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OBITUARIOMuere el fiscal general del Estado, José Manuel Maza

¿Vino para la depresión? Madre mía

Julio Basulto. Dietista-nutricionista A los profesionales sanitarios se nos indigestan a menudo determinados titulares relacionados la salud pública. Es el caso del que publicó la semana pasada Europapress, tomando como referencia un estudio científico. Lean, lean: “Un vaso de vino al día reduce el riesgo a tener una depresión”. Por un momento me imaginé a dichos profesionales profiriendo al unísono un sonoro “madre mía” desde sus respectivas consultas o en sus centros de salud, mientras se frotaban los ojos en un vano intento de que el titular se desvaneciese cual efímera nube. Hay que aplicar mucha, mucha, pero que mucha cautela al atribuir propiedades de salud a las bebidas alcohólicas. Es algo que, por cierto, prohíbe la legislación española a las empresas que comercialicen cualquier bebida con graduación superior al 1,2% en volumen (la graduación del vino oscila entre 5,5 y 19%).copa de vino “En las bebidas con una graduación superior al 1,2 % en volumen de alcohol no podrán figurar declaraciones de propiedades saludables. En cuanto a las declaraciones nutricionales, sólo estarán autorizadas las que se refieran a bajos índices de alcohol o a la reducción del contenido de alcohol o de energía en bebidas con una graduación superior al 1,2 % en volumen de alcohol.” (Reglamento (CE) 1924/2006). Dicha cautela debería ser la norma (y no suele serlo) en los medios de comunicación, lo que nos lleva a preguntarnos ¿por qué será? Llámenme neurótico, pero creo que tiene que ver con esta preciosa figura que aparece en la página 100 de un bonito documento de la Organización Mundial de la Salud titulado “Alcohol en la Unión Europea”: grafico basulto

En la figura observamos las muy diversas estrategias que utilizan los fabricantes de bebidas alcohólicas para alentarnos a que consumamos sus productos. Las palabras “media” (medios), “marketing”, “advertising” (publicidad), entre muchas otras, nos dan pistas de por dónde van los tiros. ¿Tendrá algo que ver el dichoso titular con que determinados autores del estudio al que hace referencia la noticia pertenezcan a la junta directiva de la “Fundación para la Investigación del Vino y Nutrición”, a la fundación “Cerveza y salud”, a la “Fundación Europea para la Investigación del Alcohol”, o que reciban honorarios por parte de “Cerveceros de España”? ¿Se han parado a pensar, amigos lectores, por iniciativa de quién se realizan este tipo de estudios que aparecen en los medios de comunicación en los que sistemáticamente resultan bien paradas las bebidas alcohólicas? Un vistazo a este post de Juan Revenga nos aporta algunos datos interesantes. Pueden seguir llamándome neurótico, no me ofende. Si ya está pensando “madre mía”, bienvenido al club. Pero volvamos con la depresión y el vino. Aunque fuera verdad (que no lo es) que tomar vino disminuyera el riesgo de depresión, no es menos cierto que el consumo habitual de bebidas alcohólicas, incluso “con moderación” (expresión que, según la OCU debería denominarse “de bajo riesgo”) es arriesgado para la salud. ¿Exagero? Ni una pizca. Léase, por ejemplo, un exhaustivo análisis llevado a cabo por el National Cancer Institute de Estados Unidos, y publicado en abril del presente año en la revista científica American Journal of Public Health, que concluye que el alcohol contribuye a la mortalidad por cáncer y a la pérdida de años de vida. Ojo, que los autores puntualizan algo crucial: aunque un mayor consumo de alcohol aumenta el riesgo de cáncer y de mortalidad, cualquier dosis aumenta dicho riesgo, por lo que “no existe un umbral seguro”. Reducir el consumo de alcohol es una estrategia importante y subestimada la prevención del cáncer. No dude en comprobar por sí mismo que no miento, en este enlace. Sea como fuere, lo que el estudio comentado en Europapress “observó” (esta palabra es de una importancia capital) es que quien toma vino con moderación suele ser alguien que presenta un menor riesgo de depresión. Que no es lo mismo, ni en sueños, que decir “Un vaso de vino al día reduce el riesgo a tener una depresión”. Me explico: imagine un estudio que “observa” que quien se ata los zapatos con una precisión impecable suele sacar mejores notas en matemáticas. Me lo acabo de inventar, pero no es descabellado: el perfil psicológico de quien se ata los zapatos con semejante escrupulosidad es posible que sea el de alguien con un temperamento que le haga proclive a sacar mejores notas. Ahora el titular “Atarse los zapatos con precisión aumenta las posibilidades de aprobar”. No cuela, ¿no? Equilicuá. Permítame ahora que apriete más el cordón: pensemos ahora en otro estudio que “observa” que la gente que fuma “con moderación” (pongamos, un cigarrillo cada dos días) tiene más éxito en los negocios. ¿Por qué no? El temple de alguien capaz de resistir al muy adictivo poder del tabaco cuadra con el de alguien con la paciencia que requiere triunfar como emprendedor. Vamos con el titular del periódico de turno: "Fumar un cigarro cada dos días reduce el riesgo de que su negocio fracase". El ejemplo del tabaco, por cierto, no es en absoluto exagerado. La OMS, en el documento antes citado apunta, que "A pesar de que solo la mitad de la población mundial bebe alcohol, su consumo es la tercera causa de enfermedad y muerte prematura a nivel mundial, después del bajo peso al nacer y las prácticas sexuales sin protección, incluso por encima del tabaco". Digo todo esto para explicarles lo que de verdad “observó” el estudio en cuestión: que quien es moderado en su ingesta de alcohol suele ser alguien que suele tener menos depresión. Lógico y matemático. También suele ser, se lo aseguro, alguien con un nivel económico y cultural más alto, que acude al médico con más regularidad o que toma más frutas y verduras. O, y esto es importante, alguien con una mejor vida social, algo que sabemos que nos protege de la depresión. La impecable conclusión de NHS Choices cuando analizó la investigación fue “no sería prudente beber vino para reducir el riesgo de depresión en base a este estudio”. ¿Que quien toma vino con moderación suele tener menos depresión? Obvio. ¿Que quien lleva ropa de marca suele tener más dinero? Matemático. Ahora bien, vestirse con ropa de marca no hará que tengas más dinero en la cartera, y beber alcohol con moderación no se traducirá en ningún beneficio conocido y sí aumentará el riesgo de que padezcas una larguísima lista de dolencias nada glamourosas, como el cáncer, por no mencionar el riesgo de adicción, de accidentes de tráfico o de malformaciones fetales. La OMS indicó en 2012 que “El alcohol está relacionado con más de 130 categorías de enfermedades”. Acabo con una última advertencia: quien bebe para aliviar su estado de ánimo (¿cuántos deprimidos se lanzarán al consumo de alcohol después de leer titulares como el que aquí se analiza?) tiene tres veces más riesgo de desarrollar dependencia alcohólica, como puede comprobar en este enlace. Repita conmigo: “Madre mía”.    

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