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Martes, 12 de Noviembre de 2019

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La peste porcina en China dispara los precios de la carne de cerdo en España

China ha perdido ya el 30% de sus cerdos. Calculan que para finales de 2019 perderá otro 20%. Es como si disminuyera un 25% la producción mundial de carne de cerdo

Para satisfacer su demanda, el país asiático tiene que importar cada vez más. Las exportaciones de cerdo español a China han aumentado un 80% desde que empezó la epidemia

El aumento de las exportaciones ha provocado una subida histórica de los precios al por mayor. El tocino es casi un 90% más caro que hace un año, según los datos de la Federación de Empresas Cárnicas

Piara de cerdos en Salamanca. /

China está a punto de perder la mitad de sus cerdos. La Peste Porcina Africana, que afecta al país desde agosto de 2018, ya ha matado al 30 %, pero calculan que será el 50 % a finales de este año. Es como si Europa entera se quedara sin cerdos. Pero mientras la epidemia los mata, la demanda de la población china, la que más cerdo consume del mundo, sigue aumentando. A China no le queda otra que importar cada vez más y España es uno de sus principales exportadores.

Las exportaciones de cerdo español a China han aumentado a un ritmo de un 40 % al mes desde que empezó la peste: un 80 % en total en poco más de un año. Y ese aumento de las exportaciones hace que suban también los precios de la carne de cerdo al por mayor, tanto la que se vende fuera, como la que se vende dentro. El precio del cerdo entero es ahora un 22 % más caro que hace un año. Lo habitual en la industria de la carne es que los precios suban en verano y vuelvan a bajar en septiembre, pero esta vez no ha sido así. Los precios siguen al mismo nivel que en agosto, desde febrero no han dejado de subir.

El aumento de los precios y de las exportaciones es, en principio, una buena noticia para los que forman la primera y segunda fase de la cadena de producción de la industria cárnica. Los ganaderos, que se dedican a la cría y alimentación, y los mataderos, se ven beneficiados porque venden más y más caro. Los perjudicados no son ellos, son las empresas que forman parte del tercer eslabón de la cadena: las que se encargan de la transformación y elaboración, es decir, las que hacen los chorizos o los salchichones.

Los precios de la materia prima que necesitan esas empresas para elaborar sus productos están muy altos, a niveles históricos. Según los datos de un informe de PwC que ha encargado la Federación de Empresarial de Carnes e Industrias Cárnicas (FECIC), el precio del tocino es un 88 % más caro que hace un año, el del jamón York un 44 % y el de la panceta, un 33 %. "La industria de productos transformados que tiene que aprovisionarse de este tipo de carnes para hacer salchichones o chorizos, tiene que pagar un 33 % más de media para sus producciones. Es un incremento desorbitado que genera muchas dificultades. Son estas empresas las que están en una situación muy compleja", explica Josep Collado, el secretario genera de la Federación.

"Hay riesgo de desabastecimiento"

La gran mayoría de las empresas que se dedican a la elaboración de estos productos son muy pequeñas, el 65 % tiene entre 0 y 9 trabajadores, y ahora están trabajando a pérdidas. "Está en riesgo su supervivencia", asegura Collado, "dependerá de la capacidad de resistencia que tengan. Ahora el impacto ha venido de golpe, así que hay que gestionar medidas de apoyo para que puedan seguir generando ese valor añadido a la producción y comercialización de productos cárnicos".

Desde el sector, alertan de un posible riesgo de desabastecimiento si esto sigue así. Si los fabricantes chinos están dispuestos a seguir pagando más, los precios seguirán subiendo y puede que el fabricante español deje de poder asumir esos gastos. "Si el comprador asiático está dispuesto a pagar un plus que el comprador español no puede pagar para sus producciones, puede haber desabastecimiento. Comprarán menos materia primera, producirán menos y llegarán menos productos al final de la cadena".

La duda está en cuándo empezará esto a afectar al consumidor final. "Poco a poco el consumidor lo va a ir notando, pero es complicado trasladar esos precios al último eslabón de la cadena. Además, estamos en un contexto en el que el consumo de carne no tiene una demanda creciente, más bien decreciente, así que eso complica aún más la situación". De momento, el precio de la carne de cerdo en los supermercados ha subido un 5 % en el último año según los datos del IPC.

El problema no es puntual. Desde la Federación temen, de hecho, que se convierta en algo estructural. Calculan que la situación no se restablecerá hasta 2024. "El número de cerdos en China, la cabaña, no va a volver a los niveles de 2018 hasta dentro de unos cuatro años. Hay que trabajar con medidas a corto y largo plazo", apunta Collado.

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