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Domingo, 25 de Agosto de 2019

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Por qué 'OT 2020' huele a fracaso (y se lo tiene merecido)

El talent musical de TVE regresará en invierno con una nueva edición

Alba Reche, segunda finalista de 'OT 2018' /

Dicen que "aquel que no conoce su historia está condenado a repetirla" y 'Operación triunfo' tiene su fatídico final escrito en la frente.

Cuando rescató el formato, TVE organizó una visita a Barcelona para que los periodistas conociéramos la nueva Academia y el renovadísimo plató, la Santa Sede del programa. Allí, Tinet Rubira nos desveló que su productora había alquilado aquellas instalaciones para los próximos 3 años. Por eso no me sorprendió cuando anunciaron que harían 'OT 2018' y tampoco cuando se confirmó 'OT 2020'.

"Creemos que 'OT' debe descansar. Tenemos que cuidar este formato y tiene que recorrer un poco más de tiempo para la próxima edición. Tiene que haber una pausa". Estas fueron las palabras exactas de Toni Sevilla, antiguo director de Contenidos de TVE, durante la rueda de prensa que se celebró tras la final de 'Operación triunfo 2018'. Fue una bonita forma de decir: "O le damos un tiempo u 'OT' se va a la mierda...otra vez". Tenía más razón que un santo, pero la pausa que tenía en mente aquel directivo era más bien cortita. De hecho seguramente no pase ni un año entre ese encuentro con la prensa y el arranque de la nueva temporada.

Noemí Galera, directora de la Academia, comunicó hace solo unas semanas que durante los meses de octubre y noviembre se celebraran los castings para 'Operación triunfo 2020', lo que quiere decir que conoceremos a 16 nuevos triunfitos poco después de las vacaciones de Navidad. Enero o febrero. No más tarde.

Y la historia vuelve a repetirse

'OT 2017', al igual que el primer 'OT', consiguió convertirse en un fenómeno de masas, esta vez construido gracias a una efectivísima cobertura a través de las redes sociales. Youtube, especialmente, jugó un papel crucial. No fue un arrollador éxito de audiencias como lo fue aquella primera edición de Rosa y compañía, o como en su gran 'comeback' cuando lo rescató Telecinco, pero sí una especie de prodigio viral, alzando a muchos de aquellos jóvenes concursantes al estrellato y consiguiendo, de paso, algo que trae de cabeza a las cadenas en abierto: atraer y fidelizar al espectador más joven.

Pero morir de éxito es un riesgo muy probable cuando se tiene algo así entre manos, y más en una TVE cuyas audiencias van a la deriva desde hace años. Es por eso que la pública y Gestmusic no tuvieron paciencia y no respetaron los tiempos para que el formato cogiera oxígeno y los espectadores hicieran hambre. Volvieron antes de tiempo y, pese a hacer los deberes y mejorar en cuanto a puestas en escena, realización y espectacularidad televisiva (el gran punto débil de la anterior edición) este prematuro regreso se hizo bola entre una audiencia que seguía digiriendo el éxito del año anterior. Tampoco tuvieron en cuenta que, una vez perdido el 'factor sorpresa', esa incertidumbre del 'qué pasará', 'OT 2018' no iba a ser lo mismo.

Se repetía entonces lo que pasó en 'OT 2'. Encontraron perfiles más perfeccionados, con más talento escénico, pero que en general carecían de carisma y, lo que es peor, venían bien aprendiditos de casa: ni rastro de la frescura, la inocencia y la naturalidad de sus antecesores. Como consecuencia más directa, el reality que se producía dentro de la Academia no generaba el interés esperado, principalmente porque los chicos se dedicaban únicamente a acudir a sus clases y preparar sus actuaciones de la semana, mientras todo lo demás se lo guardaban para la noche, cuando las cámaras dejaban de grabar. Una estrategia que llevó a la propia directora, Noemí Galera, a reprocharles esa actitud y recordarles que estaban en televisión y que pocas veces se encontrarán con una plataforma como esta para darse a conocer no solo musicalmente, sino también como artistas y personajes. Fue, junto al rescate de los Javis como profesores, la muestra más evidente de que aquello no estaba saliendo como se esperaba.

Como decíamos, "aquel que no conoce su historia está condenado a repetirla" y 'OT 2020' huele a fracaso porque está destinado a ser lo que en su día fue 'OT 3', una edición que hemos echado a patadas de nuestro imaginario colectivo. Dará titulares, estará en la agitada conversación social, pero presentará una nueva generación de artistas que poco tiempo después nadie le echará muchas cuentas. ¿Recuerdas a Ramón? ¿Te suena Miguel? ¿Y el ganador, Vicente? Evidentemente, es casi imposible que los 16 concursantes de cada edición ya no solo 'triunfen' musicalmente, sino que también consigan calar tanto en los espectadores como para ser recordados y queridos con el paso de los años. Pero, precisamente por eso, 'Operación triunfo' debe ser consciente de su propio ADN y su complejidad como formato televisivo, y actuar en consecuencia.

Los seguidores de 'OT' buscamos la frescura, inocencia y naturalidad de 16 nuevos 'diamantes en bruto' de la música a los que acompañar en su proceso de conversión en artistas. Ver su evolución, sufrir con sus inseguridades, celebrar sus éxitos y shippear sus amoríos. Algunos arrasarán y serán fenómenos instantáneos, otros se tomarán su tiempo para encontrar su sonido y ofrecérselo a su público y otros, simplemente, se quedarán en nuestra memoria como un recuerdo televisivo. Pero eso solo puede pasar si el propio 'OT' se lo permite.

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