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, 28 de de 2020

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Atentados Barcelona y Cambrils

Procesados los yihadistas de Barcelona y Cambrils que pretendían acabar con el "enemigo occidental"

El juez Fernando Andreu propone juzgar a los tres supuestos terroristas que atentaron en Cataluña el año pasado. Liderados por el imán Abdelbaki Es Satty idearon derrumbar la Sagrada Familia o atentar en la Tomatina de Buñol antes de los ataques que costaron la vida a 16 personas en Barcelona y Cambrils el año pasado. El magistrado les atribuye delitos de integración en organización terrorista, fabricación de explosivos y estragos en grado de tentativa

La policía patrulla Las Ramblas un día después del atentado en Barcelona

La policía patrulla Las Ramblas un día después del atentado en Barcelona / GETTY IMAGES

El juez de la Audiencia Nacional, Fernando Andreu, ha concluido la instrucción y propuesto juzgar a los tres supuestos terroristas que quedan vivos, de la célula yihadista que los días 17 y 18 de agosto de 2017 atentó en Barcelona y Cambrils, provocando 16 muertos y 140 heridos de diversa consideración.

Se trata de Mohamed Houli Chmelal, Driss Oukabir y Said Ben Iazza. A los dos primeros el magistrado les atribuye los delitos de integración en organización terrorista, un delito de fabricación, tenencia y depósito de explosivos, y delito de estragos en grado de tentativa, mientras que el tercer procesado es acusado por colaboración con organización terrorista.

En su auto, el juez Andreu relata que formaban parte de un grupo radicalizado cuyo objetivo era “llevar a cabo atentados” contra “el mundo occidental” a cuyos ciudadanos consideraban “sus enemigos”.

Radicalizados por el imán Abdelbaki Es Satty

Los tres procesados, junto a los otros siete que fallecieron en las localidades de Cambrils, Alcanar y Subirats, constituyeron un grupo terrorista a partir de 2015. Todos los jóvenes, de origen marroquí, residían en la localidad gerundense de Ripoll y bajo la dirección espiritual del Imán Abdelbaki Es Satty planearon realizar “uno o varios atentados de grandes dimensiones” dentro de la estrategia de la organización terrorista Dáesh.

Objetivos de la célula

En 2016 y durante el Ramadán, después de constituir un grupo cerrado al que ni siquiera los familiares tenían acceso, idearon “derrumbar con explosivos la Sagrada Familia” de Barcelona.

Entre sus posibles objetivos, detectados tanto por las fotografías halladas en la vivienda que explotó en Alcanar mientras manejaban explosivos, como con las búsquedas de localizaciones efectuadas por los yihadistas en internet, también se encontraban Port Aventura en Salou; la plaza Cataluña en Barcelona; el Musseo Thyssen en Madrid; los estadios de fútbol del Bernabeu y Camp Nou; la torre Eiffel en París o la Tomatina de Buñol entre otros.

Hasta 500 kilos de explosivos

Para llevar a cabo estos atentados, los terroristas almacenaron gran cantidad de explosivos y 104 bombonas de gas butano en una casa de Alcanar. Contaban con entre 200 y 500 kilos de material explosivo además de 19 granadas de mano improvisadas y una faja bomba. La explosión accidental, en la que falleció el imán líder de la célula, provocó que los supervivientes cambiaran de estrategia y optaran por utilizar vehículos para arrollar a los viandantes.

Los atentados de Barcelona y Cambrils

El 17 de agosto, un día después del accidente, Younes Abouyaaqoub atropelló a una gran cantidad de personas que paseaban por la zona peatonal de Las Ramblas de Barcelona, provocando 14 muertos y 128 heridos. En su huida, el terrorista asesinó a otra persona y finalmente fue abatido por los Mossos d’Esquadra cuatro días después.

Durante la madrugada del 18 de agosto, los otros cinco terroristas invadieron con un vehículo el paseo marítimo de Cambrils y mataron a una mujer e hirieron a otras 12 personas. Todos los sospechosos fueron abatidos por los Mossos.

Los tres supuestos terroristas supervivientes se enfrentan a penas de entre 6 y 14 años de prisión por el delito de integración en organización terrorista; a entre 8 y 15 años por fabricación y tenencia de explosivos; y de 10 a 15 años de cárcel por estragos en grado de tentativa. El delito de colaboración con organización terrorista está penado con entre 5 y 10 años de prisión.

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