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La inspiradora historia de un héroe del 11-S y el boxeador fallecido Patrick Day: "Él salvó mi vida, me estoy muriendo"

El bombero Joe Higgins entrenó a Patrick Day, que falleció el miércoles, desde que tenía 14 años

El trabajo con Day ayudó a Higgins a salir de una depresión en la que cayó tras el 11-S

Patrick Day y Joe Higgins, después de que el boxeador consiguiese el cinturón de campeón de la WBC Continental Americas, en 2017 /

Una veraniega tarde de 2006 el bombero Joe Higgins se sorprendió cuando llegó a su garaje y vio a un chico golpeando patosamente al saco de boxeo que colgaba del techo. Higgins, con algo de experiencia en el boxeo amateur, le corrigió que no estaba dando, sino abofeteando al saco.

No obstante, la sintonía entre ambos y la curiosidad del joven Patrick Day a sus 14 años, convirtió la escena en habitual. Pronto Higgins tomó la decisión de llevarle al gimnasio donde él entrenaba para poder enseñarle el oficio con mejores medios.

Siete años después Patrick Day estaría debutando con victoria como profesional y con Joe Higgins en su esquina. Fue el comienzo de una carrera exitosa -17 victorias, 4 derrotas y un nulo-, que concluyó trágicamente el pasado sábado en la derrota por KO frente al olímpico Charles Conwell. En el décimo asalto Day cayó, golpeándose violentamente contra el suelo del ring. Rápidamente los sanitarios invadieron el mismo al ver la durísima imagen del púgil tendido boca arriba con los ojos en blanco. Nunca volvería a recuperar la conciencia y terminaría falleciendo este miércoles en el hospital tras cuatro días en coma.

"Era la típica historia de boxeo: un niño que parecía que estaba en camino a la cárcel", luego vino a nosotros", dijo hace tiempo a Yahoo Higgins.

Tras la muerte de Day, declaró a la ESPN roto de dolor: "En honor a Patrick Day, nadie va a golpear la última bolsa que golpeó, o entrenar en el último ring en el que entrenó. Ni siquiera lo estoy donando. Eso está yendo a algún lugar donde nadie puede encontrarlo nunca más. Así es como me siento. Nunca quiero ver otro combate de boxeo. Nunca entrenaré a otro niño. Nunca voy poner a otro niño en peligro de un puñetazo. Nunca". Una vinculación, que iba mucho más allá de la relación boxeador - entrenador. “Pat me salvó la vida”, reconoció Higgins.

Joe Higgins sufrió la devastadora pérdida de su hermano Timothy -también bombero- en los atentados del 11-S cuando trabajaba para salvar a la máxima gente posible. Él llegaría más tarde a la zona cero, donde además de perder a su hermano, se dejó parte de su salud: "La excavación fue más fina. Se podía ver el polvo metálico en las luces por la noche. Atravesaba nuestras máscaras. Se podía saborear, cada segundo allí te mataba lentamente", dijo a Yahoo. Mientras algunos de sus compañeros que estuvieron con él aquellos fatídicos días enfermaban de cáncer, él tuvo dos cirugías de garganta, se jubiló y entró en depresión.

La vida le tendría reservado un encuentro casual con un chico de 14 años que le ayudaría a ver la luz y vivir muchos años de éxito en su pasión. También, otro durísimo directo al corazón: “Me estoy muriendo, siento que soy responsable, él salvó mi vida”, confesó a ESPN.

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