Jueves, 21 de Enero de 2021

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Don Winslow: ''Las elecciones de EEUU significan volver a la democracia o continuar en el fascismo"

El escritor americano publica 'Rotos', un conjunto de relatos que recorre la América más destrozada por el huracán Trump

Don Winslow, en una imagen de archivo, Leonardo Cendamo, Getty Images

Don Winslow, en una imagen de archivo, Leonardo Cendamo, Getty Images / GETTY

Don Winslow ha descrito como pocos la violencia en la frontera americana. Como muestra su trilogía compuesta por El poder del perro, El cártel y La frontera, novelas publicadas con gran éxito en todo el mundo, que han sido adquiridas por FX en un acuerdo multimillonario para convertirlas en serie de televisión a partir de 2020. Winslow ya sabe lo que es que sus novelas se conviertan en imágenes. Con Salvajes trabajó codo con codo con Oliver Stone. Combativo en los últimos meses en Twitter contra Trump, cree que Biden es el presidente que necesita Estados Unidos para reconstruirse, después de la pandemia y los oscuros años de esta legislatura.

Ahora publica Rotos, un libro compuesto por varias novelas que retratan cómo el sistema estadounidense ha tocado techo. El paro en Nueva Orleans, una ciudad que no ha levantado cabeza desde el Katrina. Las jaulas con los niños migrantes en Texas. Los cowboys que votan a Trump, pero tienen buen corazón, o policías en la América actual. 

Rotos es una colección de novelas que llega después de algunas de tus novelas más políticas y más centradas en el crimen. ¿Era un cambio de estilo consciente?

No tanto en términos de contenido, sino en términos de estructura y de longitud. Me he pasado los últimos veinte o treinta años hablando sobre la frontera con México y tenía más historias en mente que quería desarrollar. Es cierto que estas historias no tienen la épica de mis anteriores novelas, pero tampoco se definen como relatos cortos. He leído muchas novelas de mis maestros, como Stephen King, nunca me compararía con ellos, pero sí quería intentar algo así. Y a la vez estas seis historias además son muy políticas, describo la crisis migratoria de mi país, con los niños metidos en las jaulas.

Es el título, Rotos, una metáfora de un sistema roto

Por supuesto. Todas tienen ese aroma. Escribo sobre lo que ocurre y creo que, en muchos sentidos, mi país, Estados Unidos, está roto. Solo puedo esperar a que pase lo que dice la frase de Hemingway con la que inicio el libro: "El mundo nos rompe a todos y luego algunos se hacen más fuertes en las partes rotas". Ojala´.

Ha roto esta pandemia todavía más a Estados Unidos y la gestión de la misma que ha hecho Donald Trump?

Escribí este libro antes de que llegara la pandemia. Ahora todo se ha cancelado, los viajes, la promoción del libro todo. La pandemia ha golpeado mucho a Estados Unidos, es evidente. No puedo hablar de que haya escrito con la pandemia en mente, pero de alguna manera se ha manifestado antes de llegar. No es algo científico, pero ya había una especie de fiebre en occidente que avisaba de que algo se había roto en esta parte desarrollada del punto y que había que juntas esas piezas para poder solucionarlo.

¿Empezará a solucionarse todo en noviembre, cuando se celebren las elecciones en Estados Unidos? ¿Confía en Joe Biden?

Me gusta mucho Biden. Creo que es una persona decente, que es compasivo. Ninguna de esas características las tiene el actual presidente, así que es un paso. Y sí, tengo esperanza en noviembre. Soy optimista, pero como todos, estoy ansioso y preocupado. Creo que estamos ante las elecciones más importantes desde antes de la Guerra Civil. De alguna manera, también en estas elecciones está en juego que sigamos tratando a una parte de la sociedad como esclavos. Estas elecciones significan para mí si vamos a volver a la democracia, con sus errores, o si vamos a caer al lado más oscuro, al de la esclavitud y el fascismo.

Su libro es también una especie de gira literaria por Estados Unidos que abarca ciudades como Nueva Orleans, San Diego, Hawái y la frontera de Texas, ¿Por qué estas ciudades? ¿Por qué de nuevo la frontera?

