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Viernes, 15 de Noviembre de 2019

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El panteón donde se enterrará a Franco se pagó con fondos del paro y costó 11 millones de las antiguas pesetas en 1969

El 40 por ciento del presupuesto se destinó a decorar su interior, donde sólo reposan los restos de la mujer del dictador

Cementerio de Mingorrubio, Madrid. / ()

El panteón del cementerio de El Pardo donde se enterrará al dictador Francisco Franco tras su exhumación del Valle de los Caídos se sufragó con fondos del ayuntamiento de Madrid para parados y costó 11,5 millones de las antiguas pesetas del año 1969 (69.000 euros de los actuales), si bien por entonces el salario mínimo se situaba en 18 euros al mes.

Tanto las obras de construcción como la decoración interior a cargo de diversos artistas se cargaron a los fondos del Recargo de la Décima para la Prevención del Paro Obrero, el impuesto sobre propiedades rústicas e industriales creado en 1931 por los ministros socialistas Indalecio Prieto y Largo Caballero que debía destinarse a obras municipales en las que se contratase a parados.

En documentos de la época del Archivo General de la Villa de Madrid consultados por Europa Press, no se especifica el número de desempleados contratados para la obra, pero sí que el 40 por ciento del presupuesto se destinó a pagar a escultores y otros artistas que decoraron con materiales nobles el interior del panteón, dotado de capilla y cripta.

Entre los artistas elegidos figura Santiago Padrós, el autor del mosaico que decora la gigantesca cúpula de la Basílica del Valle de los Caídos, y a quien también se encargó la realización de sendos mosaicos en mármol, esmalte vítreo y oro en la bóveda central de la cripta y en la del presbiterio de la capilla del cementerio de El Pardo.

La escultora peruana Susana C. Polac es la autora de las lámparas colgantes que decoran la capilla y la cripta, mientras que la vidriera de hierro forjado de la puerta principal es obra de José Luis Alonso Coomonte, ya que falleció sin poder completar el trabajo el artista al que inicialmente se encargó el proyecto, José Espinós.

El sucesor de Espinós en su taller, Esteban Tornin Portomarín, sí hizo la verja que decora la bajada a la cripta, siguiendo el boceto de Espinós. Otros de los artistas contratados para la decoración del panteón fueron el escultor Fernando Cruz, quien hizo en diversos materiales una escultura de la Virgen del Carmen sentada con el Niño Jesús de pie sobre su regazo, así como Federico Coullaut, autor del Cristo crucificado en madera para el altar de la capilla.

Los pliegos de condiciones de la obra detallaban que los profesionales de los distintos oficios que participaran en la obra, especialmente en el ámbito de la cantería, marmolistería y hormigones, habrían de ser "de primera categoría y de la confianza del arquitecto director de las obras", mientras que no se hace mención alguna a la necesaria contratación de desempleados.

Incluso describía minuciosamente las condiciones que deberían cumplir los materiales usados. Por ejemplo, se pedía que el agua para la confección de morteros fuera "lo más pura posible; preferible a la de fuente o pozo" y la arena empleada en la construcción "limpia, suelta, áspera, crujiente al tacto y exenta de sustancias orgánicas o partículas terrosas, para lo cual, si fuera necesario, se tamizará y se lavará convenientemente". Hasta se previó la colocación de uno o varios pararrayos.

Decisión de "la Superioridad"

La decisión de acondicionar el cementerio de El Pardo y construir una capilla que hasta entonces no tenía la tomó la corporación municipal con Carlos Arias Navarro como alcalde el 30 de abril de 1969. La memoria del proyecto explica que la obra se hace "cumpliendo lo ordenado por la Superioridad".

Curiosamente, Arias Navarro, que sería nombrado presidente del Gobierno tras el asesinato de Carrero Blanco el 20 de diciembre de 1973, está enterrado en el mismo cementerio. La urgencia en la ejecución --se fijó un plazo de seis meses-- alegando "circunstancias imprevisibles" y la necesidad de contar con empresas y personal especializado sirvió para justificar que todas las adjudicaciones se hiciesen bajo la fórmula de la contratación directa, en lugar del concurso.

Eso sí, en ningún documento se menciona quién o quiénes serían los usuarios de la cripta, donde en la actualidad sólo reposan los restos de la mujer de Franco, Carmen Polo. El diseño de la edificación corrió a cargo del arquitecto de Patrimonio Nacional Ramón Andrade Pfeiffer y el contrato de obras lo ganó J.Quijano S.A., frente a otras cuatro propuestas presentadas.

Con capacidad para 60 personas sentadas, el panteón se construyó con muros de granito y pavimento de mármol. Se compone de una sola nave de planta cuadrada presidida por el atrio, rectangular, por donde se accede a la cripta. En su lateral izquierdo está la sacristía, con puerta de acceso al atrio y a un vestíbulo con entrada directa mediante una escalera exterior, según los planos originales.

El coste de su mantenimiento en los 50 años siguientes a su construcción se calculaba en 25.000 pesetas anuales, el equivalente a la mitad de un sueldo anual de administrativo en esa época.

La documentación de la época consultada por Europa Press en el Archivo de la Villa atribuye la propiedad del solar sobre el que se levantó la capilla del cementerio de El Pardo al ayuntamiento de Madrid, si bien documentación más reciente del Boletín Oficial del Estado señalaba a Patrimonio Nacional como propietario del citado panteón.

El 26 de abril de 2019, iniciado ya por parte del Gobierno de Pedro Sánchez el procedimiento para exhumar a Franco del Valle de los Caídos, este panteón quedó desafectado de Patrimonio Nacional vía real decreto y pasó a depender de Patrimonio del Estado.

Tras el aval del Tribunal Supremo al proyecto del Gobierno para exhumar a Franco y reinhumar sus restos en el panteón de El Pardo, los nietos de Franco dirigieron un escrito al Consejo de Ministros solicitando el derecho de uso del panteón.

La familia Franco ha librado una larga batalla judicial para intentar frenar el proyecto del Ejecutivo y lograr, al menos, que los restos del dictador fueran trasladados --una vez exhumados-- a la cripta de la catedral de La Almudena, donde está enterrada la hija del general, Carmen Franco.

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