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Martes, 10 de Diciembre de 2019

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Albert Rivera dimite como líder de Ciudadanos y deja la política

El presidente de la formación naranja entrega su cargo al Comité Ejecutivo tras la debacle electoral

Doce horas después de anunciar la reunión y un congreso extraordinario, Rivera se marcha tras reunirse con el Comité Ejecutivo del partido. Se va de todo, sin paliativos, como dijo él mismo de la derrota que sufrió el domingo. El descalabro electoral de Ciudadanos, que se desplomó de los 57 escaños de abril a los 10 diputados en noviembre, llevaron al que es presidente del partido desde su nacimiento a anunciar una reunión de urgencia. Rivera salió en la noche electoral ante los suyos afirmando que uno "tiene que asumir que los éxitos son de todos y los fracasos suyos" cuando se trata de un fracaso colectivo; pero no alcaró si pensaba marcharse. Tenía que hablarlo antes con los suyos, ha justificado esta mañana. Postergó la decisión tan solo unas horas y este lunes ha anunciado que se marcha por completo. Una dimisiónen triple en un solo acto. Deja la presidencia de Ciudadanos, deja su escaño y también la política.

Precedido de un larguísimo aplauso, al que ha contestado enviando besos a quienes fueron a presenciar su despedida, Rivera inició su alocución con un regreso a sus orígenes. Ha recordado su trabajo en La Caixa, en la "sociedad civil", ha remarcado, y cómo se puso al frente de una plataforma en la que solo creían unos pocos "locos cuerdos" allá por el 2006. Su empeño, ha dicho, era proporcionar al país un "centro liberal y constitucionalista" y sobre esa máxima ha reivindicado: "Hemos conseguido que España tenga un espacio liberal, un espacio de centro".

Su dimisión pretende dar aire a ese proyecto ahora maltrecho. "Dimito para que un congreso extraordinario elija a un líder", dimito "por responsabilidad. No creo que nadie se sorprenda" por ello, ha puntualizado". El ya expresidente de Ciudadanos ha insistido en que toma esta decisión por coherencia consigo mismo y su pasado. "En mi casa me han enseñado a trabajar y es lo que quiero hacer". Sobre las valoraciónes externas de su decisión ha explicado que "hay gente que puede pensar que es injusto y otros que es justo. Sea justo o injusto, es lo responsable".

Abandona el Congreso y la política

El segundo anuncio de Rivera iba más allá de la estructura interna de Ciudadanos. Deja también su escaño. "Cada vez que he entrado en el Congreso me he pellizcado del orgullo", ha dicho, tocado de nuevo por la emoción. "Alguien que se sentía orgulloso de entrar cada día en el Congreso no puede quedarse solo por una nómina. Ser diputado en el Congreso no es una nómina, es un honor, es una forma de entedner la vida y la vida pública", ha sentenciado. "Me apasiona servir a mi país y creo que es mejor que lo haga alguien que esté al 120% como lo he estado yo".

Rivera ha señalado a continuación que tampoco buscará refugio en otras instituciones ni jugará ningún papel, desed ningún ángulo en el partido. "Dejo la política, la vida pública, en coherencia con lo que soy y de donde vengo". Citando unas palabras de Barack Obama, ha invitado a la reocnciliación, dentro del partido y en la propia sociedad. "Si para ganar tienes que dividir a la gente, vas a tener un país ingobernable", ha sido la cita.

Recado a quienes se quedan

Antes de bajar el telón de su vida polítca, el hombre que ha liderado Ciudadanos desde su fundación, ha dejado un último mensaje a quienes se quedan. "Como moderado liberal y constitucionalista me preocupa el país que hay que gobernar ahora. Les deseo suerte a quienes tengan que tomar decisiones" porque "no podemos permitir que este país vuelva al odio".

Ha recuperado su mensaje, tantas veces repetido, acerca de evitar la división entre rojos y azules y ha apelado a la unidad. "Que se recompnga la unidad nacional, la libertad, la igualdad".

"La política ha sido todo en mi vida, pero la vida es más que la política"

Ahora pondrá por delante a su familia. A su padre, a su hija, a su pareja y a sus amigos porque, ha dicho, "es el momento de servir a otra gente". Rivera ha destacado que ha sido muy feliz al "servir a España", pero que ahora buscará la felicidad de otras formas. "Diré que es lo más bonito que he hecho nunca", ha remarcado. "No sé si es un 'hasta siempre', 'hasta luego' o 'hasta pronto, pero como a mí me apasiona la libertad, quiero acabar diciendo un: Viva la libertad", ha concluido.

Una caída electoral histórica

CADENA SER

El desplome de Ciudadanos le ha llevado a desaparecer en 11 comunidades. Si en abril el partido naranja solo se quedó sin representación en Euskadi, ahora ha desaparecido de Aragón, Asturias, Baleares, Canarias, Cantabria, Castilla-La Mancha, Castilla y León, Extremadura, Galicia, La Rioja y Murcia. Además ha perdido fuerza en Cataluña, allí donde nació, al pasar de 5 a 2 escaños y ha visto cómo el PSC se mantenía en el segundo puesto, solo por detrás de Esquerra, consolidado como la fuerza no independentista que más apoyos recibe.

Los malos datos habían vuelto a despertar las voces críticas en su partido, de donde acabaron marchándose hace unos meses varios pesos pesados por el paulatino acercamiento a Vox y los pactos alcanzados en ejecutivos autonómicos. Aunque en un tono que pretendía no incitar al combate directo, Francisco Igea, líder del partido en Castilla y León y miembro del Comité Ejecutivo nacional, señalaba esta mañana en Hoy por Hoy que él "asumiría sus responsabilidades" si se encontrara en el lugar de Rivera. También ha insistido en la necesidad de mirar al futuro y lograr un acuerdo para que el país no depende "de quienes quieren destruirlo". Igea decía que no pediría la cabeza de su líder, pero Rivera ha acabado entregándola.

Ciudadanos nació en 2006 al calor del manifiesto firmado por varios intelectuales que coincidían en su rechazo al nacionalismo catalán. Desde su congreso fundacional eligió a Rivera como su líder para un partido que emergió en Cataluña para dar el salto a la política nacional en las elecciones de 2015. Había experimentado un importante y continuado crecimiento electoral desde entonces que le colocó como una de las principales fuerzas políticas en Cataluña -en diez años, logró convertirse en el primer partido no nacionalista que ganaba unas autonómicas en Catalunya- y alcanzó su cénit con los 57 diputados que obtuvo en el Congreso de los Diputados en abril. La apuesta por el sorpasso al PP que no llegó ha acabado sepultando un liderazgo que duró 13 años.

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