Bueno, vivo en esa frontera, así que tiene una explicación. La mayor parte del año vivo cerca de la frontera con México, un área muy multicultural de hispanos, indios... Para mí es la muestra de la ruptura del país. En cuanto a otras ciudades, en el caso de Nueva Orleans fue mi segunda residencia, viví de niño allí. Además, es una ciudad rota, no solo por el Katrina, también por la desastrosa gestión tras el huracán. Es una ciudad que ha tratado de salir adelante de manera conjunta. Y luego Hawái... es uno de mis lugares favoritos, donde hemos pasado muchos momentos familiares. Hay algo curioso y es que muchos personajes de mis libros anteriores han ido apareciendo de nuevo. Ha sido casi sin darme cuenta, pero ahí estaban. En el caso de Texas, tenía que aparecer si quería hablar de esos niños encerrados en jaulas y separados de sus familias. Así que de alguna manera las ciudades se eligen a sí mismas, aunque todas son familiares para mí.

En el libro hay desesperanza, rabia, drama, pero también humor... ¿por qué esta mezcla?

Es porque la vida es así. Algunas veces sentimos que todo es trágico y luego aparecen situaciones cómicas. Los mejores personajes de películas o libros son así, pasan todos los estadios. Creo que al final es como un álbum de jazz, hay de todo. La vida es un poco así, igual que esta novela.

En la última de las historias del libro retrata a un votante de Trump, pero que intenta ayudar a la gente en esa frontera, es un retrato poliédrico que muchas veces la izquierda obvia, ¿cree realmente que hay muchos votantes de Trump con esas características?

Creo que muchos. He intentado acercarme a esta cuestión en la novela, de ver cómo viven, cómo piensan los votantes de Trump que viven en estos sitios fronterizos. Yo vivo en un rancho y estoy rodeado de muchos de ellos, son lo que nosotros llamamos como "rednecks". Son cowboys, muy conservadores, con rifles y con tractores, cazan coyotes. Aunque no estamos de acuerdo en casi nada, somos amigos, vivimos juntos, somos vecinos y conversamos. Soy como el único liberal de toda la zona. Quería hablar de sus viejos valores de toda la vida, ellos rescatan niños, no los meten en jaulas. No es fácil mirarlos desde mi posición, pero creo que es más interesante. Es como la canción Amazing Grace, estaba compuesta por un esclavista, que cambió de idea y se fue a rescatar negros a África. Esa canción muestra cuando alguien cambia y quiere ser otra persona. El año pasado ocurrió una cosa terrible donde yo vivo. Hubo una gran nevada y dos mujeres migrantes murieron. No me cabe duda de que esos cowboys votantes de Trump hubieran arriesgados sus vidas para salvarlas.

Las fronteras y las dinámicas que se generan es algo que ha abordado en su obra y que le preocupa, ¿qué habría que hacer para acabar con la violencia en ellas?

Depende de qué violencia. Si hablamos de lo que dice Trump, de que los migrantes generan violencia, eso nunca ha ocurrido, llevo más de veinte años viviendo allí y no ha habido problemas de convivencia. Por eso cuando Trump les llama racistas, ladrones o criminales, me pongo furioso porque son mis amigos, mis vecinos, me invitan a los cumpleaños, trabajamos juntos, vivimos juntos. Si hablamos de la violencia que genera el tráfico de drogas en la frontera, lo que deberíamos hacer es dejar de comprar. Los americanos y los europeos creemos que no somos víctimas, pero sí lo somos. Ponemos dinero al comprar cocaína en las manos de gente que matan a inocentes. Las cosas ilegales generan todo este entramado de carteles.  Lo peor que le puede pasar a los cárteles es que se legalicen las drogas, entonces se les dejaría fuera del negocio.

Tiene una buena relación con el cine, no sé si le gustaría ver estas novelas cortas convertidas en serie de televisión para HBO o Netflix.

Sí, claro que sí. Lo más interesante ahora mismo se hace en televisión. Me da pena, proque quiero que los cines sobrevivan. Son tiempos tristes. A mí me gusta ver todo con buen sonido, con la pantalla grande y con gente y ver la reacción de los demás. Ahora todo se ve en el salón de casa o en el teléfono móvil. Son experiencias diferentes, pero en términos de contenido hay historias muy interesantes.

¿Cree que la televisión es ahora la que genera debate y no los libros ni las películas?

Probablemente. Y no solo la televisión, también el ordenado. Mi hijo de trece años lo ve todo en el ordenador. Yo soy un poco dinosaurio en eso y no veo mucho la tele. Incluso leo libros, que dentro de poco estarán en un museo. El otro día fue a hacerme un PCR por el COVID y estaba en la consulta leyendo un libro. Era el único. El resto solo miraba el móvil.

¿Volvería a trabajar con Oliver Stone o es demasiado?

Es un tipo interesantísimo. No creo que yo sea su persona favorita, pero algo que he aprendido en esta vida es que nunca digas nunca.

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