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Miércoles, 16 de Octubre de 2019

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Desmontando cinco mentiras sobre los vapeadores

Mientras se investiga la muerte de seis personas que habían vapeado en Estados Unidos, la alerta y la incertidumbre crece sobre los cigarrillos electrónicos. Con la ayuda de varios expertos, aclaramos algunas dudas sobre su consumo

Uno de cada dos menores españoles ya ha vapeado alguna vez /

Estados Unidos le ha declarado la guerra a los vapeadores después de que se hayan detectado 450 casos de un tipo de pulmonía, conocida como lipoidea, que ya se ha cobrado seis vidas en el país. Todos los enfermos habían vapeado antes pero la dispersión de los casos -que se han registrado en 33 estados- y la distinta composición de los productos inhalados está complicando la investigación. De momento, todo apunta a líquidos adulterados relacionados con el cannabis. Concretamente, con el tetrahidrocannabinol (THC), un componente psicoactivo de la marihuana, y con acetato de vitamina E: "Éste se utiliza para ocultar la presencia de cannabinoides sintéticos, que son productos que actúan como el cannabis, que son creados en laboratorio y son mucho más tóxicos que el cannabis y a veces son más fáciles de conseguir a través de internet. No es descabellado pensar que un cannabinoide sintético pueda estar detrás pero serán las autoridades quienes lo tendrán que determinar", detalla Fernando Caudevilla, médico de familia experto en drogas y asesor de Energy Control.

En cualquier caso, antes de que se esclarezcan las causas, Donald Trump ya planea prohibir la comercialización de cigarrillos electrónicos con sabores en todo país. La semana pasada, la gobernadora de Michigan, la demócrata Gretchen Whitmer, ya se adelantó y vetó los vapeadores en su estado. En cambio, en esa región la ley permite el consumo de marihuana para uso recreativo y ni Trump ni Whitmer han hablado en ningún caso de prohibir el tabaco, responsable de más de 8 millones de muertes al año en todo el mundo.

El número de vapeadores está creciendo de forma apabullante. En España, el Ministerio de Sanidad adelantó la semana pasada un dato muy revelador de la encuesta ESTUDES sobre Uso de Drogas en Enseñanzas Secundarias en España, que presentará antes de que acabe el año: uno de cada dos jóvenes de 14 a 18 años los ha utilizado y sólo un 30% considera que suponen un peligro para la salud. En 2016, el porcentaje era del 20%.

El incremento del uso de vapeadores ha aumentado de forma significativa entre los adolescentes / ESTUDES

Las consecuencias de vapear se conocerán dentro de un tiempo, tras años de consumo masivo, pero los neumólogos insisten en que no se deben minimizar los riesgos y recuerdan que el pulmón está preparado para respirar oxígeno y cualquier sustancia que se vapee es nociva para nuestro cuerpo. Tras esta afirmación que nadie pone en duda, comienza el cruce de estudios e investigaciones sobre los vapeadores. El debate sobre su eficacia para dejar de fumar sigue muy polarizado y la rumorología se dispara cuando ocurren casos como los de Estados Unidos. Con la ayuda de algunos expertos, aclaramos algunas cuestiones sobre su consumo.

¿Podría pasar aquí lo de Estados Unidos?

Desde el Ministerio de Sanidad, la doctora en Salud Pública Pilar Aparicio manda un mensaje tranquilizador respecto a lo que está pasando en Estados Unidos: "Es evidente que es un problema local que tiene que ver con algún producto que están investigando". El doctor Fernando Caudevilla explica por qué no es extrapolable: "El vapeo lleva 15 años en el mercado. De repente, ha aparecido un foco grave en un sitio determinado, lo que quiere decir que algo particular está pasando. La hipótesis más probable es que se trate de algún añadido a productos que llevan cannabis. Sustancias muy nuevas que conllevan riesgos muy graves para la salud. Habrá que esperar pero, de ahí a alarmar a la población con los cigarrillos electrónicos, no tiene sentido. Se trata de un caso concreto, en un sitio concreto y con características concretas", insiste.

"Estos casos parecen deberse, no a los componentes del cigarrillo electrónico registrados y autorizados, sino a más sustancias que se les pudiera añadir. Es importante destacar que existe un mercado de contrabando que puede contener elementos adulterados, componentes no regulados y no registrados ni autorizados", añade el doctor Antonio Sierra, catedrático de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad de La Laguna y miembro de la Plataforma para la Reducción del Daño por Tabaquismo. Los tres especialistas coinciden en que los vapeadores no son inocuos en ningún caso pero insisten en que el único riesgo de que pase en España algo parecido a lo que está ocurriendo en Estados Unidos es comprando en el mercado negro productos adulterados.

¿Sirven para dejar de fumar?

Existe un gran debate sobre la eficacia de los cigarrillos electrónicos para dejar de fumar. Hay diversos estudios que demuestran una cosa y la contraria. En España, dado el gran incremento de jóvenes que vapean, Sanidad advierte de que estas nuevas formas de consumo son la puerta de entrada del futuro fumador. "Se venden como productos para dejar de fumar, que son menos dañinos para la salud, pero la realidad es que una parte importante de los consumidores de estos productos no fumaban anteriormente y generan adicción", asegura la doctora Pilar Aparicio. En ningún caso, el Ministerio defiende la introducción de los vapeadores dentro de su estrategia de reducción de daños. "Somos conscientes de que es evidente que no es lo mismo tirarte de un octavo que de un tercero pero, para nosotros, todo lo que es dañino para la salud no es aconsejable", aclara.

