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'Una historia de la luz' o la búsqueda de la perfección

Errata Naturae publica la historia de Frantisek Drtikol, uno de los fotógrafos más destacados de la primera mitad del siglo XX

Escrito por una de las voces más relevantes de la literatura checa, Jan Nemec, más que una biografía el autor construye una ficción a partir de datos reales para contarnos la vida de una de las figuras de la fotografía más relevantes de la primera mitad del siglo XX, Frantisek Drtikol. Se titula Una historia de la luz y publica Errata Naturae, con traducción de Elena Buixaderas. Su editora Irene Antón nos cuenta hasta qué punto Nemec llegó a imbuirse del personaje para escribir la novela "hay diálogos personales que él no ha podido encontrar pero que construye a partir de todo lo que ha ido investigando". Escrito en segunda persona la novela nos abre la puerta a lugares y personajes como si los conociéramos, algo que no es nada fácil como explica Antón "es una prosa que bebe de la gran literatura centro europea de los años 20 y 30 [...] El autor usa la segunda persona y genera una atmósfera muy íntima que llega a ser, por momentos, absolutamente prodigiosa".

Frantisek Drtikol nació en un pequeño pueblo minero de la República Checa a finales del siglo XIX. Siempre quiso ser pintor hasta que en 1900 descubrió que su verdadera pasión era la fotografía. Su primera formación la realizó en Munich, epicentro de la bohemia europea, donde comienza a desarrollar una fotografía mucho más estética que se aleja del estancamiento en el que se encontraba en aquella época. "Es donde descubre el arte con mayúsculas. El barrio de Schwabing tiene una concentración de artistas, de poetas, de escritores como no la hay en ninguna otra ciudad entre 1900 y 1910, supera a Berlín y casi a París, y es donde él toma contacto con todo lo que está ocurriendo a nivel artístico en Europa".

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Pero tuvo que esperar varios años, hasta que llegó a Praga, para que su trabajo despuntara. "Es donde da el giro del pictorialismo con el que comienza al Art Decó, al Art Nouveau y, más tarde, en 1923 da un giro vanguardista con un uso muy específico de los decorados, las sombras, los efectos de movimiento y la plasticidad con reminiscencias del Futurismo y del Cubismo".

La búsqueda de la luz y de la perfección artística, explica Antón, fue en su caso, una búsqueda del absoluto. Fue, precisamente, en la capital checa donde Drtikol conoció al poeta Tagore, un encuentro que le convirtió en uno de los introductores del Budismo en Europa. "Este primer contacto con el maestro Tagore le hizo investigar y, a partir de ahí, empezó con algunas lecturas y se dio cuenta de que había muy poco material disponible para el público checo. Formaba parte de un club de lectura y empezó a traducir textos y algunas obras fundamentales".

Famoso por sus retratos pero, sobre todo, maestro del desnudo, Drtikol vivió en una constante búsqueda de la luz, exterior e interior. Murió en 1961, en la misma ciudad que le dio fama. Tenía 78 años.

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