No es novedad que a Rajoy se le caliente la boca
Es el otro Rajoy. El faltón. El que es capaz de llamar antipatriota –y poco democrático, que tampoco está mal- a Pedro Sánchez

Madrid
Si ustedes le observan de cerca, Mariano Rajoy es una persona amistosa, afable y educada, como corresponde a un señor de buena familia y desahogada posición, con una esmerada formación suficiente para llegar a ser registrador de la propiedad, que al común de los mortales nos suena como ocupación absolutamente respetable.


Escasa de sobresaltos, sí, pero enjundiosa. Pues es entrar en campaña electoral, o tener el ojo puesto en destruir al enemigo –así es el PP- y se nos aparece míster Hyde, gesto hosco, garras agresivas y demudada la color, un señor mal encarado y despreciativo que insulta en mítines o tribunas y al que tenemos muy conocido.
Es el otro Rajoy. El faltón. El que es capaz de llamar antipatriota –y poco democrático, que tampoco está mal- a Pedro Sánchez. ¡Cómo les gustan las grandes palabras –la patria, por ejemplo- a estos señores del PP!, es también sonora la palabra traición, tan usada en duelos de corte.
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Fue el otro Rajoy, ese al que llamábamos faltón, quien la utilizó contra el presidente socialista Rodríguez Zapatero cuando le acusó de traicionar a los muertos –¡qué enorme barbaridad, qué despropósito!- por las conversaciones con ETA, a las que el Gobierno socialista, conviene recordarlo, acudió con el visto bueno de todo el Parlamento a excepción, faltaría más, de aquel PP destructivo.
Y resulta que se enfadó porque le llamaron indecente.




