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Domingo, 20 de Octubre de 2019

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El negocio ante la mayor catástrofe natural en un solo país

Haití trata de recuperarse aún 9 años después del terremoto que tras 25 segundos destrozó para siempre la primera nación independiente de América Latina

El gobierno isleño aumentó a más de 315.000 las víctimas mortales del seísmo del 10 de enero de 2010. Naciones Unidas estimó más de 217.000 fallecidos

En una de las tragedias más mediáticas de la historia, la sociedad española fue junto a la canadiense y a la estadounidense la que más dinero aportó a ayudar a las víctimas

En la labor de reconstrucción, en la que se implicó personalmente Bill Clinton, hubo muchas reticencias de distintos gobiernos a poner en manos del ejecutivo de Puerto Príncipe el dinero necesario por sospechas de corrupción

Incluso algunas ONG de EEUU se vieron salpicadas por corrupción en la reconstrucción de viviendas

Imagen de archivo del terremoto de Haití en 2010. /

En menos de un minuto de sacudidas violentas, buena parte del que ya era conocido como el país del mundo con más ONG por habitantes quedó sepultado por sus propios escombros. El epicentro del terremoto de 7,3 en la escala de Richter se situó a solo una quincena de kilómetros de Puerto Príncipe lo que desplomó todas las viviendas y chabolas que atestaban las colinas de la capital haitiana. Le siguieron una veintena de réplicas.

Más de 230.000 muertos en la castigada nación antillana estimó Naciones Unidas, que perdió a su cúpula en la isla, integrada en la MINUSTAH, la misión de estabilización que la ONU mantiene en la isla desde. Una reunión de los jefes de la ONU en la isla en un conocido hotel de la zona alta de la cuidad acabó en una enorme lápida para todos ellos.

Una de las mayores tragedias naturales

La imagen del palacio presidencial de Puerto Príncipe colapsado por el temblor fue una de las primeras en dar la vuelta al mundo, en la que a la postre sería una de las tragedias naturales más televisadas de la historia, si no la mayor. Desde el primer momento EEUU mandó ayuda, incluso a parte de su Ejército, a la vez que las televisiones yankis retransmitían las imágenes del horror salpicadas con las “heroicidades” de sus soldados, sus bomberos que ayudaban a sacar víctimas de los escombros e incluso en algunos casos como Sanjay Gupta o Anderson Cooper, trasladaban en la CNN sus “hazañas” diarias “ayudando” en el caso del primero operando a niños en hospitales (es neurocirujano ) y en el segundo recreándose en momentos como cuando “salvó” a un niño ensangrentado de la única calle donde quedaban alimentos en los comercios destrozados. El niño había ido a por comida y el dueño del comercio le golpeó la cabeza . De repente apareció Cooper para “salvarle” y llevárselo en sus brazos.

Fue un caos. La escena de ese niño y de muchos más haitianos desesperados intentando conseguir comida era el paradigma del fracaso inicial del sistema humanitario de la ONU que tardó demasiados días en organizar adecuadamente el reparto de comida y enseres básicos por los improvisados campamentos de desplazados que se instalaron casi por cualquier rincón de la cuidad, incluido el antiguo campo de golf de Petion Ville cuyo modelo de gestión fue considerado modélico, siendo liderado curiosamente por el actor Sean Penn.

La ayuda de España

España no fue una excepción en el despliegue humanitario y mediático y de hecho la sociedad de nuestro país lideró a nivel internacional las aportaciones de ayuda , solo superada por Canadá y EEUU.

La gran mayoría de las víctimas fueron locales pero también perdieron la vida varios españoles. Allí desplegó el gobierno a la UME y la Aecid (Agencia española de Cooperación), realizado su último gran despliegue de ayuda antes de sufrir el mayor recorte de presupuestos de todas las políticas públicas meses después. Bomberos de distintas regiones españolas protagonizaron rescates épicos como el del pequeño Redji a manos de efectivos de Castilla y Leon.

Médicos y enfermeros del Samur, de Navarra o del servicio catalán de emergencias salvaron centenares de vidas y tuvieron que acometer numerosas amputaciones en el Hospital de la Paz donde todos agradecieron su enorme profesionalidad en una operación de ayuda médica puesta en marcha y coordinada por la Aecid. Se desplegó allí hasta un grupo de la Ertzaintza. Nuestro país no ha vuelto a reaccionar así ante ninguna otra tragedia.

