dientes conectados y de sus posibilidades: "En base a cómo te cepilles los dientes o la frecuencia con la que lo hagas, tu aseguradora puede subir el precio de tu seguro dental o bajarlo en base a los datos extraídos del cepillo de dientes".

Bombillas inteligentes, Smart TV, relojes inteligentes, pulseras de actividad, neveras, lavadoras, coches... todo conectado para hacerte la vida más fácil y para que las compañías detrás de las mismas puedan recabar más y más datos sobre ti. Datos que pueden acabar en una empresa o, en caso de que el dispositivo no esté bien configurado, pueden acabar en manos de ciberdelincuentes.

Los coches conectados ya son una realidad. / Getty Images

El hombre que robó en un casino a través de la pecera

Cuando uno de estos dispositivos inteligentes, que almacenan la información en la nube de Internet, no está bien configurado, tal y como explica Moreno: "Se puede llegar a hackear una casa por un dispositivo mal configurado; es fácil dejar una puerta abierta. Si dejas una cámara expuesta a Internet, estás dejando todo el hogar expuesto a los ciberdelincuentes".  

Un claro ejemplo de dispositivo mal configurado ayudó a un ciberdelincuente, hace apenas unos días, a robar en un casino a través de una pecera. Según explicaba The Wall Street Journal, el termómetro conectado a Internet de la pecera sirvió a un ciberdelincuente para acceder a la red interna del casino y hacerse con la base de datos de los clientes del mismo.

El gran inconveniente del internet de las cosas: protocolos de conexión muy básicos

Según Moreno, el mercado del internet de las cosas no cuenta con la madurez suficiente como para estar tranquilo del todo. Bajo su punto de vista, un gran número de dispositivos cuentan con protocolos de conexión muy básicos y no incluyen más defensas que una simple clave de seguridad. Por esa misma razón, apuesta por una regulación que establezca unos estándares de seguridad mínimos: "Mientras no tengamos todos los dispositivos con 'Security by default' integrado al salir de la caja, no habrá más seguridad".

Si cualquier cibercriminal es capaz de entrar a tu hogar inteligente a través de un dispositivo mal conectado, podrá saber si has encendido las bombillas (por lo que sabrá cuándo estás en casa), si has activado el termostato (descubriendo así en qué zona vives) o incluso bloquearte las puertas y las ventanas para que no puedas entrar o salir al hogar. Si acceden a cualquier dispositivo, pueden extraer una gran cantidad de información.

Una de las escenas de la serie Mr.Robot en la que se muestra el peligro del hogar conectado. / YouTube

Pero no solo eso, Moreno también explica que una vez hayan accedido a tu hogar, los ciberdelincuentes pueden utilizar tu casa "para hacer cosas peores": "Pueden usar una cámara web de tu casa simplemente como salto para entrar a robar en la web de un banco con tu dirección IP para que parezca que has sido tú quien ha hecho el ataque". Por esa misma razón, Moreno considera que la mayor amenaza tras la llegada de esta tecnología es que hemos perdido "el control de lo que pasa en nuestra casa". 

Cómo solucionar el problema

El Internet de las cosas nos facilita nuestro día a día. Tanto a nosotros como a un gran número de empresas que han optado por la tecnología conectada para reducir costes operacionales y, al mismo tiempo, mejorar la experiencia del cliente. Sin embargo, y como hemos podido comprobar, también puede ser muy peligrosa, ya que los datos extraídos por los ciberdelincuentes pueden ser utilizados para ser vendidos a terceros o para atacar a una persona. Desde robos de personalidad hasta chantajes a cambio de dinero.

A través del Internet de las cosas, un ciberdelincuente puede hackear un coche de forma remota y provocar un grave accidente, incendiar un hogar mediante una cocina inteligente o abrir las puertas de terceras personas de par en par. Por esa misma razón, hay que tomar medidas para que los usuarios puedan gestionar qué tipo de información comparten con terceros.

El paso lógico sería regular cada práctica del Internet de las cosas. Sin embargo, según Moreno, es un reto muy complejo: "Es muy difícil regular un entorno globalizado. Tú puedes poner una normativa aquí, pero, en la otra parte del mundo, pueden estar desarrollando cualquier tecnología que no cumpla la normativa. Hay muchas empresas que hacen productos que carecen de seguridad".

Por esa misma razón, y mientras se encuentra solución a este problema o se equipan todos los dispositivos con el 'Security by default', Moreno considera que es fundamental ahondar en la formación y educación. Gracias a ello, los usuarios no dejarían las puertas abiertas a los cibercriminales y sus datos podrían mantenerse un poco más seguros. Sin embargo, tal y como hemos podido comprobar, nuestros datos, considerados como el petróleo del siglo XXI, son cada vez de más personas.

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