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Miércoles, 13 de Noviembre de 2019

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El callejón de los espejos

Ramón María Del Valle-Inclán recoge en 'Luces de bohemia' la distorsionada visión de la realidad al asomarse al callejón de los espejos. La misma que se ha visto en el juicio del Procés

El exdelegado del Gobierno en Catalunya, Enric Millo, durante su declaración al Tribunal Supremo. / ()

La inolvidable obra de teatro de Ramón María Del Valle-Inclán, Luces de Bohemia, ha quedado reflejada en el juicio del procés. El autor teatral recoge en uno de sus pasajes la distorsionada visión de la realidad al asomarse al callejón de los espejos, en la madrileña calle del Gato, y observar los reflejos cóncavos o convexos de los espejos que en nada se parecen a la realidad de quienes posan frente a ellos.

Es la misma sensación de "esperpéntica realidad" que ha trasmitido el delegado del Gobierno en Cataluña en la época del referéndum.

Josep Enric Millo ha asegurado ante los jueces que las juntas de seguridad convocadas unos días antes del referéndum fueron esperpénticas: "un auténtico despropósito en donde el engaño era permanente y la realidad estaba deformada". Lo dice porque sus interlocutores, los independentistas, estaban prometiendo una cosa y la contraria. Aseguraban que eran capaces de garantizar el referéndum y, al mismo tiempo, impedirlo. El propio Millo lo calificaba ante los jueces como un intento de "soplar y sorber a la vez".

Millo fue muy gráfico al describir las situaciones de las que fue protagonista y también cayó en contradicciones cuando le preguntaban las defensas "si él había presenciado los hechos directamente" a lo que contestaba con negativas.

El exdelegado del Gobierno, vio además pintadas en las que se podía leer "Millo muerte". "Amenazar y señalar personalmente a agentes policiales que tienen su casa en Cataluña. Esto de pacífico no tiene mucho. Hubo un componente claro de violencia, de agresividad". Al ser preguntado por quién hizo las pintadas el testigo aseguró que no podía saberlo pero si fue contundente, dramático, cuando desveló que sí sabía quién limpio la pintada amenazante: "fue mi hija".

La mirada de los fiscales cambió y por un momento parecían reflejados en un espejo que deformaba su imagen. Un auténtico esperpento.

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