Últimas noticias Hemeroteca

Martes, 12 de Noviembre de 2019

Otras localidades

Astroland: vivir como en Marte sin salir de Cantabria

En una cueva de Cantabria se recrea una experiencia inmersiva que se asemeja a lo que será la vida en el Planeta Rojo. En cada misión, seis tripulantes pasan tres días aislados: "Un camino donde tiene tanto peso la ciencia como las humanidades", resume el CEO del proyecto, David Ceballos

Ares Station está ubicada en una cueva de Arredondo (Cantabria) /

La curiosidad por conocer otros planetas siempre ha acompañado al ser humano. Las películas sobre misiones espaciales son un clásico que nunca pasa de moda, como demuestra el estreno reciente de Ad Astra, y proyectos como Mars One, que tiene como objetivo establecer un asentamiento humano permanente en Marte, ha sido acogidos con gran éxito: más de 200.000 personas se apuntaron a ese viaje sin retorno al Planeta Rojo que estaba previsto para 2025 pero que de momento está parado, a falta de financiación. Mientras, la NASA y al Agencia Espacial Europea (ESA) se lo toman con más tranquilidad. Estiman que hasta dentro de 10 o 15 años no se llevará a cabo la primera misión tripulada a Marte y, de momento, el año que viene enviarán dos vehículos para buscar signos de vida microbiana y estudiar el clima y la geología del planeta. Un primer paso para ese camino que llevará al hombre a Marte.

Como la curiosidad es incesante e impaciente, las experiencias que se acercan a lo que podría ser una misión espacial surgen en distintos puntos del planeta. La propuesta de Astroland Agency, en una cueva de la localidad cántabra de Arredondo, tiene dos peculiaridades que le diferencian del resto: por un lado, que simula la vida en Marte dentro de túneles de lava, ya que la radiación del planeta hará imposible su habitabilidad en el exterior. Por otro, que no se trata de un proyecto de tiempo limitado sino permanente: "Dentro de la misión, se vive exactamente igual que los astronautas. Es una experiencia inmersiva que va mejorando de continuo porque es un banco de pruebas y es un centro de entrenamiento vital de control de riesgo o de estrés”, explica David Ceballos, CEO de Astroland, que desde pequeño soñó con poder recrear algo así y ahora lo ha puesto en marcha para quien desee vivirlo y tenga disponibles los 6.050 euros que cuesta esta experiencia, que se puede solicitar a través de TripAdvisor. Lejos de los 80 millones de dólares que calcula la NASA que costará viajar al espacio en un futuro no muy lejano.

Los protagonistas de la primera misión resumen su experiencia / ASTROLAND AGENCY

Los astrolanders -que así se llaman los tripulantes- pasan tres días en una cueva que tiene condiciones similares a Marte con otras cinco personas. “Cada misión es específica para cada grupo y en función del talento que tengan, se les asigna un rol dentro de la cueva”, aclara Ceballos. Antes de una experiencia así, hay que prepararse psicológicamente y por eso es necesario superar un curso online previamente: “Hay aspectos que indudablemente no se pueden imitar o simular respecto a lo que será la vida en Marte pero otros muchos, principalmente desde el punto de vista psicológico, sí. La situación es similar: varias personas durante un tiempo en un ambiente de confinamiento, con peligro, aspectos desconocidos, tareas a realizar de diferente complejidad, falta de luz solar, etc. Todo esto nos viene muy bien para investigar cómo se comportan equipos pequeños de personas en ambientes extremos y poder así proyectar medidas para paliar los posibles efectos adversos que puedan suceder en misiones reales”, señala Gabriel de la Torre, uno de los pocos psicólogos espaciales de Europa que colabora con el proyecto.

Fernando González es uno de los astrolanders que formaron parte de la primera misión. Actualmente trabaja en la ESA y el proyecto le llamó la atención desde el primer momento. Recuerda que unos días antes de entrar en la cueva, el grupo tuvo un entrenamiento práctico cerca de Santander que incluía espeleología y manejo de situaciones de emergencia, y que la experiencia una vez dentro consiguió sacarle de su “zona de confort”: “Llegas a un punto en el que tienes que sacar lo mejor de ti. El entorno de humedad, de temperatura, y la escasez de comida y de agua hacen que te centres en lo que tienes que hacer allí”, cuenta. Dentro de la cueva hay un cubículo equipado para sacar el mayor partido a la experiencia, que cuenta con laboratorio de investigación, trajes de astronauta a medida, cultivos hidropónicos, sistemas autónomos de producción de energía y agua, impresoras 3D, cocina, zona de ocio, gimnasio, kits de supervivencia y comida adaptada a las necesidades de los tripulantes. “Era comida seca, deshidratada, a la que hay que añadir agua para poderla comer. Contábamos con la dosis con las calorías adecuadas para cada día dependiendo de la actividad que se hiciera. Además, teníamos el agua racionalizada, como 2 litros de agua al día para cada uno. En caso de que hiciera falta conseguir más, había que pasar una prueba en una zona particular de la cueva. Allí no hay ducha, todo era limpieza en seco", detalla Fernando. Durante el tiempo que estuvo en la cueva, su grupo extrajo muestras geológicas y biológicas: “Los astrolanders hacen trabajo de campo, la interpretación queda de mano de los expertos. Es un camino por recorrer donde tiene tanto peso la ciencia como las humanidades”, destaca el director del proyecto.

Los astrolanders de la primera misión. Fernando es el primero a la derecha / ASTROLAND AGENCY

Desde una sala de control, se monitoriza el estado de los astrolanders, que pueden ponerse en contacto con el exterior si lo desean, pero contando con un retardo de 8 minutos. “Astroland es una experiencia base, lo que realmente se vivirá en Marte será mucho más duro, pero es una base muy buena de lo que puedes esperar al llegar, donde no tienes ningún tipo de seguridad y el entorno es mucho más hostil. Aquí, en la Tierra, se puede entrenar hasta cierto punto”, aclara Fernando. Para él la experiencia le hizo adentrarse a “un mundo diferente” en el que la palabra compañerismo adquirió a su máxima expresión. “Los astrolanders aprenderán acerca de sus vulnerabilidades y de sus potencialidades como persona y como integrante de un equipo de trabajo. Aprenderán que muchas cosas que damos por sentadas en la Tierra no estarán disponibles en misiones de exploración a Marte pero que existe un sentimiento de descubrimiento y de visión de futuro que les ayudará a lograr la misión. El hecho de estar participando de algo único, de estar en otro planeta sin salir de este”, resume el psicólogo Gabriel de la Torre.

Cargando
Cadena SER

¿Quieres recibir notificaciones con las noticias más importantes?