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Jueves, 20 de Febrero de 2020

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El discurso de un portero homosexual que hizo frente a quienes le insultaban

Santiago Rivero se vio obligado a responder, en mitad de un partido, a un grupo de menores que no paraban de insultarle por llevar una "franja arcoíris" en su camiseta

Santi Rivero, durante un partido

Santi Rivero, durante un partido / Instagram @santirivero1

Se llama Santiago Rivero y juega en el equipo madrileño GMadrid Fútbol11, el único club de Madrid donde los futbolistas sí salen del armario. Tanto él como sus compañeros se reúnen cada fin de semana para "echar un rato", con risas, donde puedan ser ellos mismos: homosexuales o heterosexuales (los que menos).

El equipo está inspirado en el inglés Justin Fashanu, el primer futbolista que declaró abiertamente su homosexualidad en 1990. Tristemente acabó suicidándose tres años más tarde ante la presión pública y el lamentable rechazo que provocó en al sociedad. 

El pasado fin de semana, Rivero publicó una serie de tuits, que ya se han hecho viral, anunciando que había sido objeto de insultos durante un partido. Un grupo de aficionados se colocaron detrás de su portería y no pararon de lanzarle todo tipo de improperios. 

Los jóvenes que le insultaban no se percataron que llevaba una franja en la camiseta con los colores del arcoíris. En ese momento los insultos pasaron a ser homófobos

Rivero siempre ha mantenido que lleva esa franja porque así visibiliza y da normalidad a un símbolo del colectivo LGTBI. El guardameta, orgulloso de su camiseta, aguantó todo tipo de injurias hasta que su paciencia llegó a un límite. Cuando escuchó enésimas veces eso de "¡portero, maricón!", se giró y respondió a la grada.

Su sorpresa llegó cuando se dio cuenta que eran menores. "En ese momento yo me volví, les dije que sí, que lo era ('maricón') y que a mucha honra, y que me daba pena que fueran tan pequeños y tan intolerantes", confesaba en Twitter.

El árbitro paró el partido, se dirigió a los aficionados y les dijo que ni una más. "Si vuelvo a escuchar un insulto, llamo a la policía". Hasta los compañeros reprendieron a estos menores. "Una actitud que quiero agradecer y que les honra", escribía Rivero. Los niños terminaron marchándose del campo al verse "acorralados", aunque siguieron gritando al portero desde fuera. 

Lamentablemente no es el único caso que ocurre en el fútbol, pero sí uno de los pocos que se atreven a contarlo. Santi Rivero, también Responsable de Comunicación de COGAM (Colectivo LGTB de Madrid), lo primero que sintió en ese momento es pena y tristeza. "Yo tengo 31 años y suerte de poder contestarles. Pero me preocupa y me da pena la actitud de estos mismos chavales en los institutos o en sus equipos. Porque seguro que usan el "maricón" como insulto hacia sus compañeros. Por eso es muy necesaria la educación en diversidad", sentenció. 

Incluso el canal de televisión #0 le dedicó un programa dentro de 'CAOS F.C.', donde Raúl Ruiz y Michael Robinson analizaron la trayectoria del equipo, el único de fútbol 11 cuyos jugadores son abiertamente gays. 

Lee aquí su publicación completa

"Os voy a contar por qué es necesaria la educación en la diversidad. Ayer sufrí un caso de insultos homófobos mientras jugaba un partido de liga municipal en Madrid. Yo siempre juego con la camiseta que veis, con una franja arcoíris para visibilizar que las personas LGTB también hacemos deporte y, en particular, fútbol.

Pues ayer se pusieron en la grada, detrás mía, un grupo de unos 10 chavales de unos 13 años. Empezaron con lo típico de portero malo o defensa malo. Pero cuando vieron la camiseta que llevaron, empezaron a gritar: portero sarasa y portero maricón. En ese momento yo me volví y les dije que si, que lo era y que a mucha honra, y que me daba pena que fueran tan pequeños y tan intolerantes. Al escucharme el árbitro vino, y les dijo que como volviera a escuchar un insulto, llamaba a la policía. Los compañeros del otro equipo también se acercaron y empezaron a reprender a los chavales. Una actitud que quiero agradecer y que les honra. Cuando se vieron acorralados, se fueron del campo. Pero desde fuera siguieron un rato con los insultos.

Yo tengo 31 años y suerte de poder contestarles. Pero me preocupa y me da pena la actitud de estos mismos chavales en los institutos o en sus equipos. Porque seguro que usan el "maricón" como insulto hacia sus compañeros. Por eso es muy necesaria la educación en diversidad".

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