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Sábado, 18 de Enero de 2020

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El año (casi) perfecto de Rafa Nadal: 2 Grand Slams, 2 Masters 1.000, la Copa Davis, el número 1...

El balear vuelve a la cima del tenis mundial y lo hace de la mejor manera, con un 2019 casi inmaculado en el que no ha dejado de sumar logros a su ya excelso palmarés.

Rafa Nadal celebra el triunfo en la Copa Davis /

La consecución de la Copa Davis en Madrid puso el broche de oro a un año brillante para el tenis español y en particular para Rafa Nadal. El tenista manacorí cierra 2019 como número 1 del mundo, con la conquista de la mitad de los Grand Slams en disputa y de dos de los seis Masters 1.000 a los que ha acudido.

Tras un 2018 con buenos resultados (título en Roland Garros, Montecarlo, Roma y Canadá), pero con problemas con las lesiones (se perdió seis de los nueve Masters 1.000), el año empezaba con grandes expectativas para el balear, pero con la duda de hasta dónde llegaría su estado físico. Y estas dudas se acentuaron con su renuncia al torneo de Brisbane, con el que debía haber estrenado el curso en la preparación para el Open de Australia.

Nadal llegó directamente a Melbourne para la disputa del primer Grand Slam del año, y allí se plantó en la final sin ceder un solo set, aunque en el duelo por el título acabaría cayendo con un dominador Novak Djokovic, rey absoluto del palmarés de este torneo.

La primera parte de la temporada de pista dura no fue del todo buena, primero con una derrota ante Kyrgios en Acapulco, con la retirada en la semifinal de Indian Wells y con su ausencia en Miami. Y posteriormente, el inicio de la tierra arrojó sombras de duda, al caer en las semifinales de Montecarlo, el Godó y Madrid ante Fognini, Thiem y Tsitsipas respectivamente.

A partir de Roma sí se notó una mejora. Nadal conquistó el torneo italiano cediendo únicamente un set ante Djokovic en la final, y posteriormente ampliaría su dorado palmarés en Roland Garros ganando la final a Dominic Thiem y alzando su 12º título sobre la tierra gala.

A continuación llegaría la siempre difícil temporada de hierba, que Nadal limitó a su participación en Wimbledon. Y en ella, el rendimiento sería bueno, alcanzando la semifinal, en la que perdería en la reedición de sus ya emblemáticos duelos con Roger Federer.

Después volvería la pista dura, con victoria en Montreal para lograr su segundo Masters 1.000 de la temporada... pero renuncia posterior en Cincinnati. Sólo sería un parón para tomar impulso, ya que en el US Open conquistaría un nuevo Grand Slam venciendo a la gran revelación del otoño, el ruso Medvedev en la final.

Con dos 'grandes' en el zurrón, Nadal se planteó cerrar la temporada alcanzando alguno de los objetivos que todavía faltan en su palmarés: el Masters 1.000 de París o las ATP Finals de Londres. Sin embargo, una inoportuna lesión abdominal en el torneo francés le impidió participar en la semifinal contra Shapovalov. Y ya en la capital británica, todavía recién recuperado, el sistema de competición le dejó fuera de las semifinales a pesar de lograr dos victorias.

En ese torneo, Nadal logró certificar otro de sus objetivos, el número 1 mundial a final de temporada alcanzado por quinta vez en su carrera. Y ya con él conseguido, se plantó en Madrid para poner el broche de oro con la Copa Davis.

Nadal lideró al equipo español en casa, ganando sus cinco partidos individuales sin ceder un solo set, y los tres de dobles perdiendo una única manga ante Argentina para acabar alzando el nuevo 'Mundial' del tenis. "No puedo más", confesaba a su familia nada más ganar. Y el cansancio es totalmente comprensible.

Dos Grand Slams (París y Nueva York), dos Masters 1.000 (Roma y Canadá), el número 1 del mundo y la quinta Copa Davis, un álbum completo para redondear una de las mejores temporadas del tenista balear, que sigue acumulando méritos para consolidarse como uno de los mejores competidores de la historia de este deporte.

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