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SER SALUDABLE

¿Tenemos que dejar de cenar para perder peso?

La obesidad afecta a uno de cada seis adultos, según la OCDE

“A partir de las 18h no como absolutamente nada”; “No ceno pan, ni pasta, ni arroz… Es la última comida del día, lo que no voy a hacer es tomarme hidratos antes de irme a la cama si no los voy a quemar”; “Mi abuela siempre decía: desayuna como un rey, come como un príncipe y cena como un mendigo… Eso hago”. Estas son algunas de las frases lapidarias que rodean a la cena, a sus múltiples mitos, a sus leyendas urbanas sustentadas, en gran medida, en creencias sin fundamento que no aparecen publicadas en ningún “Journal” (que es como denominan los investigadores a las revistas científicas) , sino que pasan de boca en boca y se extienden porque a “fulanito o fulanita" le funcionó.

 La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) en su informe Panorama de la salud 2015, señala que la obesidad afecta a uno de cada seis adultos (16,6%). Las ansias por perder peso pueden llevar en muchas ocasiones a pensar que saltarse la cena puede ser la opción más efectiva, y no es así. Tal y como explica el dietista- nutricionista Julio Basulto: “Si miramos cómo comemos, en general a la población española nos convendría reducir nuestras raciones de todas las ingestas. Deberíamos comer menos cantidad, y alimentos de mejor calidad”.

 Las horas

 “Si no tienes hambre, no debes cenar. Lo mismo ocurre con el desayuno. Los investigadores sin conflictos de interés apoyan esta afirmación”, explica Basulto. Krista Casazza, investigadora de la Universidad de Alabama en Birmingham (EE.UU.), en su estudio Pesando las evidencias científicas de las creencias habituales en el campo de la Investigación de la Obesidad (Weighing the Evidence of Common Beliefs in Obesity Research), publicado en la revista Critical Reviews in Food Science and Nutrition, detalla que no existen evidencias científicas sólidas que permitan apoyar la idea de que las calorías consumidas a la hora de la cena promuevan la obesidad.

 Esta sería otra de las creencias arraigadas en torno a la última comida del día: su horario. En países como Irlanda se cena a las seis de la tarde, en España lo hacemos en torno a las nueve o diez de la noche. “No está en absoluto claro que el horario influya, de lo que sí estamos seguros es de que conviene consumir alimentos saludables, sea la hora que sea. Los mensajes que aseguran que el “éxito dietético” pasa por ajustar nuestras ingestas en función de la hora que marca un reloj, lo que pueden generar es frustración. Muchas veces, este tipo de mensajes provienen de un autodenominado experto que crea una dieta -que casualmente tiene su apellido- que promete perder peso si haces lo que dice. En numerosas ocasiones ese objetivo no se consigue. La pérdida de peso es multifactorial, no hay que tener en cuenta sólo la alimentación, hay que cambiar el estilo de vida”, comenta nuestro experto.

 Alimentos a evitar

 Es mejor que en nuestras cenas no haya bollería, aperitivos salados, batidos, galletas, salsas… “En general habría que eliminar en la medida de lo posible los alimentos ultraprocesados”, señala Basulto. “El pan se puede incluir en la cena, pero mucho mejor si es integral. También conviene tomar frutas enteras, no en zumo, ni tratadas de forma industrial”, añade.

 Los productos sustitutivos (batidos, barritas, sopas…) son una opción que utilizan muchas personas cuando están inmersas en procesos de pérdida de peso. De las tres comidas principales, la cena podría ser en la que más se consumen. “Pueden ayudar a adelgazar a corto plazo, siempre que haya un seguimiento por parte de un dietista- nutricionista y en algunos casos concretos”, subraya Basulto. No obstante, Basulto se muestra muy escéptico con este tipo de abordaje dietético, y lo hace mediante un ejemplo: “Alguien que quiera aprender a nadar, no lo hará subido en un patinete, y alguien que quiera aprender a comer no debería hacerlo consumiendo algo que no es exactamente comida”. Basulto añade: “lo que persiguen los buenos dietistas-nutricionistas es que la población aprenda a comer, esa es la única forma de que la gente mantenga el peso perdido. Tenemos que aprender a disfrutar de los alimentos saludables y eso no se puede conseguir comiendo un sustitutivo de comida. La clave de una dieta sana consiste en basar nuestra alimentación en productos de origen vegetal poco procesados”.

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