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Domingo, 13 de Octubre de 2019

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Grecia, más allá de Tsipras

La austeridad para combatir la crisis y la llegada de refugiados han sido, con permiso del Brexit, los asuntos más graves para la Unión Europea en esta última década. Ambos asuntos se han notado especialmente en un país, Grecia, que este domingo pasa por las urnas y si se cumplen las encuestas, dará la espalda a todo lo que supuso la irrupción hace cinco años de Alexis Tsipras.

De la ilusión de que podrían cambiar las cosas, que brotó a borbotones por toda Grecia en 2015, queda poco en la semana previa a las elecciones. / ()

Desde 2010 Grecia ha recibido tres rescates financieros por un valor total de 289.000 millones de euros. A cambio ha tenido que aceptar unas medidas de austeridad que han hecho que su Producto Interior Bruto baje más de un 25% entre 2008 y 2016.

Cuando Alexis Tsipras ganó las elecciones en enero de 2015, prometió el final de las medidas "de austeridad y destrucción". A los pocos meses más del 60% de los griegos respaldaron en un referéndum sus planes para hacerlo. Sin embargo, la presión exterior era mucha, y apenas una semana después Tsipras tuvo que ceder ante las exigencias de Bruselas. Aunque volvió a ganar las elecciones anticipadas que convocó en septiembre de ese año, muchos de los que le habían votado perdieron entonces la confianza, y aún no la han recuperado, pese a que desde agosto de 2018, Grecia ya no está bajo vigilancia; las cifras de paro están bajando; y el país ha vuelto a crecer, al 1’3% por ciento en el primer trimestre del año.

La llegada masiva de migrantes ha sido otro de los grandes problemas que ha teidp que afrontar el gobierno de Alexis Tsipras. En marzo de 2016, con las cifras de personas que buscaban refugio en Europa disparada, la Unión Europea firmó un pacto con Turquía, país al que consideró como un lugar seguro para poder devolver a todos los solicitantes que llegaran a Grecia hasta que se resolviera su petición de asilo. El acuerdo fue muy polémico desde el inicio, y aunque desde entonces las cifras de llegada han ido bajando, pese a un ligero repunte en lo que va de año, aún quedan varados en Grecia casi 80.000 inmigrantes pendientes de resolver su situación. Además, según denuncian numerosas ONGs, muchos de ellos malviven en situaciones lamentables. Ese pacto, respaldado por Tsipras, también le ha pasado factura, sobre todo entre las bases y los votantes más jóvenes. Este domingo votarán por primera vez unas 600.000. Estos votantes tenían tan solo 13 cuando su país vivió la firma del tercer rescate y los años de recortes que le siguieron.

Hay aún un tercer asunto, que desde fuera puede parece menor, pero que en Grecia son palabras mayores. Tras 30 años de disputas, en enero el Parlamento controlado por Syriza dio el visto bueno al cambio de nombre de la exrepública yugoslava de Macedonia, que pasará a llamarse Macedonia del Norte. Dos de cada tres griegos se oponen a compartir nombre con la que es también región del norte del país. Se da la circunstancia de que el padre del rival de Tsipras, el conservador Mitsotakis, tuvo que dimitir como Primer Ministro en 1993, entre otras cosas por arrancar las negociaciones con el país vecino para hacer este cambio de no nombre. Si se cumplen las encuestas, lo de este domingo tendrá también algo de revancha personal.

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