Jueves, 15 de Abril de 2021

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Coronavirus Covid-19

Desconecta accidentalmente un congelador con vacunas contra la COVID-19 y desperdicia 1.900 dosis

La vacuna de Moderna puede aguantar hasta seis meses a 20 grados bajo cero en un congelador

Una persona recibe la vacuna contra la COVID-19.

Una persona recibe la vacuna contra la COVID-19. / Getty Images

Hace apenas unos meses, concretamente en noviembre, el laboratorio farmacéutico Pfizer anunciaba su vacuna contra la COVID-19. Después de meses y meses de investigación, la compañía estadounidense y su socio alemán BioNTech daban a conocer la primera solución para hacer frente a una pandemia que ha contagiado a cien millones de personas y acabado con la vida de 2,1 millones en todo el mundo desde diciembre de 2019.

Una vacuna, con una eficacia superior al 90%, que tenía la necesidad de mantenerse a temperaturas excepcionalmente bajas para que no perdiera su eficacia. Concretamente entre 70 y 80 grados bajo cero, lo que obligaba a los hospitales y centros de salud a llevar a cabo una gran inversión para poder almacenar las dosis durante al menos seis meses. Varios días más tarde, la también estadounidense Moderna revelaban que su vacuna experimental contra la COVID-19 era todavía más eficaz y que se podía conservar a una temperatura más elevada. Sin embargo, y si algo nos ha enseñado esta nueva etapa, es que tanto una como la otra necesitan del frío para continuar siendo efectivas.

Un hombre desconecta accidentalmente un congelador en el que se conservaban vacunas de Moderna 

Hace apenas unos días, el personal del centro médico Jamaica Plain VA (Boston, Estados Unidos) descubrió que uno de los congeladores en los que se almacenaba la vacuna contra la COVID-19 estaba desenchufado. Por esa misma razón, y dado que no pudieron conservar las dosis en su temperatura óptima, los responsables del centro médico tuvieron que deshacerse de cada una de 1.900 dosis comprometidas. 

En declaraciones al Boston Globe, el portavoz del centro médico Kyle Toto daba a conocer que el congelador fue desenchufado accidentalmente por un empleado de la limpieza. A pesar de que estaba en un lugar seguro, y que tenía un sistema de alarma para avisar si algo no iba bien, todo indica a que no fue debidamente instalado. De esta manera, y aunque las vacunas no fueron extraídas del congelador en ningún momento, no se pudieron conservar a la temperatura indicada.

No es la primera vez que pasa algo similar

Hace apenas unos días, las autoridades perdieron cerca de 12.000 dosis en Michigan después de que estas se enfriaran mucho más de lo indicado. A pesar de que los responsables de la vacuna explicaban el pasado mes de noviembre que puede aguantar hasta seis meses a 20 grados bajo cero en un congelador estándar, los operarios las conservaron a una temperatura inferior. Por esa misma razón perdieron su eficacia y pasaron a ser inservibles.

Por otro lado, la policía de Grafton (Wisconsin) arrestaba el pasado 1 de enero al farmacéutico Steven Brandenburg por descongelar "intencionadamente" más de 500 dosis de la vacuna contra la COVID-19. A pesar de que sabía que así se estropearían, el hombre decidió echarlas a perder porque tenía la creencia de que no eran seguras, tal y como explicaba posteriormente el fiscal de distrito del condado de Ozaukee, Adam Gerol. 

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