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Martes, 15 de Octubre de 2019

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Revelan los secretos del misterioso Gran Agujero Azul de Belice

Desde estalactitas a 125 metros de profundidad hasta la oscuridad absoluta

Así funcionaban los radares equipados en los submarinos. / YouTube

En 1960, el explorador Jacques-Yves Cousteau realizaba la primera inmersión en el Gran Agujero Azul de Belice. Un sumidero, el más grande del mundo, que destaca por sus 300 metros de ancho y más de 125 metros de profundidad. Sin embargo, no sería hasta una década más tarde (1971) cuando el francés llevara su barco para trazar sus profundidades.

Durante aquella expedición, el investigador llegó a la conclusión de que este misterioso agujero surgió gracias a varias formaciones de piedra caliza cárstica constituidas antes de la elevación del mar en al menos cuatro etapas. Cuando acabó la glaciación, hace 12.000 años, el nivel del mar subió, las cavernas se inundaron y la cubierta se derrumbó, formando esta sima única en el mundo.

Los misterios del Gran Agujero Azul

Varias décadas más tarde, este sumidero continúa asombrando al mundo. Por esa misma razón, un grupo de investigadores liderado por el multimillonario Richard Branson y el nieto de Cousteau, Fabien Cousteau, ha decidido llevar a cabo una nueva expedición para elaborar un mapa tridimensional del interior del agujero y conocer nuevos detalles sobre el mismo.

De esta manera, los integrantes de esta expedición se han convertido en los primeros en adentrarse en las profundidades de este sumidero. Todo ello gracias a dos submarinos, mediante los que han podido hacer una radiografía perfecta del interior del Gran Agujero Azul. Una radiografía, desarrollada a partir de un sonar, que ha revelado nuevos detalles sobre esta fascinante sima.

Desde estalactitas a 125 metros de profundidad hasta la oscuridad absoluta

En declaraciones a CNN, la jefa de operación de la expedición, Erika Bergman, ha reconocido que esta expedición ha ofrecido resultados asombrosos: "Fue bastante emocionante porque no se habían mapeado antes, no se habían descubierto antes". Entre ellos destaca las estalactitas encontradas a más de 125 metros de profundidad y una capa de sulfuro de hidrógeno encontrado a unos 300 pies de profundidad que bloquea la luz.

Unas condiciones que provocaron que los investigadores tuvieran que adentrarse en las profundidades del agujero en la oscuridad absoluta: "Se pierde toda la luz del sol del Caribe y se vuelve todo negro, totalmente anóxico, sin absolutamente nada de vida". A pesar de ello, el sonar de alta resolución pudo ver las curiosas características del agujero.

Un sonar que no solo fue capaz de mapear el interior del agujero, sino que también registró unas huellas en el fondo que no pudieron identificar y que están "abiertas a la interpretación". De esta manera, la expedición ha sido capaz de extraer nuevos detalles sobre este agujero a través del mapa en tres dimensiones y abrir nuevas líneas de investigación.

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