Tras años viendo en consulta la ineficiencia de otros métodos para dejar de fumar, son muchos médicos los que ven el uso de vapeadores como un mal menor: "Es imprescindible seguir con las medidas restrictivas y legales, pero es crítico añadir otras herramientas, como la reducción del daño en aquellos casos en los que no es posible dejar de fumar. Hasta ahora los dos pilares básicos en el control del tabaquismo son la prevención, que la gente no empiece a fumar, y la cesación, que la gente que fume, lo deje. Desde la Plataforma para la Reducción del Daño por Tabaquismo consideramos necesario el implementar una tercera vía complementaria a las otras dos: que los que no pueden dejar de fumar, o no quieren, se cambien a alternativas menos dañinas", explica el doctor Sierra.

¿Generan adicción?

La fórmula de la nicotina / GETTY IMAGES

A estas alturas todo el mundo sabe que la nicotina es el componente que genera adicción a los cigarrillos, pero no todos los vapeadores tienen nicotina. Uno de los errores más comunes es pensar que, por no tener esta sustancia, no se generará dependencia de los cigarrillos electrónicos: "El problema en el tabaquismo no está en la nicotina, que es el elemento adictivo químico pero no es la causa de las enfermedades que causa el tabaco. El gesto, la experiencia, el hábito, el ritual, es el agente que causa la dependencia psicológica, y esto es complicado de resolver", explica el doctor Antonio Sierra. Por ese motivo, desde la Plataforma para la Reducción del Daño por Tabaquismo insisten en que "el hecho de tener productos menos dañinos que contienen un 95% menos de sustancias tóxicas respecto al cigarrillo convencional y que pueden resolver el tema de la dependencia, ayuda mucho en los casos en los que el fumador no es capaz de dejar el tabaco".

¿Sus ingredientes son inocuos?

Aquí la respuesta es clara y contundente incluso desde las propia industria del vapeo: NO. Los cigarrillos electrónicos no son inocuos en ningún caso. Los líquidos de los vapeadores estan regulados por una directiva europea, que ya se ha traspuesto en España y que es bastante restrictiva. Por ejemplo, los líquidos que contienen nicotina sólo pueden ser comercializados en envases de recarga inferiores a 10 ml y la cantidad de nicotina no puede superar los 20mg/ml. No pueden tener aditivos no permitidos como vitaminas, cafeína, taurina o cannabis. "Además de la nicotina, entre los principales ingredientes presentes en sus líquidos están el propilenglicol, la glicerina o aromatizantes. A pesar de que están aprobados para uso alimentario, al inhalase llegan directamente a los pulmones de forma repetida y dañan estos órganos. Hay cada vez más estudios que confirman que incluso desde el primer momento que se fuma hay una afectación de la vía respiratoria", aseguran desde el Ministerio de Sanidad.

Todavía no hay estudios concluyentes sobre las consecuencias de vapear a largo plazo. Lo mismo ocurrió con los cigarros convencionales, como recuerda la doctora Aparicio: "En los años 20 o 30, se vendían los filtros de los cigarrillos como una disminución del riesgo y eso hizo que disminuyera la percepción de que el tabaco era dañino, algo que se empezaba a ver. Los filtros hicieron que su consumo se generalizara y que la mortalidad por cáncer aumentara de forma exponencial años más tarde". Con esta analogía, lamenta "que se esté vendiendo una percepción de riesgo bajo" e insiste en la importancia de alertar sobre "estas formas de consumo que también tienen riesgos para la salud y están hechas para buscar la adicción". Por eso, la nueva campaña contra el tabaco lleva como título Fumar ata y te mata en todas sus formas.

¿Existen vapeadores pasivos?

Si Pedro Sánchez consigue finalmente formar gobierno, el Ministerio de Sanidad tiene previsto modificar la ley del tabaco para incluir las mismas prohibiciones para los vapeadores. Actualmente, los únicos lugares en los que no se puede vapear en España son hospitales, colegios, transporte público y edificios de la administración pública. En el resto de recintos cerrados se pueden consumir estos dispositivos sin problemas.

Un estudio del CSIC, liderado por Joan Grimalt y Esther Marco y publicado en la revista Journal of Chromatography A, demostraba que el vapeador pasivo "puede recibir cierta dosis de nicotina" pero que la toxicidad del humo de los cigarrillos electrónicos en suspensión es "menos que ridícula". En el caso del tabaco, donde sí hay combustión, se emiten miles de compuestos al aire que son altamente peligrosos, como el benceno (cancerígeno) o el tolueno (neurotóxico), además de una variedad de nicotina mucho más compleja y nociva que la de los vapeadores. Según la OMS, en 2004 los niños fueron víctimas del 31% de las 600 000 muertes prematuras atribuibles al humo ajeno.

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