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Lunes, 21 de Octubre de 2019

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La conquista y las mujeres, estrellas del CILE

El papel de España en América hace 500 años, la situación actual de los indígenas y el lenguaje como instrumento de imposición acaban siendo los protagonistas del Congreso de la Lengua que se celebra en Córdoba (Argentina)

El rey Felipe VI a su salida del Teatro Libertador General San Martín de Córboda (Argentina), tras presidir la sesión inaugural del VIII Congreso Internacional de la Lengua Española (CILE) / ()

La calle tiene un ritmo. Las instituciones otro. Y (casi) nunca, van acompasadas. La demostración práctica son dos debates que se han impuesto a las diferentes mesas de un congreso que reúne el pensamiento más oficial, aunque haya voces disonantes.

"La RAE va incorporando neologismos y localismos con académica parsimonia. Viaja en carroza mientras la lengua galopa" afirma la escritora argentina Luisa Valenzuela quien cree que el lenguaje inclusivo amenaza "la supremacía masculina".

Piensa la ex vicepresidenta María Fernández De la Vega que ya ha llegado el tiempo de acabar con ese lenguaje que "ha respondido fundamentalmente a un modelo político dominante que sigue vigente en la actualidad como es el modelo patriarcal".

Defienden con uñas y dientes otra interpretación radicalmente diferente los directores de algunas academias, hombres todos que saben que en sus instituciones la representación de las mujeres es más que escasa.

Es el uso, vienen a decir. Y el uso consagra al masculino como la forma no marcada. Por poner un ejemplo: cuando alguien pregunta por cómo están los niños de una familia se refiere al conjunto formado por los hijos y las hijas. Eso es lo que sostienen los académicos entre los que está el director de la mexicana Gonzalo Celorio quien afirma que es el femenino el género no inclusivo.

Mucho más contundente es el director de la academia argentina José Luis Moreno a quien el debate sobre la necesidad de que el lenguaje sea inclusivo no le gusta. Lo considera "ideológico y no lingüístico", innecesario, pero también relevante. Y además es un asunto planteado por "un sector ilustrado de la clase media" que no debe ser aceptado por los casi 500 millones de hablantes.

Las instituciones y sus carrozas. Los movimientos sociales y la calle y su galope.

Si hay algo que nadie puede discutir es que las palabras también tienen la virtud (y a veces, el puro defecto) de hacer política.

Pongamos el otro asunto que ha actuado como mucho más que un calambrazo en este VIII Congreso de la Lengua. Y que tiene que ver, al igual que en el asunto del lenguaje inclusivo, con la manera con la que se construye la realidad política, social y económica. Y ese tema es el papel de España durante la conquista de México y, por extensión, la manera en la que España impuso su dominio acompañado del idioma que se hablaba en Castilla.

El Nobel Vargas Llosa ha sido muy claro respecto al papel de los españoles en América hace ahora 5 siglos. No es cuestión de revisar un pasado que ya no se puede cambiar si no de preocuparse por el sufrimiento y la mísera en la que hoy mismo viven miles de "indígenas". Es más, en su opinión España con el español por bandera, fue el bálsamo de fierabrás, que tuvo la virtud de llevar lo que el escritor peruano considera que son las virtudes de lo racional: una civilización basada en un código moral que es el mejor de los posibles.

Esa tesis, defendida por académicos durante el congreso, tiene su reverso en las palabras de la escritora argentina Luisa Valenzuela. Quienes llegaron en las naves desde la península ibérica "nos legaron ésta, nuestra lengua franca, tan útil y rica, a costa de ir diezmando, junto con la población, la enorme variedad y riqueza de las lenguas locales", sostiene para añadir que "esos hombres no se privaron de polinizar a las nativas. Así nacieron los criollos, quienes, a su vez, aún hoy, siguen polinizando la lengua madre original".

Y ni tanto, ni tan calvo, la secretaria de la RAE, Aurora Egido cree que "la lengua española es capaz de aunar a lo largo de su historia lo uno con lo diverso" mientras que Sergio Ramírez, premio Cervantes, considera que "el español es una lengua que va de un lado a otro. Una lengua sin descanso que toma lo que puede de donde puede y no se asusta nunca de naturaleza híbrida que vive del atrevimiento".

Y todo esto, escuchado sobre el escenario del Teatro del Libertador General San Martín, restaurado justo a tiempo para el comienzo del congreso.

Fuera, en la misma manzana (cuadra) donde se encuentra ubicado, un cartel fotocopiado anuncia el primer congreso internacional de la "epiglotis & alrededores" y en el que se detalla que "la epiglotis está antes que la Lengua, así como los comechingones estaban antes que los españoles".

(Nota a pie de página: los comechingones fueron los miembros de dos etnias que cuando llegaron los españoles a la Argentina, vivieron en las que hoy son las provincias de Córdoba y San Luis)

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