Lunes, 21 de Septiembre de 2020

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Trump se coloca la mascarilla y cambia su discurso mientras EEUU sigue sumando récords de contagios

El presidente estadounidense advierte al país norteamericano que la pandemia "empeorará" y llama ahora a la responsabilidad ciudadana

El presidente Donald Trump con mascarilla durante la visita a un hospital militar el pasado 11 de julio.

El presidente Donald Trump con mascarilla durante la visita a un hospital militar el pasado 11 de julio. / Tasos Katopodis (REUTERS)

Mientras Estados Unidos sigue registrando récords de contagios por coronavirus, su presidente, Donald Trump, advirtió el pasado martes que la pandemia "empeorará" en el país e insistió a la ciudadanía en el uso de las mascarillas, de la había renegado hasta ahora, apareciendo en diversos actos públicos sin ella.

Asimismo, y con la pandemia descontrolada en todo el mundo -casi 4 millones de contagios y más de 140.000 muertos- el presidente estadounidense ha vuelto a celebrar una rueda de prensa centrada en el virus, algo que había sido habitual al inicio de la crisis, pero que su Ejecutivo abandonó semanas después y hasta la fecha.

Trump ha comenzado a usar un tono muy distinto al del pasado, quizás ante un escenario incierto en el que los contagios no dejan de crecer exponencialmente y el nuevo coronavirus marca una crisis prnunciada en el país que se acerca a sus elecciones presidenciales; o quizás en ese sentido, presionado por los sondeos  que censuran su gestión de la pandemia. Seis meses después de detectarse los primeros casos en el país, el dirigente estadounidense ha comenzado a alertar de los peligros del virus así como a destacar medidas de prevención,

"Probablemente, desafortunadamente, (la pandemia) empeorará antes de que mejore. Es algo que no me gusta decir, pero así son las cosas", ha dicho ahora Trump, reconociendo un serio problema en los estados del llamado "cinturón del sol", como Florida y Texas.

Mascarillas al fin

Además, Trump parece haber enterrado su hacha de guerra contra las mascarillas y  ha insistido a la ciudadanía en usarlas después de haber aparecido el lunes con una y afirmar que lo "patriótico" es ahora cubrirse la cara.

"Obtengan una mascarilla. Les guste o no, tienen un impacto. Y necesitamos (hacer) todo lo que podamos", afirmó el presidente en la rueda de prensa, e instó a los jóvenes a "ser seguros e inteligentes" y evitar bares llenos y grandes concentraciones.

Se trata de un cambio radical del discurso del presidente estadounidense, que hasta hace unos días llamaba a la rápida reactivación económica y libraba una guerra cultural contra las mascarillas mientras el virus seguía expandiéndose.

"Si pueden, usen la mascarilla; cuando puedan, usen mascarilla; si están cerca el uno del otro, cerca de un grupo, yo me la pondría; si estoy en un ascensor y hay más gente conmigo, yo me la pongo", dice ahora Trump, que durante su cambiado discurso llegó a mostrar a la prensa su propia mascarilla guardada en un bolsillo. "Llevo la mascarilla, la usaré con mucho gusto, no tengo problema con ello", insistió.

Un discurso distinto sin Fauci ni Birx

Trump compareció este martes solo, sin los principales expertos médicos que han asesorado al Gobierno durante la pandemia, los doctores Anthony Fauci y Deborah Birx, que al inicio de la crisis tuvieron un enorme protagonismo en la Casa Blanca. Fauci, de hecho, reconoció que nadie le había invitado a la rueda de prensa, haciendo patente que cada día está más distanciado del presidente.

Preguntado por sus expertos, Trump mantuvo el tono moderado de toda la comparecencia y sin hacer mención a Fauci dijo que Birx estaba en la sala de al lado. Tampoco ahondó en el presunto intento de jáqueres chinos de robar datos sobre la vacuna.

Guerra informática con China

El Gobierno de Trump acusó el pasado martes a la inteligencia de China de apoyar los ciberataques de dos piratas informáticos chinos contra empresas de 11 países, entre ellos España, para intentar robar datos de la vacuna para la Covid-19 y secretos de tecnología militar.

Los 'hackers', identificados como Li Xiaoyu, de 34 años, y Dong Jiazhi, 33 de años, presuntamente se dedicaban al ciberespionaje para "beneficio propio" y también para ayudar al Ministerio de Seguridad de Estado chino, una de las agencias de inteligencia más misteriosas del mundo y que, en EEUU, equivaldría a la CIA.

Washington asegura que el Ministerio de Seguridad de Estado chino daba a los piratas informáticos información sobre cuáles eran los puntos débiles en los programas de las compañías que se habían convertido en un objetivo.

El 13 de mayo, el FBI y otra agencia de la inteligencia de EEUU ya aseguraron en un informe que piratas informáticos chinos estaban atacando los centros de investigación estadounidenses para robar información sobre las vacunas y los tratamientos que se están probando para el nuevo coronavirus.

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