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Viernes, 13 de Diciembre de 2019

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Los niños de Instagram: vidas retransmitidas en tiempo real

Los padres tienen la potestad de sus hijos y deciden sobre su imagen en las redes, pero, ¿y si ellos no están de acuerdo cuando crezcan o sus fotografías se convierte en munición para acosadores en el colegio o pederastas?

Imagen de Instagram de la cuenta de Bithia Domínguez para quien sus hijos son sus mejores modelos. /

Ricardo tiene 5 años. Su vida está en Instagram desde que nació. Imágenes bellas y bucólicas en las que aparece solo, con sus hermanos de 2 años y 7 meses o con su madre Bithia Domínguez que gestiona la cuenta pública en la red social @missmalabares con cerca de ocho mil seguidores. "Mis hijos son mis mejores modelos, me encanta fotografiar niños, hago composiciones con ellos dormidos, me gusta, es un hobby para mí. No veo ningún punto negativo para ellos, no me importa mostrar sus imágenes en Internet", explica Bithia, volcada en una triple maternidad y con ganas de regresar al mercado laboral. "Mis hijos son ahora mismo el eje de mi vida, pero echo de menos trabajar fuera de casa, mi desarrollo como mujer dentro del mundo laboral. Espero reiventarme en ese sentido después de que el pequeño comience a ir a la escuela infantil en septiembre”, cuenta Bithia que dejó de trabajar cuando llegó su segundo hijo. Fue cuando comenzó su afición por esta red social que le permite desarrollar su faceta de fotógrafa aficionada.

Mostrar el mundo infantil con ojos de adulto puede considerarse un género en sí mismo dentro de las redes sociales e Instagram se presta especialmente. La youtuber Verdeliss, de 33 años y seis hijos, fue pionera en alimentar con sus partos y crianza la curiosidad por una maternidad cada vez más escasa. La natalidad sigue descendiendo en España hasta 1,3 hijos por mujer. Los seguidores de este tipo de cuentas explican que han visto a crecer a esos niños desde pequeñitos. El psicólogo Alberto Soler se pregunta por qué existen este tipo de cuentas, por qué los padres comparten las fotos. “¿Por un puñado de likes? ¿Por vanidad? ¿Por narcisismo? Cuando los padres ven un puñado de likes les da un chute en el cerebro que les hace sentirse recompensados y les empuja a repetir. Es un filtrado de la realidad y esa diferencia tan importante entre el yo real y el yo proyectado es peligroso. No es que lo que publicas sea mentira. Es que es un filtrado muy selectivo de la realidad”, cuenta.

"Mamá, no subas mi foto a Instagram"

- "Hijo, mira aquí que no se te ve".

- "Mamá, no quiero que me hagas fotos que luego las subes todas a Instagram".

- "Todas no, hijo". 

El chaval tenía unos 12 años, estaba en un parque, subido en un árbol junto a unos colegas hablando de sus cosas hasta que se acercaron las madres a inmortalizar el momento. Uno de los tres volvió la cara para no salir en la foto. En cambio, Ricardo, el hijo de cinco años de Bithia, juega a posar y a hacer como si grabara un vídeo. “Subo fotos de mis hijos porque me gusta transmitir una parte de mi maternidad y enfoco en ellos toda mi imaginación y mi creatividad, siempre respetándolos. No me planteo que me pueden decir nada de cara al futuro porque no le veo nada negativo", argumenta.

La youtuber Verdeliss tiene 33 años y seis hijos. Fue pionera en mostrar sin pudor la imagen de los menores. / Instagram

El debate es amplio y con múltiples matices. "No estoy de acuerdo por ejemplo con pixelar las caras de los menores, vivimos en un mundo global y te pueden fotografiar por la calle. Estamos entrando en una nueva era y surgen nuevos temores como lo de subir las fotos a la red", explica Bithia que hace un símil con el bautizo cristiano. "Es como el niño que sus padres lo bautizan y lo hacen católico. Cuando crece igual dice que quiere ser budista, que por qué le hiciste católico. Haces ciertas cosas durante los años que tienes a tus hijos a cargo que crees que están bien, que les va a gustar". Un ejemplo que alude a un ámbito privado de creencias religiosas, alejado de las cuentas públicas en las redes sociales.

“Si yo pensara que estoy haciendo algo malo no lo haría”, remata.

Menores sin derecho a reclamar

Los niños tienen todos los derechos, pero los ejercen los padres o tutores legales, según explica Borja Adsuara, abogado experto en derecho digital. “La norma general dice que los padres deben de velar por la custodia de sus hijos cuando son menores de edad. Los niños no pueden reclamar nada hasta que no sean mayores de edad, incluso pueden pedir que retiren sus imágenes porque ya son titulares de sus derechos. Con 18 años tiene todos los derechos, pero el Supremo ha dicho que el derecho a la intimidad y a la propia imagen se va adquiriendo progresivamente durante la adolescencia. A partir de los 12 años los jueces ya escuchan a los niños y tienen en cuenta su opinión en caso de conflicto”, explica el abogado.

