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Ser Saludable

Buena y mala ciencia: ¿Cómo podemos evitar el engaño?

Muchos de los errores que se cometen a la hora de elegir fuentes de información sobre temas que afectan a nuestra salud se deben a la ignorancia que existe sobre cómo se lleva a cabo la investigación, la publicación científica o los intereses que pueden afectar al proceso

José Miguel Mulet, bioquímico, investigador en el CSIC, autor del libro Medicina sin engaños, habla sobre el método científico, sobre la diferencia entre el rigor y la especulación. “La buena ciencia es pública, se puede ver lo que han hecho, cómo lo han hecho y qué resultados han obtenido. La mala no se publica, no se puede reproducir o no sirve para descubrir nada más”, reconoce.

 Han hecho un estudio para revisar las políticas de reforestación con el fin de adaptarse al cambio climático. Analizan 12 procedencias de pino carrasco en tres zonas del territorio español. De pronto descubren que el uso de procedencias locales puede estar desacoplado a un clima que ya está cambiando y en el que por tanto, otras procedencias pueden tener un mejor desempeño… ¿Cuál es el siguiente paso?

 Lo que haces cuando tienes un descubrimiento nuevo es publicarlo en una revista científica. Se conoce como revisión por pares. Se llama así porque un grupo de gente que no sabes quienes son (anónimos), pero se supone que son científicos. igual que tú, revisan ese artículo y te dicen si tiene la calidad suficiente o si le faltan cosas. Si lo aceptan, se publica, de lo contrario puedes revisarlo o corregirlo.

 En su libro, Medicina sin engaños, dice que la ciencia no nace de la nada, que cada nuevo avance se basa en progresos anteriores… ¿Quién juzga lo que ha descubierto un científico? ¿En qué consiste el método?

 Otros científicos. El método es una forma de estandarizar criterios: se hace una hipótesis, después experimentos, si se confirma esa hipótesis, se publica, de lo contrario se vuelve a empezar. Es importante que el gran público lo conozca, porque por ejemplo, cuando nace el típico producto milagro, lo primero que debemos preguntarnos es: ¿dónde ha sido publicado el estudio que confirma que eso funciona? La ventaja que tiene la publicación es que cualquier persona puede ver si lo que se dice es serio o no.

 Distinga una publicación rigurosa de un panfleto.

 Las buenas son las que acumulan muchas citaciones en sus artículos, es dónde es más difícil publicar. Por ejemplo: Nature, Science, Cell (en biología). Son publicaciones que de cada cien artículos que llegan sacan uno.

 Hay investigadores que pagan por publicar (lo que se conoce como pay per publish)…

 Sí, eso existe. Se supone que las revistas que he citado anteriormente son para público especializado. Tradicionalmente muchas tenían lo que se llama “cargos por publicar”. Ahora las hay en las que se paga por publicar, pero cuya revisión no es todo lo estricta que debería ser. En los últimos años, sobre todo desde el auge de Internet, hemos tenido una explosión de revistas científicas, pero muchas de una calidad ínfima.

 En medicina, pongamos que se descubre que una planta disminuye los efectos de la quimioterapia… Primero se investiga con animales, después con personas. Se hace lo que se llaman ensayos clínicos. ¿Qué es un doble ciego?

 Se prueba un producto X en determinados pacientes y otro que no es ese (uno que no hace nada, que es lo que se conoce como placebo). Se llama doble ciego, porque ni el paciente sabe si está probando el producto X o el placebo, ni el medico lo sabe. La mejoría psicológica enmascara el resultado fisiológico.

 ¿Cómo pueden las diferentes lobbys ya sea agrícola, ganadero, alimentario o farmacéutica, alterar los resultados de una investigación con tal de salir favorecidos?

 Pueden hacerlo y lo intentan. De hecho, tenemos la falacia de la publicación. Se dan a conocer los resultados positivos y los negativos no. Esto no pasa sólo en farmacia, ocurre en todos los campos. Claro, si una vez publicados los resultados están de acuerdo con lo que quiere la industria, se van a publicitar mucho. Lo bueno que tiene el sistema es que se autocorrige. Si publicas algo y has mentido o ha habido errores, si después se descubre que algo no cuadra (los científicos nos basamos en las citas), ese estudio o se olvida o se retira.

 También los estudios se pueden interpretar. Por ejemplo, uno dice que la sacarina es mala en determinados casos y buena para otros tantos. La industria o un país pueden quedarse con la parte que más le interese e interpretarlo a su favor o en contra…

 Eso puede pasar, pero se le pone coto. Normalmente de algo no sale un estudio, salen muchos. Se compila todo en las revisiones.

 Como conclusión, ¿cómo se podría diferenciar la buena y la mala ciencia?

 La buena es pública, se puede ver lo que han hecho, cómo lo han hecho y qué resultados han obtenido. Lo más normal es que en poco tiempo esos resultados sirvan para sacar resultados nuevos, por lo que el artículo original acumulará muchas citas. La mala no se publica, no se puede reproducir o no sirve para descubrir nada más.

 

Sara Tabares

Responsable del área de salud y actividad física de Performa.

SER SALUDABLE. Cadena SER - Radio Valencia

C. stabares@performa.es

W. www.performa.es

Twitter @saratab

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