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Lunes, 23 de Septiembre de 2019

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El voto joven: desapego, decepción y más abstención

El 50 % de los jóvenes entre 18 y 24 años está seguro de que votará en las próximas elecciones generales, según datos del CIS

"No me veo representado ni confío en ninguno de los partidos que se presentan a las elecciones. Si voto, es para intentar pararles los pies a la ultraderecha"

Este año están llamados a votar cerca de tres millones de jóvenes de entre 18 y 24 años. De esos, más de un millón votan por primera vez. Representan un 8% del electorado

Porcentaje de los que no votaron en las últimas elecciones generales, según las respuestas que han recogido los distintos barómetros del CIS / Elaboración propia

Los jóvenes tienden a la abstención más que el resto de los ciudadanos. Según los datos del CIS, apenas el 50 % de los jóvenes entre 18 y 24 años está seguro de que votará en las próximas elecciones generales. Son datos de enero, pero ya entonces un 14 % tenía decidido que "con toda seguridad" no iría a las urnas. Es el dato más alto de todas las franjas de edad.

Para Francisco Camas, analista de Metroscopia, esa tendencia a la abstención tiene dos componentes: uno estructural y otro coyuntural. Es, asegura, un fenómeno que se repite en muchos países del mundo. "Los jóvenes suelen votar menos porque el vínculo que se crea con la política está ligado al ciclo vital, y en ese momento es un vínculo más difuso, incipiente y lejano".

"Los nuevos votantes conocen peor el sistema político porque tienen menos experiencia", añade Antón Castromil, politólogo y profesor en la Universidad Complutense de Madrid. También apunta a ese desconocimiento Luis García Tojar, profesor de Sociología y Comunicación política en esa Universidad: "Hay una falta de cultura política en las familias y en las escuelas españolas. Y eso, en buena medida, es herencia del franquismo". Tampoco han tenido tiempo para desarrollar una lealtad o un vínculo con un partido político determinado. "La gente mayor lleva muchos años votando y votando a los mismos partidos, los jóvenes no", señala Castromil.

Está ese elemento estructural, que se repite año tras año, pero también otros condicionantes que tienen que ver con el momento en el que se producen las elecciones. En las elecciones de 2015 vivimos un aumento del interés de los jóvenes por la política que ahora, según los analistas, se está perdiendo. "Los jóvenes recuperaron el interés, recuperaron cierta fe en la política durante el período electoral de 2014 a 2016 y, sin embargo, ahora lo han perdido", dice Camas. "En estas elecciones, además de ese componente estructural que se mantiene, sumamos que el componente coyuntural no es tan estimulante".

Entra en juego un desencanto y decepción de los jóvenes con los partidos políticos. El 67,5 % de los jóvenes entre 18 y 24 años no siente simpatía por los partidos políticos y el 36,8 % considera que ningún partido es cercano a sus ideas. El dato, también, más alto de todas las franjas de edad.

Héctor tiene 23 años y este año lo más probable es que no vote: "No me veo representado ni confío en ninguno de los partidos que se presentan a las elecciones". Además, está haciendo un doctorado en Suiza y eso complica aún más el voto: "Estando en el extranjero es complicadísimo votar. El voto rogado es una vergüenza". Si al final decide hacer el esfuerzo, es, asegura, por "intentar pararles los pies a la ultraderecha". "Aún así, tener que votar para que no salga un partido en concreto, me fastidia. Si voto es para que salgan los que menos odio", asegura.

"No son un electorado goloso"

A eso hay que sumar que los partidos políticos no centran, por lo general, sus propuestas en este sector del electorado. "Los jóvenes que rechazan la política, que no son todos, rechazan un mundo que les rechaza a ellos. Los partidos políticos españoles no se caracterizan en general por estar demasiado cerca de la sociedad española y tampoco de los jóvenes, así que quizás abandonan porque no cuentan con ellos como votantes", asegura García Tojar. Los jóvenes, además, que eran un nicho importante en 2015, no lo son ahora: hay más mayores y menos jóvenes. "No son el sector más goloso del electorado", apunta Castromil. "Son una parte del electorado complicado y, por eso, apostar por ellos también es más complicado que apostar por las amas de casa o los desempleados".

Muchos se sienten, de hecho, desatendidos y ven cómo sus principales preocupaciones - el acceso al mercado laboral o a una vivienda - no han mejorado en los últimos años. "Es evidente que hay cierto desencanto por parte de los jóvenes porque no perciben que respondan a los problemas ciudadanos más acuciantes", asegura el sociólogo David Redoli. "En los jóvenes se aprecia una doble frustración, relacionada con el acceso al mercado laboral y a la vivienda. Están viendo como eso se ve bloqueado y genera desafección con quienes son responsables de solucionar esa situación".