Un año después , en el primer aniversario del terremoto ,el gobierno haitiano elevó la cifra de muertos a más de 315.000, la gran mayoría enterrados en fosas comunes a las afueras, en unas colinas visibles desde el aeropuerto de la capital. A veces se hacen comparaciones con el terremoto y posterior tsunami del sudeste asistido de 2004, pero en aquella tragedia murieron 230.000 en seis países diferentes, la mayoría en Indonesia, Sri Lanka, India o Tailandia, fruto sobre todo de las salvajes olas del maremoto, sin embargo, en el terremoto de Haití murieron todas en una única nación, que comparte el territorio de La Española con su vecina República Dominicana, con la que nunca ha tenido las mejores relaciones .

Corrupción en la reconstrucción de viviendas

Cruz Roja de EEUU logró recaudar más de 500 millones de dólares para reconstruir los barrios más pobres de Haití, la tragedia trasmitida casi cinematográficamente por las televisiones norteamericanas contribuyó a una ola de solidaridad a la que animaron todas y todos los famosos o políticos, entre ellos el matrimonio Clinton, que pasó en Haití su luna de miel, y que abanderó inicialmente la plataforma internacional para la reconstrucción. Los distintos gobiernos donantes se llegaron a comprometer a desembolsar 5.300 millones de dólares para volver a levantar el país, se llegó a hablar de 9.900 millones a largo plazo, en una labor que aún hoy sigue sin concluirse, y seguramente porque la mayoría de ese dinero nunca se llegó a enviar realmente al país.

Tras el terremoto y el circo humanitario en el que se convirtió en parte el país, Haití comenzó a asistir a la irrupción de casos de corrupción en esas supuestas labores de reconstrucción siendo el caso más sonado el de la Cruz Roja de los Estados Unidos. En 2015 se descubrió que solo habían levantado seis viviendas en cinco  años a pesar de los 5.000 millones de donaciones de la sociedad americana, o qué proyectos enteros por valor de 30 millones de euros desparecieron de manera sospechosa. Fue un escándalo mayúsculo destapado por la NPR y ProPublica que demostraron que se construyó muchas menos viviendas de las propuestas . Hasta la Federación española de fútbol ha sido investigada por no levantar las infraestructuras para las que supuestamente enviaron allí dinero. Sin embargo en la cara positiva, la casi totalidad de las ONG's ayudaron a las víctimas y si levantaron los proyectos anunciados, siendo la Cruz Roja Española una de las más destacadas en la reconstrucción de viviendas o colegios.

En busca de la recuperación

Sumido en una crisis política, económica y social perenne casi a lo largo de toda su historia, sometido a un yugo colonial francés de cuyas consecuencias, incluida las deudas, aún no se ha recuperado el país de la gran tragedia vive de nuevo una época convulsa. Manifestaciones y protestas callejeras en Puerto Príncipe se han saldado en los últimos meses con decenas de muertos en enfrentamientos múltiples.

Haití, “la isla mágica” , que describió en su libro Wiliam Seabrook, no ha vuelto a recuperar ni siquiera un nivel de vida parecido al de su vecina Dominicana, a pesar del enorme esfuerzo de buena parte de la sociedad local y de organizaciones haitianas e internacionales que siguen volcándose en ello. Los miles de millones prometidos no llegaron en su totalidad, aunque desgraciadamente esto es todo un clásico. No porque en este caso alguien se los metiera por el camino en la cartera, que algunos casos hubo como hemos descrito, sino sobre todo porque los primeros que no cumplen sus mediáticos anuncios de ayuda son los gobiernos.

Es habitual que de lo prometido por los Estados a una llamada urgente de la ONU de ayuda humanitaria solo acaben poniendo el 25% de lo que anuncian. Aunque en este caso estaba el riesgo añadido de poner esos millones en manos de la tradicional corrupción política de los gobernantes de la isla. Fuera del foco mediático parece que hoy a nadie le importa si miles de personas siguen viviendo en la extrema pobreza en chamizos de plástico o madera sobre el que antes y después del terremoto sigue siendo un país fallido de los más pobres del planeta .

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