Miércoles, 08 de Julio de 2020

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Fernando Simón Soria

"Tenía que hacer una cesárea, no había luz y la salvó": las impactantes historias de Fernando Simón en Burundi

El aventurero Marco Pascual habla sobre la semana que pasó junto a Fernando Simón en Burundi

Fernando Simón con un grupo de niños el día de Navidad de 1991.

Fernando Simón con un grupo de niños el día de Navidad de 1991. / Marco Pascual

Marco Pascual tan solo necesitó una semana para descubrir que Fernando Simón no era un médico como todos los demás, tal y como explica en declaraciones a la Cadena SER: "Era como cinco médicos en uno solo". Después de salir de Ruanda en diciembre de 1991 rumbo a Burundi, el aventurero nacido en Huesca acabó, por causas del destino, sentado en la terraza de la casa en la que vivía el ahora director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias del Ministerio de Sanidad.

Después de llegar tarde para embarcar en el lago Tanganika, donde tenía que haber cogido un barco que tan solo pasa una vez por semana, el aventurero se fue al club náutico. Allí conocería a Eduard, quien le proporcionaría un lugar para dormir aquella noche y quien le sugeriría, un día más tarde, que viajara al poblado de Ntita para pasar las navidades junto a un médico español.

Una vez allí, el aventurero explica, en un artículo publicado en Diario del Alto Aragón, que no tuvo ningún problema para dar con la casa del médico puesto que todo el mundo sabía dónde vivía: "Me abrió la puerta la sirvienta, pero me dijo que el doctor no estaba en casa. Como era blanco y tal vez pensó que alguien de la familia, me hizo pasar dentro a esperarle".

Fernando Simón junto a tres técnicos de Sanidad del ministerio burundés que contrató para que impartieran cursos de salud e higiene a los maestros de las escuelas. / Marco Pascual

La vida de Fernando Simón en Burundi

Varios minutos más tarde, un jovencísimo Fernando Simón llegaba a casa tras una larga jornada de trabajo y se encontraba con el aventurero Marco Pascual en su terraza. A pesar de que no le conocía de nada, tan solo tuvieron que compartir unas cuantas frases para que el médico le invitara a quedarse en su casa todo el tiempo que quisiera. Y allí se quedó durante los próximos siete días. Siete días en los que descubrió quién era Fernando Simón y cómo era su trabajo.

Fernando Simón durante una de sus consultas. / Marco Pascual

Desde que se despertaba a las 5 de la mañana, Fernando Simón vivía por y para la medicina: "Desayunaba, llevaba a las enfermeras a las distintas comunas a las 6 para que hicieran su campaña de vacunación y regresaba al hospital a las 8 de la mañana para pasar consulta". Cada día, el médico atendía a 120 pacientes diarios (llegando a atender hasta 200 personas algún día) y no paraba hasta que pasaban todos. 

Fernando Simón lleva a una de las enfermeras. / Marco Pascual

De hecho, había días en los que no paraba ni para comer porque, a las 18.00 horas, tenía que recoger a las enfermeras repartidas por las distintas comunas para que pudieran volver a casa. Y, como ya se hacía de noche a partir de esa hora, no tenía mucho más que hacer. A pesar de ello, Fernando Simón todavía tenía tiempo para desarrollar un sinfín de proyectos que ayudaron al avance de la región. Desde una importante campaña de vacunación que salvó la vida de cientos de personas hasta una estadística para saber quiénes tenían sida en la región, tal y como explica en declaraciones a El Huff Post.

Fernando Simón rodeado de niños. / Marco Pascual

"Tuvo que operar sin luz"

A pesar de la gran carga de trabajo que tenía a sus espaldas, Fernando Simón siempre estaba de guardia por si hubiera cualquier problema. Disponible las 24 horas del día para ayudar a cada uno de sus vecinos y vecinas. En los siete días que pasó en el Ntita, Marco Pascual explica que Simón tuvo que acudir dos noches en el hospital. Uno de ellos para hacerle una cesárea a una mujer que acabó siendo un auténtico reto para el médico.

Sala de reunión de enfermeras en el hospital. / Marco Pascual

"Justo al abrir la barriga de la mujer, el generador de corriente eléctrica se apagó porque alguien había robado la gasolina", cuenta Pascual. A pesar de que contaban con un candil de emergencia para extraer algo de queroseno y recuperar la corriente eléctrica, el médico descubrió que también lo habían robado. Por lo tanto, el equipo tuvo que trabajar sin luz para poder sacar la cesárea adelante: "Solventaron la situación con mucha sangre fría y habilidad".

Fernando decía que la alimentación era tan importante como la medicina a la hora de la recuperación

A la mañana siguiente, y después de contarle la historia al aventurero, Fernando Simón aseguró que la mujer se había salvado de milagro. Pero Pascual no pensaba lo mismo: "No creo que fuera todo suerte, creo que fue su capacidad a la hora de afrontar este problema". De esta manera, el médico se ganó el respeto de toda una comunidad que vio cómo Fernando Simón era mucho más que un médico convencional: "Lo que trataba era de mejorar las condiciones de vida de la población".

Así era el quirófano en el que trabajaba Fernando Simón. / Marco Pascual

De hecho, el aventurero explica que Simón creó un huerto y una pequeña granja tras el hospital para alimentar tanto a sus pacientes como a los niños más desfavorecidos: "Fernando decía que la alimentación era tan importante como la medicina a la hora de la recuperación. Por esa misma razón, hizo un huerto detrás del hospital donde se cultivaban legumbres y una pequeña granja donde se criaban conejos, pollos y gallinas para dárselos a los pacientes que estaban en el hospital y a los niños desnutridos. Porque allí un simple huevo era un auténtico lujo y, la carne, un auténtico manjar para la mayoría".

Una de las fuentes del pueblo. / Marco Pascual

Fue disparado cuando fue a comprar medicinas a Buyumbura

El médico tomó una serie de decisiones que le ayudaron a ganarse el respeto de Ntita. Entre algunas de sus anécdotas, Marco Pascual rescata una en la que recuerda que demuestra el compromiso de Fernando Simón con el pueblo: "Dos semanas antes de que llegara, Fernando fue disparado en Buyumbura mientras fue a comprar medicinas. Después de que la ciudad fuera atacada por los rebeldes, las autoridades establecieron un toque de queda para vehículos que Fernando Simón no cumplió para poder comprar las medicinas. Había sacado dinero del banco para poder comprar la medicina y, después de que un puesto de control de militares descubriera al médico en su coche, abrieron fuego contra él".

Afortunadamente, tal y como explica Pascual, todas ellas dieron en el todoterreno que conducía: "Se salvó por centímetros". Por todo ello, el aventurero considera que Fernando Simón está preparado para afrontar cualquier situación: "El tiempo que estuve allí lo resolvió todo. Nunca daba la mano a torcer. Él es fuerte mentalmente".

Por todo ello, y evocando a un artículo publicado en 1992, el aventurero recuerda que Fernando Simón era un hombre especial: "Todas las circunstancias hacían que Fernando fuera un médico especial, aunque ya había que ser especial para poder trabajar en esas circunstancias".

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