Paco, tiene 26 años, es ingeniero, y este año ha decidido que va a votar a un partido de su Comunidad Autónoma, las islas Canarias: "He tomado esa decisión porque siento que hay una falta de calidad en los otros partidos. Y no tanto los partidos, también sus líderes políticos. Tanto del PSOE, del PP, como Ciudadanos y Podemos. Creo que tienen cada vez un perfil más autoritario y eso se traduce en una falta de calidad democrática. Además, viendo lo que ha pasado en los últimos años, en los que no ha mejorado nada la situación social, como el salario o la calidad de los servicios públicos, te ves condicionado a votar a un partido regional".

La ruptura del bipartidismo

Ya en 2015 sintieron esa falta de representación y de desapego con los dos grandes partidos. En esas elecciones el voto joven fue una de las claves. "Fue una coyuntura muy especial. Podemos y Ciudadanos consiguieron atraer a una proporción mayor de jóvenes", explica Francisco Camas, "consiguieron robarle la mitad de votantes jóvenes a PP y PSOE".

De hecho, Castromil asegura que el hecho de que haya sectores de la sociedad, como los jóvenes, que se hayan sentido desatendidos es una de las causas de la ruptura del bipartidismo en España. "Ese bipartidismo de PP y PSOE se rompe porque la gente joven empieza a votar a otros partidos. El electorado joven se siente huérfano de la representación de los grandes partidos. Sienten que esos partidos les han fallado y por eso desvían su voto hacia otras opciones".

Ahora, en cambio, Ciudadanos y Podemos ya forman parte del paisaje para los nuevos votantes, no son una novedad. Y por eso existe una tendencia a votar a partidos minoritarios "con un componente crítico, antisistema y rompedor, que resulta más atractivo para la gente joven", dice Castromil.

¿Qué le ha pasado a Podemos?

En 2015, ese partido "rompedor" fue Podemos. La formación morada despertó el voto de los jóvenes ese año, pero ahora corre el riesgo de perderlo. Según datos del CIS, en 2015 un 27 % de los jóvenes (de 18 a 24 años) aseguraba que votaría a Podemos en las elecciones. Ese dato ha ido disminuyendo: un 20,4 % en 2016, un 18,9 % en 2017, un 17,8 % en 2018 y un 9 % en 2019.

Alex tiene 23 años, es ingeniero, y está inscrito a Podemos, pero no les va a votar este año. "Voy a cambiar mi voto porque estoy cabreado con el partido que más me representa y necesita un escarmiento. No votarles es un castigo para que vean que hace falta algo más que discursos".

"Pablo Iglesias logró en algún momento de 2015 una aprobación por su actuación política de la mitad de los jóvenes españoles. Ahora esa aprobación ha bajado al 25 o 30%", apunta Camas. Ese distanciamiento entre los jóvenes y la formación morada puede deberse a las divisiones internas que se han visto en el partido y asuntos como el chalé de Galapagar. "Hay quien puede pensar que el tema de la casa es un asunto menor, y lo es, pero en la época de la política mediatizada las apariencias predominan sobre la realidad. Y este es un tema que ha irritado la piel de muchos votantes de Podemos y en especial de los votantes jóvenes", asegura García Tojar.

El voto a los partidos minoritarios

Según el último barómetro del CIS, el de febrero de 2019, el partido más votado por los jóvenes será el PSOE. Un 17,1 % de los jóvenes entre 18 y 24 años responde que votará al PSOE en las próximas elecciones. Pero también, como mencionábamos, existe una tendencia a votar a partidos minoritarios y situados en los extremos como Vox o Pacma.

Un 6,5 % de los jóvenes entre 25 y 34 años dice que votará a Vox en las próximas elecciones y un 5,5 % a Pacma. Son los datos más altos de todas las franjas de edad. "Hay un fenómeno interesante y es que Vox es un partido atractivo para los jóvenes, pero para hombres jóvenes, y Pacma lo es para las mujeres", explica Camas.

Hemos visto cómo Vox ha organizado actos buscando el voto de los jóvenes. Hace unas semanas, a través de "cañas por España", organizaron un evento en la discoteca Pachá donde no dejaban entrar a mayores de 30 años. "Vox es muy fuerte en Instagram que es donde está la gente joven. Además, esta idea de que Vox, como otros partidos populistas, dice las cosas claras, mira a los ojos de la gente... Quizá puede calar en los electores que tienen menos experiencia", apunta Castromil.

También hay jóvenes que optan por el voto útil o la opción menos mala. Sofia, tiene 24 años, es abogada y aunque no se siente representada por ningún partido, sí va a ir a votar. "Tengo tanto el derecho, como el deber de elegir a mis representantes, a pesar de que no he encontrado un partido con el que me sienta identificada, tengo la obligación de escoger la opción menos mala. Si no voto y las políticas que se lleven a cabo por el nuevo gobierno no me gustan, no me sentiría con tanto derecho a opinar o a quejarme porque pudiendo haber votado, no lo hice".

En todo caso, aunque algunos apuntan a esa menor participación entre los jóvenes, Redoli recuerda que "aunque es cierto que los jóvenes votan menos, no es excesivo. No hay un abandono masivo de la política por parte de los jóvenes".

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