¿No tienes cuenta?

Regístrate

¿Ya eres usuario?

Entra en tu cuenta

O conéctate con

Gobierno e industria de alimentos y bebidas. Amistades peligrosas.

plan_havisaCuando una comparación es muy buena, no tiene sentido buscar otra. Lo digo porque a mi amigo Juan Revenga se le ocurrió cierto día una metáfora perfecta para entender lo que hoy quiero explicar. Es la del regalo conjunto de tirita y martillo, que citó en abril de 2012 en su recomendable texto “Fotos nutricionalmente divertidas”. ¿Qué sentido tiene que al abrir el paquete de tu regalo de cumpleaños encuentres una bonita tirita, si además contiene un martillo con el que tienes que golpearte un dedo? Algo que tiene mucho que ver con los mensajitos “sigue un estilo de vida saludable” que aparecen hoy, con letra pequeña, debajo de los anuncios televisivos de ciertas sustancias comestibles, muchas de las cuales son directamente “malsanas”, como justifiqué en el texto “¿Cuándo prohibiremos la publicidad de comida malsana dirigida a niños?”. Mensajitos de los que nuestro gobierno se vanagloria, por cierto. Y viceversa: la industria también se jacta de poder transmitirnos saludables mensajes. Abunda en esta cuestión otro texto de Juan Revenga llamado “¿Qué es lo que “grita” un snack desde la cúspide de la pirámide?”. Explico todo esto a raíz de una noticia titulada “La publicidad de alimentos y bebidas en televisión incluirá mensajes saludables durante todo el año 2014”, y publicada en febrero de este año en la página web del Ministerio de Sanidad. Se trata de una campaña que supuestamente fomenta un estilo de vida saludable y que nuestro Ministerio ha firmado con las empresas que integran la Fundación Alimentum: Bimbo, Calvo, Campofrío, Coca-Cola, Corporación Alimentaria Peñasanta, Danone, Deoleo, ElPozo Alimentación, Ferrero, Gallina Blanca, Grefusa, Grupo Lactalis, Grupo Leche Pascual, Hero, Kellogg´s, Mondelèz, Nestlé, Nutrexpa, Orangina Schweppes, Panrico, Pepsico, Pescanova, Unilever y Wrigley. futuro-smart-TVO sea, planto en horario infantil un precioso anuncio de una bebida azucarada (esa que “promueve la ganancia de peso en adultos y niños” según concluyó uno de los estudios más rigurosos sobre el tema), pero debajo escribo en letra pequeña “sigue un estilo de vida saludable”. Pues estupendo. Hagamos lo mismo con un anuncio de un coche circulando a 230 por hora en una autopista, pero cambiando el “sigue un estilo de vida saludable” por “conduce con precaución, es tu responsabilidad”. Que me disculpen, pero no creo que sea sensato dejar que nos eduquen sobre la importancia de una dieta equilibrada una serie de empresas cuyo objetivo principal no es defender la salud pública sino defender otra salud: la de su negocio. En mi libro “Secretos de la gente sana” me referí a esta estrategia con la conocida frase “el zorro cuidando de las gallinas”. A ciertas empresas no les gustó. Les invito a que lean un texto titulado “¿Pueden contribuir las industrias alimentaria y de la publicidad a prevenir la obesidad infantil y promover hábitos saludables?", firmado por el Dr. Miguel Ángel Royo-Borondada, Especialista en Medicina Preventiva y Salud Pública. Les copio un fragmento, para abrirles el apetito: “Resulta cada vez más evidente que las tácticas de las industrias alimentaria y de la publicidad para oponerse con fuerza a la regulación estatal y promover la autorregulación por vía de acuerdos voluntarios son similares a las utilizadas previamente por las industrias del tabaco y el alcohol, cuya autorregulación se ha demostrado inefectiva y contraproducente para la salud pública [Brownell KD y Warner KE, 2009]. No debería bollos 2sorprendernos, puesto que los intereses económicos de ambas industrias están directamente ligados al incremento del consumo de los productos anunciados, en su mayoría altamente energéticos y pobres en nutrientes, en clara contraposición con los objetivos de salud pública”. Y es que hasta la fecha, las colaboraciones público-privadas lo único que han demostrado es que son contraproducentes para la salud pública, como podrán comprobar en los artículos que cito más abajo. Ahora que lo pienso, les veo una utilidad educativa a los “mensajes saludables” que acompañan a la publicidad de “comida” en televisión: cuando los veas aparecer, es más que probable que el alimento anunciado no sea tal, sino más bien se trate de una “sustancia comestible” rica en energía, azúcar, sal, grasas saturadas, grasas trans…o todo a la vez. Cuanta menos cantidad comas de ella, mejor para su salud. Y para tu bolsillo.   Julio Basulto (@JulioBasulto_DN)   Para saber más: Am J Clin Nutr. 2013;98(4):1084-102. BMJ. 2012;345:e8082. BMJ. 2014;348:g1189. Curr Opin Endocrinol Diabetes Obes. 2013;20(5):401-6 Eur J Public Health. 2011;21(4):400-1 Gac Sanit. 2013;27(6):563 Health Promot J Austr. 2011;22(2):91-6. Milbank Q. 2009;87:259–94 Public Health Nutr. 2013;16(12):2197-204.    

Cargando