Miércoles, 26 de Enero de 2022

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Luna Miguel: ''Si en la literatura bélica no se habla de ternura y de amor, no existe esa literatura bélica"

La escritora debuta en el Teatro con 'Ternura y derrota' un monólogo sobre la Numancia de Cervantes donde reflexiona sobre el amor, el Me Too y los cuidados

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Hay algo que le ha faltado y le sigue faltando a los relatos bélicos: la ternura. Es ahí donde ha puesto el énfasis la escritora Luna Miguel en su primera incursión en la dramaturgia. Ternura y derrota es un acercamiento a la Numancia de Cervantes, desde la mirada del amor, de la ternura y del deseo. Un monólogo y un diálogo a la vez sobre cómo hablar con los clásicos, sobre usarlos y disfrutarlos. Por eso se ha subido a los escenarios del Teatro Clásico con una puesta en escena que nos remite a una habitación de una adolescente. "No lo siento como un debut, al final he intentado integrar lo que hacía en mi vida, escribir y recitar. Más que una actriz me siento como una declamadora, una poeta de antaño", explica la autora en la Cadena SER.

Hija de profesor de literatura, Cervantes le sugería muchas cosas, pero también un lado más humano, cercano al amor, algo que había visto en la Numancia de Nao d'Amores. "Me empeñé en buscar las veces que aparece la palabra amor en la obra y me obsesioné con ello, con hacer una relectura de la literatura bélica, de La Eneida a La Iliada y ver la relación con esos amores que también son protagonistas de esas obras bélicas".

De ahí que esta mirada a Numancia suponga algo más que hablar de guerra, de victoria, de derrota, de soldados o de la esencia española. Lo bélico tiene también un lado femenino. Más allá de la resistencia de un pueblo que prefiere
darse muerte antes que ser asolado y alzado como trofeo del enemigo, aparece también esa miseria que rodea a un imperio lleno de cadáveres, que no ha sabido cuidar a sus gentes. "Si en la literatura bélica no se habla de ternura, de amor, de resolución de conflictos, no existe esa literatura bélica".

Se habla del amor como concepto revolucionario, alejado de toxicidades y romanticismos. ¿Qué pasa con la ternura? ¿Es revolucionaria? "Es muy difícil hacer una revolución en el en los días que corren, pero sí que creo que es que despacito y con las pequeñas herramientas que hemos ido construyendo los últimos años sí que se pueden hacer pequeños cambios que van sumándose a hacer grandes cambios. Por eso la palabra revolución se me queda grande, yo hablaría de reparación y para reparar todo lo que está roto en nuestras vidas, la ternura es esencial", explica la autora.

De ahí que todo surja en la habitación de una chica, como ejemplo de que lo íntimo es político. "Creo que no hay más íntimo que el cuarto de una chica, un colchón de una chica, que a veces es una muralla, a veces un refugio; pero también puede ser el lugar en el que te violentan, en el que abusan de ti". La puesta en escena tiene una cama y ahí empiezan a ocurrir cosas que dialogan con el texto de Cervantes.

"En realidad Ternura y derrota es la historia de una chica en su habitación que escribe una serie de cartas a alguien que no sabemos que es, probablemente un hombre heterosexual y blanco y todas las etiquetas". Y ahí aparecen reflexiones sobre el amor, el deseo, el sexo, la pérdida, sobre el Me Too y sobre el concepto de solo sí es sí. "Esa chica que nos lee sus cartas de amor y reparación, basadas en las ideas de Cervantes, toma esa ternura en ese contexto en el que políticamente se habla de los cuidados y la conciliación. No sé si es una política feminizada, pero sí lo que proponemos es una política de los cuidados y la vulnerabilidad que nosotras hemos trabajado bien desde nuestra literatura y nuestras vidas íntimas y pasarlo por el tapiz cervantino".

En un momento donde el feminismo y el black lives matter han puesto de relieve la necesidad de volver a mirar desde los ojos de hoy a los grandes clásicos literarios y artísticos, este monólogo busca hablar con Cervantes, busca transgredirlo y disfrutarlo. Y es que Cervantes fue y es el autor de la transgresión, por eso sigue siendo relevante. "Abordó todos los géneros literarios que existían, incluso inventó algunos y siempre con la voluntad de trasgredirlos y saltarse las normas de todo. Se saltó las normas de la narración del amor, de la narración de la violencia. Incluso llegó a saltarse las normas métricas y estéticas, que tanto preocupaban en su época. En un momento como en el que estamos donde tanto se habla de lo transversal, lo que podemos aprender de él es a saltarnos las normas, incluso a él mismo", explica Luna Miguel. 

"La revisión tiene que tener transgresión", explica la autora. "Hay que conocer las normas para poder trasgredirlas. Hay que conocer a los clásicos para poder crear casi de cero. Me importa mucho la bibliografía. Cervantes siempre ha sido un LOL en mi vida. Tenemos una especie de fascinación por esa figura que lo empezó todo o lo cambió todo en la novela, pero me da la sensación de que muchas veces no hemos sido capaces de jugar con él cuando su figura es la más juguetona".

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