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Lunes, 19 de Agosto de 2019

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Las playas de la desembocadura del Tajo al sur en Lisboa cierran en temporada alta

Se llevará a cabo una macroperación para reponer la arena perdida por erosión de la Costa de Caparica

Una señal de peligro en Costa de Caparica, cerca de Lisboa. /

Cada verano decenas de miles de portugueses y extranjeros visitan las magníficas playas de la Costa de Caparica, situadas justo al sur de Lisboa, donde el río Tajo desemboca en el Atlántico. Los más de 30 kilómetros de arena son ideales para quienes visitan la capital lusa y buscan combinar el turismo urbano con un poco de sol y agua, y playas como las de Saúde, Tarquíno-Paraíso, Fonte da Telha y la famosa 19 ofrecen entornos ideales para todos los gustos.

Este año, sin embargo, quienes intenten darse un baño por la zona en el mes de agosto lo podrían tener complicado: la Junta de la Costa de Caparica ha anunciado que durante ese periodo se cerrarán las playas para llevar a cabo una macrooperación para reponer la arena perdida por la erosión costal. A lo largo de entre 30 y 45 días un barco bombeará más de un millón de metros cúbicos de tierra hacia las zonas más afectadas en el marco de un proyecto con un coste total de 6,3 millones de euros.

Originalmente se preveía ejecutar la operación en mayo, mucho antes de la llegada de los turistas estivales, pero varios retrasos burocráticos y la falta del permiso del Tribunal de Cuentas luso paralizó la obra hasta ahora. A estas alturas, sólo cabe realizar la intervención en agosto porque se trata de una operación que requiere poco oleaje para realizarse con éxito.

Además de ser inconveniente para los bañistas, la operación es económicamente desastrosa para los comerciantes de la Costa de Caparica, muchos de los cuales viven de lo que ganan en julio y agosto, la época alta de turismo en la zona. Varias asociaciones de empresarios locales han manifestado su disgusto y señalado que el proyecto se va a llevar a cabo a la vez que el gobierno municipal renueva el paseo marítimo. A pocas personas les interesa pasar las vacaciones en unas playas convertidas en una zona de obras masiva.

Desde la Junta de la Costa de Caparica las autoridades se muestran comprensivas con las quejas, pero también piden paciencia, y recuerdan que la reposición de la arena es esencial para proteger a las poblaciones de la zona. Si no se toman medidas para frenar la erosión costal, desparecen las barreras naturales que impiden que las tormentas atlánticas impacten directamente sobre el área al llegar el invierno.

También señalan que se hará todo lo posible para reducir las molestias ocasionadas, y han anunciado que intentarán cerrar las playas de manera escalonada para evitar vetar el acceso a la totalidad de la zona. En principio, cada playa que requiera intervención cerrará por un periodo de cinco días, y se irán clausurando así avanzan las operaciones por la costa.

Pese a esas garantías, ya hay quien están haciendo planes alternativos para evitar llevarse un disgusto al llegar a una playa cerrada. Algunos ya apuestan por pasar el mes en las playas urbanas de la línea de Cascáis –entre ellas las de Carcavelos y Santo Amaro–, mientras que otros miran hacia las zonas surferas de Guincho, o el entorno paradisiaco de Comporta, situado al sur de la península de Setúbal.

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