La mayor parte de los conflictos que llegan a los tribunales tienen que ver con el desacuerdo de los progenitores. En estos casos, haya o no sobreexposición a la red, cualquiera de ellos tiene derecho de veto sobre el otro, si opta porque no se difunda ninguna imagen de su hijo. Luego hay casos más extremos en los que la Fiscalía de menores ha tenido que intervenir como los youtubers que gastan bromas o les hacen rabiar hasta el llanto.

El bienestar de los niños

El músico Guille Galván, de Vestusta Morla, escribía en Twitter: “El día en que los menores cumplan 18 y denuncien a sus mamás y papás instagramers por usar su imagen de forma sistemática para publicitar y sacar tajada por su súper way of life, se va a romper la banca”.

El psicólogo Alberto Soler sostiene que la tutela de los hijos también tiene que ver con velar por su bienestar. “Los hijos no pertenecen a los padres, no es una pertenencia de forma que podamos hacer lo que queramos, sino que ellos se pertenecen a sí mismos. Son personas individuales con la particularidad de que durante la infancia no se puede valer por sí mismos para todo y necesitan un acompañamiento adulto. Tenemos que ser muy prudentes y no tomar ninguna decisión que les pueda condicionarles el futuro. No podemos pensar que como es mi hijo puedo hacer con él lo que quiera; es una persona individual que tiene unos valores, unas preferencias, una actitud ante la vida que puede coincidir o no con los míos”, afirma.

¿Se plantea Bithia que sus hijos le echen en cara en el futuro su exposición en Instagram? "No me fustigo con eso ni me lo planteo tampoco. Será porque tengo el auto convencimiento de que no estoy haciendo nada malo. No pienso en nada de eso, si no, no lo haría. Soy consciente de eso, claro. Me parece que se ha desvirtuado un poco la finalidad. No veo nada malo en subir la foto de tu hijo a una red social. Lógicamente, salvaguardando una serie de contenidos y siendo respetuoso con tu hijo”, dice, con la confianza de que sus hijos les gusten ver sus fotos de cuando eran pequeños.

Los riesgos de subir fotos de menores 

Bithia nunca pone imágenes que les ridiculicen o desnudos. También tiene cuidado en no mostrar la puerta de su casa o del colegio en el que estudian. El abogado Adsuara cree que hay que diferenciar muy bien los ámbitos. “No son lo mismo las redes públicas que los grupos de amigos o las redes configuradas con privacidad. Hay sobre exposición cuando la cuenta se deja abierta y luego hay gente que lo que quiere es complicar las cosas. Por ejemplo, en temas de grabación de funciones de fin de curso, de Navidad en los colegios. Están los fundamentalistas de la privacidad que no quiere se fotografíe a nadie. ¿Les va a prohibir a padres y abuelos que tengan un recuerdo? Eso no es razonable”, opina.

Los padres intentan siempre hacer lo mejor para los hijos, explica el psicólogo Alberto Soler, lo que pasa es que somos “muy novatos” con las redes sociales. “Nuestra generación con las redes sociales es como si un chaval de 18 años que se acaba de sacar el carné coge un coche de alta cilindrada. Está emocionadísimo con el coche que tiene pero es poco probable que conduzca de forma prudente. Con las redes tenemos unas herramientas muy poderosas y al final acabamos comprometiendo detalles de la vida”. 

Vídeo realizado por Joanna Stern para alertar de los riesgos de la imagen de menores en la red. / Youtube

El abogado alerta de los riesgos de la barra libre de fotos de menores en la red. “Desde pederastas que estén al acecho hasta utilización de imágenes sin autorización para bancos de fotografías en la red o publicidad. En el momento en que subes la imagen pierdes el control. No solo en el ámbito público, porque a veces en al ámbito privado se empieza a reenviar”, aclara Adsuara. "Hay que tener mucho cuidado con cualquier dato que pueda hacer reconocer a un niño. Los depredadores sexuales van buscando fotos de niños y se fijan en los datos. No puedes andar imprudentemente presumiendo donde vas de veraneo, al colegio, a clase de judo”, cuenta.

Munición para el bullying

Alberto Soler se pregunta dónde está el valor que le dábamos antes a la privacidad. “El niño también tiene que aprender a valorar la calma. Hay niños que son vulnerables a unas cosas y otros a otras. Por ejemplo, si has estado exponiendo a tu hijo toda la vida esas imágenes pueden ser usadas si el hijo es objeto de acoso escolar. Les estás dando munición a sus posibles agresores”.

Bithia sentiría en el alma que a sus hijos no les gustara que haya difundido públicamente sus imágenes. "Sé que me pueden decir en un momento dado que deje de sacarles fotos, entonces lo haré. Supongo que esto acabará el día en el que alguno de mis hijos me diga que no quiere que le haga foto o las ponga en la red”. Mientras tanto, parte de las vidas de sus tres hijos son visibles para quien quiera verlo. 

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