Ocio y cultura

Roberto Saviano: "Se ha normalizado que los periodistas vivamos amenazados o que nos asesinen"

El periodista italiano presenta 'Todavía estoy vivo', un cómic en el que relata cómo la publicación de 'Gomorra' e ha arruinado la vida. 15 años de vida clandestina, amenazado y permanentemente escoltado

Roberto Saviano / Mattia Venturi

Madrid

Roberto Saviano (Nápoles, 41 años) recuerda cómo jugaba al Subbuteo en casa, cómo montaba en bicicleta con su padre. Una vida que se truncó hace más de 15 años y que le ha dejado una profunda herida.

'Todavía estoy vivo' (Reservoir Books) es la historia de un superviviente que se niega a rendirse. Es el grito que el periodista italiano le lanza a la mafia y a los haters: "todavía estoy vivo, ¡hijos de puta!". Aunque reconoce que el cómic ha supuesto describir, en realidad, cómo no está vivo ni muerto: "resistir es estar vivo, aunque sea una vida de mierda, aunque esté rodeado de odio político y de un sentimiento de culpa por estar vivo".

Portada de Todavía estoy vivo / Reservoir Books

"Me siento como un gorila enjaulado", se lamenta. Saviano lleva casi 16 años viviendo en un confinamiento forzoso, en la clandestinidad, bajo constantes amenazas de muerte y protección. Desde que en 2006, a los 26 años, publicó Gomorra (Anagrama), un libro sobre la influencia y el poder de la mafia en el mundo. "No puedo ni bajar a tirar la basura sin esperar a que lleguen mis escoltas", nos ha contado en una rueda de prensa con un reducido grupo de periodistas desde un lugar indeterminado, rodeado de libros a sus espaldas. Es vivir constantemente con la sensación de que en cualquier momento pueden matarte, como han intentado tantas veces, como le han amenazado constantemente. Todo esto lo relata en un cómic, 'Todavía estoy vivo', una novela gráfica ilustrada por Asaf Hanuka. "El cómic y las imágenes me han permitido tomar cierta distancia y contar mi historia con más libertad. Las imágenes de Asaf Hanuka son surrealistas y muy potentes a la vez, no hubiera conseguido el mismo efecto si hubiera escrito una biografía u otro tipo de novela.

Lo peor de esta situación, denuncia el periodista, es cómo se ha normalizado entre las instituciones políticas, entre los medios y la sociedad. "Lo ven como algo normal, que periodistas como yo, en América Latina y en Europa, vivamos bajo esta amenaza y a algunos nos asesinen".

Pasa en América Latina, donde en algunos países como México un periodista es asesinado a la semana. "México vive en una narcodictadura y la masacre de periodistas es fruto del absoluto silencio de la sociedad occidental. Igual que cuando han arrestado a tantos periodistas turcos. En el momento en el que el mundo no se ocupa de estos asuntos, Erdogan seguirá haciéndolo sin problema. ¿Cuántas películas o documentales se han hecho sobre los asesinatos de periodistas en México?", se pregunta. "Cero. Noticias sí, pero películas o documentales que tengan eco, impacto, al menos, cero". Saviano recuerda al periodista de origen hispano Christian Poveda, asesinado en El Salvador. ¿Cuántas películas se hubieran hecho si hubiera sido un norteamericano? El mundo es de los que cuentan las cosas y estamos en un mundo en el que interesa cada vez menos contar las cosas y esto lo saben los poderes criminales y actúan en consecuencia".

Fragmento de todavía estoy vivo / Reservoir Books

Pero también en nuestro continente, donde han acabado con la vida de algunos periodistas en los últimos meses, recuerda Saviano. "La mafia me ha ayudado a entender el capitalismo, cómo el capitalismo tiene una vocación mafiosa, cómo hoy la mafia opera en Europa, gracias a los paraísos fiscales. Lo hemos visto en los Panama Papers y parece que se nos olvida". Saviano recuerda también cómo España es la puerta de la droga en Europa, cómo ha entrado y opera la mafia a través de Galicia o Euskadi y no ha visto, dice, a ningún mandatario acusado ni acusar a nadie de esta situación.

Página de Todavía estoy vivo / Reservoir Books

Aunque se arrepiente de la decisión que tomó y ahora lo reconoce sin vergüenza, porque le ha arruinado la vida y vive con tristeza y desconfianza, Saviano se alegra de haber dado voz a los que no la tenían o haber inspirado a otros, como a Nacho Carretero con Fariña, para contar lo que pasa en el mundo. Este grito de supervivencia es la forma también de liberarse de esa culpa de estar vivo y una especie de venganza a los que han intentado acabar con él. "No solo la Camorra, también una parte de la política, como Salvini y Meloni, los líderes de la derecha en Italia que siguen denunciándome". Esos haters también aparecen reflejados en el cómic.

"Resisto y mi palabra será gritada, porque lo que se silencia, no existe", concluye.

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